4 de diciembre de 2012 17:38 hs

Un grupo de artistas nepalíes preocupados por la contaminación que padece el Everest ha convertido en esculturas la basura abandonada por los alpinistas en las laderas de la montaña más alta del mundo.

Todos los años, cientos de montañistas llegan a Nepal con la intención de escalar el Everest y las otras 14 montañas de primer nivel que posee el país; los desperdicios y residuos que dejan a su paso son la materia prima de la iniciativa artística.

“(Esas montañas) son una bendición y debemos trabajar juntos para preservar y proteger el medio ambiente en Nepal, especialmente en el Everest”, dijo Rana Kripa Shahi, director de la agrupación de arte Da Mind Tree, que se halla detrás del proyecto.

Para llevarlo a cabo, un grupo de 15 artistas se enclaustró durante un mes en Katmandú y transformó 1.500 kilogramos de basura recogidos del Everest –como bombonas de gas y oxígeno, pilas, utensilios de cocina y latas de comida– en 74 esculturas.

“Hemos llamado a este proceso upcycling” (término en inglés que se refiere a la reutilización de material que ha dejado de ser útil), señaló Shahi.

Las esculturas –desde una bombona con alas hasta un barco creado a partir de una cocina de gas– se exponen estos días en el hotel Boutique Meconopsis, en el extrarradio de la capital nepalí, después de que la semana pasada se exhibieran en Katmandú.

La labor de recolección de basura la lleva a cabo la Asociación de Escaladores del Everest (ESA, en inglés), que entre 2011 y este año han limpiado la montaña de 10 toneladas de residuos, según afirmó a Efe el presidente de la organización, Wangchuk Sherpa.

En la actualidad, cada una de las expediciones de escalada al Everest debe entregar al gobierno nepalí US$ 4.000 y esa cantidad les será reembolsada si muestran a su regreso que se hallan en posesión del mismo material con el que iniciaron su andadura.

Sin embargo, el presidente de la Asociación de Escaladores del Everest reconoció que ese tipo de control es muy deficiente.

El estadounidense explicó que la primera vez que subió a la montaña en 1983 la cumbre se hallaba inmaculada. “Sin embargo, en la actualidad hay días en los que suben 135 personas”, dijo Bershears, y reveló que en 1996, mientras rodaba un filme sobre el Everest, presenció cómo unos escaladores abandonaban carteles de patrocinadores tras tomar unas fotos en la cumbre. Parte de los beneficios de la venta de las obras de arte, cuyos precios van desde US$ 14 hasta US$ 2.310, irán destinados a la Asociación de Escaladores del Everest para financiar nuevas campañas de limpieza, según el artista Shahi.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos