Clint Eastwood nació en 1930 y hoy en día tiene 84 años. Durante los 60, el rudo actor y director rondaba por los 30 años y en la radio sonaba un distintivo falsetto acompañado por una música y letra completamente pegajosa. Esa voz, que bien podía confundirse con la de una mujer, pertenecía a Frankie Valli, un joven cantante de baja estatura proveniente de Nueva Jersey que, junto su banda The Four Seasons, es uno de los mejores secretos guardados de la música pop estadounidense de antaño.
Valli y The Four Seasons no resonaron mucho en Uruguay, aunque son los autores responsables de entrañables tonadas como Sherry, Who Loves You y de –lo que probablemente sea su éxito más conocido mundialmente– Can’t Take My Eyes Off You.
Recientemente, el legado de The Four Seasons tuvo su apogeo en las tablas neoyorquinas, cuando en Broadway se realizó la producción de Jersey Boys, un musical inspirado en la formación, ascenso y caída de la agrupación de estos cuatro amigos de Nueva Jersey. Desde su estreno, la obra cosechó solo elogios y se convirtió en un fenómeno en la audiencia del teatro musical. Entre esos espectadores fascinados, se encontró el propio Eastwood, quien tras ver el musical repetidas veces decidió tomar su texto y convertirlo en su más reciente película.
El resultado es Jersey Boys, una película protagonizada por un grupo de actores desconocidos y que de musical solo tiene las canciones que interpretan los músicos de esta historia cuando están ensayando o tocando arriba de un escenario. Es un drama de principio a fin, pero uno en el que Eastwood no logra transmitir ni el encanto, ni la emoción, ni el entretenimiento necesario que uno supone tendrá la historia de cuatros jóvenes amigos en busca de esa gloria inalcanzable llamado fama.
Hay varias decisiones que el director de Gran Torino toma, que atentan contra el resultado de la película y que la convierten en un verdadero desacierto para su celebrada carrera detrás de cámaras. Si bien Jersey Boys es una recreación técnicamente prolija de los sesenta, la película sufre de un gran problema: no sabe como contar la historia que desea.
“Todo el mundo lo recuerda como lo necesita”, expresa uno de los protagonistas de The Four Seasons al referirse a la historia de la banda y tal vez esa sea la mejor manera de resumir el problema del guión de Jersey Boys, escrito por Marshall Brickman, (autor del musical homónimo de Broadway), que tiene como narradores a todos los miembros de la banda. Quien nos sitúa en el principio de la historia de The Four Seasons es el personaje de Tommy Devitto, un músico mujeriego y timador responsable de formar al grupo. Sin embargo, rápidamente el rol de héroe del relato caerá en Frankie Castelluccio, un joven tímido cuya voz, que alcanza un rango increíble, encanta a toda audiencia con la que se encuentra. A lo largo de la película, serán todos los integrantes de The Four Seasons (menos Frankie, inexplicablemente) que dialoguen directamente con el espectador rompiendo la cuarta pared, pero este recurso no tiene un propósito cinematográfico real alguno más que el de parecer moderno.
Además, Eastwood hace poco y nada para que el espectador sienta empatía alguna con los cuatro protagonistas, cuya arrogancia y presunción hacen que sea difícil alentar por el éxito de sus personajes, interpretados por los actores originales del musical de Broadway.
Más rara aún es la decisión estética del director a la hora de los créditos finales. Tras un final melodramático y forzado, los cuatro integrantes principales de la banda se embarcan junto al resto del reparto en un segmento muy animado de música y baile. Sólo esa escena da para pensar si el camino correcto a la hora de adaptar el texto era el de un musical hecho para cine.Mientras que otras películas similares como Ray y Johnny y June: pasión y locura resultaron memorables, Jersey Boys es una balada de la cual mejor olvidarse.