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Ned Stark (Sean Bean)

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Una década de reinado: el legado de Game of Thrones, a 10 años de su primer episodio

Game of Thrones, la serie más vista, pirateada y exitosa de las últimas décadas, cumple diez años pero su universo e influencia está lejos de terminar

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12 de abril de 2021 a las 05:15

Se veía cara. Y a la vez barata.

¿Apurada?

Había cambios de vestuario aleatorios y pelucas burdas. No había demasiada acción, incluso teniendo en cuenta su extraño comienzo, con algo parecido a un cavernícola de hielo que decapitaba asquerosamente a un hombre medieval. Había mucho hierro, espadas largas, conversaciones, sexo entre hermanos, un frío que traspasaba la pantalla y congelaba los rayos catódicos, decenas de personajes que se agregaban y que no parecían tener relación entre sí, gente que llegaba en caballo a un castillo, estaba Sean Bean que todavía era Boromir, había un montón de niños, nadie conocía los nombres de Sophie Turner, Kit Harington, Maisie Williams, la banda sonora era adictiva, había cuervos por todos lados, una crueldad incipiente y de repente: cambiaba todo. Y cuando empezabas a entender, volvías a perderte. ¿Huevos de dragón? ¿Una especie de mujer a prueba de fuego? ¿Esclavos con un pincho en la cabeza? ¿Y esos rubios platinados quiénes son?

Antes de 2011, el mundo de Canción de hielo y fuego, la saga literaria fantástica de George RR Martin, todavía no era conocida masivamente en este hemisferio, al menos no de la forma en la que luego la terminaríamos conociendo. Por eso mismo, cuando el 17 de abril de ese año HBO puso al aire el primer capítulo de una serie llamada Game of Thrones, no hubo demasiado ruido. Lo que sí hubo, sí, fueron un puñado de seguidores, de lectores que conocían las historias, de espectadores que se habían enganchado con el enigmático tráiler y que, de esa manera, estaban allí, listos para entrar en el universo de Westeros a las 22. Un puñado de fieles que fueron los primeros y que, de a poco, empezaron a correr la voz y a evangelizar.

Jon Snow, Bran y Robb Stark en el primer episodio de la serie

El primer episodio, el piloto, el que empieza todo, se tituló Winter is coming (El invierno se acerca), tres palabras que se grabarían a fuego en la cultura popular y que referirían para siempre a una familia de héroes trágicos, malogrados y amantes de los lobos. En aquel momento el episodio parecía menos de lo que al final fue. O sea: el principio de la serie más grande, cara, pirateada e influyente de los últimos años. El próximo sábado 17 de abril, ese comienzo cumple 10 años. El amanecer de Game of Thrones llega, en un pestañeo, a su primera década. ¿Y pasó tanto?

Pasó mucho.

Pasaron decenas de actores que saltaron a la fama al estar en ella.

Pasaron 59 premios Emmy. Récord absoluto.

Pasó de ser un secreto a voces a un evento masivo que monopolizó las conversaciones, que impulsó podcast, fiestas, mercadotecnia, memes, debates, analogías políticas, que nucleó, quizá por última vez, a las masas frente al televisor y de forma simultánea. En ese sentido, Game of Thrones fue ese fenómeno anacrónico que en pleno estallido del streaming, en pleno reinado del rey rojo Netflix, conquistó a los espectadores y los sentó el mismo día, a la misma hora y frente al mismo canal. Fue, es probable, el último gran estertor de la era de la televisión por cable. Y fue uno de los éxitos más grandes de su historia.

Sansa (Sophie Turner) en la primera temporada de la serie

Pero además de trastocar las tendencias de consumo y de generar un prestigio todavía mayor a los productos salidos de HBO, a lo largo de su historia GOT también se transformó narrativamente.

Al principio era un oscuro relato sobre un grupo de familias maquiavélicas que hacían lo que fuera por un gramo de poder. El mundo de la serie era opaco, sus personajes eran ruines, llenos de grises, reales, maravillosos. Había muchísimo sexo. La violencia se desbordaba. Y los diálogos, bien escritos, plagados de frases para enmarcar, eran los que manejaban las riendas de la ficción; GOT se escuchaba, se procesaba, se consumía como un producto calmo, fino, bien trabajado, bien escrito. Un producto cruel y adictivo.

De a poco la espectacularidad empezó a ganar terreno. Si en las primeras temporadas las batallas y las grandes escenas de acción brillaban por su ausencia —casi siempre por falta de presupuesto—, a medida que la serie ganaba tiempo, espectadores y dinero, el estallido era mayor. Los dragones crecieron. Los enfrentamientos fueron cada vez más grandes. Las demostraciones de poder de la serie eran, en ocasiones, paquidérmicas. ¿Y eso fue malo? No del todo, pero en algún punto de todo ese ruido, extravió el rumbo. Cambió su matriz. Dejó de ser la serie que era. Sus encargados se dejaron encandilar por las montañas de millones de dólares que, episodio a episodio, tenían para usar a su antojo.

Si se quiere, se puede tomar a la infame Boda Roja como un buen punto de quiebre. Fue un evento que marcó a los Stark, a los espectadores, que atrajo nuevas miradas y que eyectó a la producción a niveles nunca vistos —¿e instauró definitivamente la cultura del spoiler? Posiblemente—.

Con los años, los dragones crecieron cada vez más

A partir de la quinta temporada la escritura flaqueó, los sinsentidos empezaron a ser cada vez más frecuentes y los personajes, antes densos y profundos, comenzaron a verse planos y finitos. La sexta temporada volvió a retomar la forma —¿es la mejor, junto con la cuarta? Yo creo que sí—, pero las dos últimas cayeron en picada. Y buena parte del público no se lo perdonó. Aunque eso no melló demasiado los índices de audiencia: el final, solo en EEUU, tuvo más de 45 millones de espectadores.

Pese a los bemoles de su despedida, hoy nadie puede quejarse ni decir que la serie no fue un bombazo semanal al que daba gusto estar enganchado. Que dejó momentos épicos. Y que fue, seguro, uno de los principales generadores de emoción televisiva, a veces cinematográfica, de los últimos 10 años: la Batalla del Muro, la masacre en Hardhome, el asalto de los dragones a la caravana de los Lannister, algunos duelos puntuales y, sobre todo, la enorme Batalla de los Bastardos siguen quitando el aliento. Siguen siendo mojones para la serie y para quienes todavía nos estremecemos al recordar la figura de Jon Snow, de espaldas, recortada frente al muro de caballos de Ramsay Bolton que se le viene encima, con la espada desenvainada y el aliento contenido.

La batalla de los bastardos, uno de los momentos más épicos de la TV

Lo que sigue

Y así, dos años después de la emisión de su último episodio, seguimos hablando de ella. Semana por medio HBO emite un comunicado anunciando la continua exploración de su universo, y un montón de precuelas esperan en las gateras. ¿La más avanzada? House of the Dragon, una serie que contará historias de los Targaryen y sus incendiarias costumbres tres siglos antes de los hechos relatados en la trama original, y que ya tiene a Paddy Considine (The Outsider), Matt Smith (The Crown) y Olivia Cooke (Ready Player One; El sonido del metal) confirmados como protagonistas. En teoría, la veremos en 2022.

Pero hay más historias en camino. Por ejemplo, una titulada Flea Bottom que contará historias del Lecho de Pulgas, el barrio más pobre, sucio y hediondo de Desembarco del Rey. Lo hemos visto antes, pero esta nueva serie se meterá a fondo en sus calles.

También 10.000 Ships, que relatará las aventuras de la intrépida princesa Nymeria, una legendaria heroína del mundo creado por Martin —quien, por otro lado, sigue sin publicar los dos libros que faltan de la saga original, algo que a esta altura seguramente no sucederá jamás—. Y por último está 9 voyages, una historia de piratas y navegantes con uno de los marinos más legendarios de Westeros como protagonista.

Por eso, aquellos que todavía se soban el pecho tratando de calentar el vacío que les dejó la partida de Jon al otro lado del Muro en el último episodio de la serie tienen algo a lo que aferrarse, una esperanza que se reflota con cada anuncio de la cadena: hace 10 años se le dio el puntapié a un universo gigantesco y rico que, aunque llegó a una especie de final en 2019, apenas acaba de comenzar a mostrarse. 

Los festejos

El trono de hierro

Durante todo abril, HBO podrá en su pantalla maratones para festejar los 10 años de la serie, e incluirá en su programación destaques para cada uno de los personajes principales.
La fiesta ya empezó el pasado 5 de abril con episodios especiales sobre Daenerys Targaryen, pero es a partir del 17 a las 10 de la mañana, y hasta el 24 inclusive, que la pantalla será tomada por todos los capítulos de la serie en orden cronológico.

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