14 de noviembre de 2019 16:51 hs

La última encuesta de Expectativas Empresariales a más de 300 gerentes y altos ejecutivos de empresas instaladas en Uruguay -que divulgó la consultora Deloitte de octubre- marcó un incipiente cambio de tendencia y los empresarios ya no se muestran tan pesimistas como hace un semestre atrás. Sin embargo, ello no necesariamente indica que ya están percibiendo un cambio en las condiciones para desarrollar o expandir sus negocios, sino que está asociado a la carta de crédito que suele darse a la próxima administración de gobierno que tomará las riendas en marzo de 2020.

El socio de la consultora Deloitte Pablo Rosselli considera que fueron dos las variables que pautaron esa tenue recuperación del ánimo empresarial, algo que también palpa del contacto diario con sus clientes. Por un lado, el impacto que tendrá la construcción de la segunda pastera de UPM en Paso de los Toros y sus obras de infraestructura asociadas en 2020 y 2021 y, por otro, la esperanza de que la próxima administración “implemente mejoras en la política económica”.

En términos generales, las expectativas sobre el desempeño futuro de la economía y el clima de inversiones mejoraron en forma relevante, aunque siguen predominando las valoraciones neutrales. El propio Rosselli recordó que todavía hay un predominio de los juicios negativos sobre los positivos (un tercio espera que la economía esté peor el próximo año), y para que esa leve mejoría se consolide hacen faltan aún “señales bien claras” sobre qué acciones tomará el próximo gobierno para corregir algunos desequilibrios que generan “mucha atención y preocupación” como un déficit fiscal orillando el 5%, que deberá corregirse a corto plazo.

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Pero los empresarios no son los únicos que han mostrado un sesgo pesimista sobre la marcha de su negocio o la economía en general. El Índice de Confianza del Consumidor de setiembre cayó por segundo mes y volvió a la zona de “moderado pesimismo”, de la que prácticamente (salvo algún mes puntual) no ha escapado desde mediados de 2015, por lo que hace cuatro años ya que no vemos a un consumidor uruguayo “moderadamente optimista”, según se desprende del índice que procesa la Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica.

Los preocupantes números de la inversión futura y el empleo

El ministro de Economía Danilo Astori ha repetido hasta el hartazgo que la inversión es la clave para que la economía deje atrás su letargo y ello derrame en un incremento en los niveles de empleo. Sin embargo, los números no acompañan y los esfuerzos que ha realizado la cartera de la calle Colonia y Paraguay extendiendo beneficios como el caso de la construcción parecen insuficientes. Entre enero y setiembre de este año se presentaron 220 propuestas por US$ 270 millones ante la Comisión de la Aplicación la Ley de Inversiones (Comap) para acogerse a los beneficios tributarios que otorga ese régimen. En cantidad de proyectos hubo un descenso del 41% respecto a igual lapso del año pasado y en monto del 80%. Las secuencia de este gráfico que te muestro abajo es contundente. Dejando de lado el empuje de UPM, para el economista Rosselli no debería esperarse un gran dinamismo de la inversión privada durante 2020 porque los empresarios primero quieren conocer con “certeza” y “celeridad” las medidas que tomará la próxima administración para cambiar el rumbo actual.

Otro dato negativo de la última semana volvió a repetirse por el frente laboral. El trimestre julio-setiembre cerró con una tasa de desempleo de 9,2% casi un punto por encima del 8,2% de igual período del año pasado. En el mismo período, la tasa de empleo cayó cuatro décimas cerró en 56,2%, según informó el INE. Por otro lado, la cantidad de trabajadores en el seguro de paro creció 2,4% en setiembre en comparación con igual mes del año pasado. La industria manufacturera fue el sector con el registro más alto con casi 9 mil trabajadores en esa condición. Según datos del Banco de Previsión Social (BPS) en el noveno mes del año 39.731 personas estaban registradas en ese subsidio por diferentes causales.

 

Austeridad y poco para festejar en el Día de la Industria

El ánimo de los empresarios industriales claramente es uno de los más golpeados. Este 20 de noviembre se celebrará el Día de la Industria y el aniversario 121° de la fundación de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU). En la tarjeta de invitación a sus asociados la gremial dice que por resolución de la Mesa Directiva, “se conmemorará austeramente y se realizará solamente un brindis al finalizar el evento”.

El presidente de la CIU Gabriel Murara sostiene que esa frase resume el sentir generalizado del sector industrial y dijo estar preocupado porque a esta administración de gobierno aún le quedan cuatro meses de gestión y eso “es mucho tiempo”. “Estamos hablando y empujando a este gobierno porque necesitamos mejorar nuestra competitividad ahora y no a partir de marzo de 2020”, afirmó. Murara señaló que “hace meses” que hay sectores enteros de la industria que caen y que por ello “no hay ánimo” como para hacer una fiesta de celebración como en otros años.

Más allá de esta anécdota, los datos objetivos del corazón industrial en Uruguay muestran un deterioro incontrastable. La producción del núcleo duro (deja de lado las zonas francas, las pasteras y la refinería de Ancap) quedó estancada en setiembre (+0,1%) respecto a igual mes del año pasado, mientras que el último año móvil cayó 3,3%. Además, el índice de horas trabajadas descendió 4% en la comparación interanual en setiembre y el del personal ocupado otro 5%, en línea con el deterioro que muestra el mercado laboral.

 

Los industriales valoran el repunte del tipo de cambio (16% en lo que va de este año), duplicando la evolución general de los precios (8,3%). De todas formas, Murara advierte que si bien pudo detenerse la trayectoria en la pérdida de competitividad, otros países como Brasil también despreciaron fuerte su moneda y tienen una inflación sensiblemente más baja (en torno a 3%). El presidente de la CIU considera que en Uruguay todavía “hay atraso cambiario” y “cierto rezago” frente a otros competidores en una mirada de largo plazo.

La turbulencia regional y global con la que se puede hacer poco

Seguramente lo has escuchado muchas veces y de diferentes lugares, pero una parte gruesa del partido para una economía pequeña y abierta como la uruguaya se juega puertas afueras. Lamentablemente para los intereses de los empresarios uruguayos hoy hay más dudas que certezas sobre el devenir futuro de la región y otros destinos más alejados, pero no menos relevantes. La amenaza más latente y sobre la cual todavía no hay humo blanco es la guerra comercial entre China y EEUU. El presidente estadounidense Donald Trump se ha encargado de repetir con insistencia y optimismo en las últimas semanas que el acuerdo está próximo, mientras tanto, las marchas y contramarchas de este duelo de gigantes siguen manteniendo en vilo a la economía mundial. Tampoco está claro si la Fed continuará con su política de reducción de tasas de interés como lo viene haciendo hasta ahora u optará por poner una pausa. A juzgar por las últimas declaraciones de su presidente Jerome Powell, esta última parecería ser la hipótesis más plausible.

En el barrio la situación está lejos de la calma. En Argentina asumirá un nuevo gobierno con una montaña de deuda por resolver sin acceso a los mercados globales de deuda y con el teléfono rojo del FMI “quemado”. Y según lo cuenta nuestro corresponsal Fernando Gutiérrez en esta nota la emisión masiva de pesos vuelve a poner el fantasma de la hiperinflación como ocurrió durante la década de 1980. Lo que ya se da por descontado es que este año tendremos una menor afluencia y gasto de turistas argentinos (nuestros principales clientes) durante la próxima temporada estival, mientras los empresarios y exportadores aguardan con expectativa si la nueva administración de Alberto Fernández pondrá palos a la rueda al comercio exterior con alguna práctica del viejo kirchnerismo. En Brasil, el despegue de la economía no emerge con la velocidad deseada, y el Banco Central está apelando a la reducción de la tasa de interés para darle tracción a la economía, algo que ya tuvo su impacto en una desvalorización del real.

El presidente de la Cámara de Zonas Francas Diego Licio considera que esas “condiciones exógenas” que el país no puede manejar explican entre el 70% u 80% de la marcha de los negocios radicados en Uruguay a futuro. Añadió que este restante 20% “gestionable” a nivel interno que implicaría apostar a una mayor apertura comercial, reducción de la carga tributaria, un rebalanceo de los costos salariales, o la mejora en la gestión y eficiencia de las empresas públicas “no son automáticas”, independientemente de quién sea el ganador del balotaje del próximo 24 de noviembre. “Hay cosas que no se resuelven por decreto porque requieren de cambios culturales de la gente”, afirmó.

De hecho, a juzgar por la encuesta de Deloitte los empresarios no esperan grandes cambios en sus reclamos más repetidos como la carga tributaria. Más del 90% espera un ajuste fiscal y casi un 40% no descarta que puedan incrementarse sus impuestos a la renta empresarial.

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