12 de octubre de 2011 18:34 hs

La música y la historia siempre fueron de la mano. Desde La Marsellesa en la revolución francesa, estas canciones están asociadas a un “espíritu de la época”.

Las nuevas revoluciones (algunas muy violentas, otras menos) con que este inicio de siglo XXI ha sorprendido al mundo bien pueden tener un correlato en el universo de la música.

Si Rock the Casbah de los Clash podía sonar como telón de fondo de imágenes de Túnez, Egipto, Yemen, Libia o Siria, y algún temita veloz y reivindicativo de los Ska-P bien podía ser un himno para los indignados que desbordaron primero la Puerta del Sol de Madrid –y luego decenas de plazas por toda España–, las recientes manifestaciones en EEUU tenían que “sonar” de alguna forma.

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Ahora el fenómeno de la “indignación” pacífica y sin armas más que las redes sociales y alguna pancarta ingeniosa del tipo “Don’t make war, make jobs” (“No hagan la guerra, creen trabajos”) cruzó el charco del Atlántico y desembarcó en las ciudades de la costa este de los Estados Unidos. La intención de los que reclaman es llamar la atención sobre la forma en que la crisis afecta al ciudadano de a pie, reclamando cambios en las políticas económicas y sociales y llamando a un nuevo orden mundial donde primen otros valores diferentes a los de la sociedad de mercado y del capitalismo. Las protestas corren a lo largo desde Boston hasta Atlanta.

En Nueva York el movimiento de protestas se canalizó a través del slogan Occupy Wall Street (“Ocupar Wall Street”), donde un grupo de gente se concentra cada día en las inmediaciones de la angosta y sombría calle de la Bolsa de Valores, entonando cánticos y panfletos, con carpas y campamentos, ante la dubitativa vigilancia de la policía.
Como las otras revueltas, también las protestas en el centro financiero de Manhattan y de otras ciudades tienen sus canciones y aunque su tema sea escabroso hay un par de dignos representantes.

“La justicia económica no es uno de los tópicos usuales de la música pop. Está bastante atrás con respecto a las chicas y a los autos, por ejemplo”, dice un ingenioso artículo de la revista The New Yorker titulado You Never Gime Me Your Money, escrito por Ben Greenman.

La revista propuso una serie de nueve canciones que se conectan con la protesta.
Allí había de todo: desde rap, disco, rock psicodélico y hasta un melódico como el gran Randy Newman haciendo una canción de protesta (!).

De todos modos, basta rastrear un poco más allá del guiño beatle para encontrar más versiones sonoras identificables con las manifestaciones en el corazón de la Gran Manzana.


Cinco bandas de sonidos opcionales:

Money Don’t Matter 2 Night, Prince (1991)
La canción reivindica la unión de los lazos más cercanos y critica las guerras por el petróleo. “El dinero no importó ayer y seguro tampoco importa esta noche", repite la letra. El video clip de Spike Lee mostraba a una familia negra pobre.

Know Your Enemy, Rage Against The Machine (1992)
Hacia 1992, RATM se destapó como una banda combativa. “En un habitación sin ventanas/ soy un hermano con una mente furiosa/ debe tomarse la acción/ no necesitamos la llave”, dice esta letra.

Allentown, Billy Joel (1982)
La canción cuenta la historia de un pueblo industrial de Pennsylvania que quedó barrido por la recesión y el desempleo. Es una versión amarga del sueño americano al que muchos aspiran y no todos pueden lograr.


I Hate Banks, Mojo Nixon (1986)
En pleno auge de la economía de EEUU eran pocos los que se animaban a criticar el modelo reaganeano. Uno de ellos fue Mojo Nixon, un blusero country de la vieja escuela que se mofó de todo el sistema económico de su época.


Bloodbuzz Ohio, The National (2010)
El cantante de The National, Matt Berninger, dijo que sus temas eran sombrías viñetas de gente joven de la ciudad. La letra de este repite una y otra vez: “Todavía le debo dinero al dinero del dinero que debo”. Vida en crisis, sin más.


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