La interpelación a los ministros Eduardo Bonomi (Interior) y Eleuterio Fernández Huidobro (Defensa Nacional) dejó dos cosas claras, pero ninguna nueva. Una es que Bonomi no renunciará a su cargo, a pesar de los pedidos de la oposición, y la segunda conclusión es que el Frente Amplio no utilizará a los militares para tareas de seguridad interna como lo reclamó el Partido Nacional. En ese punto, el senador colorado Pedro Bordaberry coincidió con la izquierda en que las Fuerzas Armadas no participen en tareas policiales.
Bonomi respaldó a la Policía y su preparación, dijo que no está conforme con las cifras del delito aunque bajaron los hurtos, pero que sí está satisfecho con lo que hace su ministerio para enfrentar a los delincuentes.
En el debate fue blanco de críticas por lo ocurrido en el barrio Santa Catalina, donde un uniformado mató a un inocente luego de la rapiña a un almacén, hecho que generó la ira de los vecinos. Bonomi remarcó que Sergio Lemos, el joven muerto, no estaba armado y no participó de la rapiña. También dijo que tiene la certeza que un arma “fue agregada” en la escena para inculpar a un inocente y los datos que maneja –extraídos por el cruzamiento de información de las conversaciones de radio y la ubicación por GPS de los patrulleros y policías– fueron entregados a la Justicia. Explicó que plantar un arma es una vieja práctica policial que viene de antes de la dictadura y que “aún no se pudo corregir”.
En ese momento de la interpelación había un silencio total en el recinto, pero cuando terminó de hablar, los blancos arremetieron y le dijeron que no alcanza con pedir perdón sino que debe renunciar. Francisco Gallinal señaló que se saca el sombrero ante un ministro que pide disculpa y acto seguido se va. Bonomi se tomó su tiempo y respondió varias horas después: “no vamos a renunciar”.
Como era de esperar el oficialismo dio un respaldo “absoluto” a las respuestas que brindaron los secretarios de Estado a 22 preguntas que formuló el blanco Jorge Saravia. Sin embargo, la oposición, logró generar un nuevo hecho político al presentar una moción para “censurar” a Bonomi. Sólo para debatir ese punto la cámara alta sesionará el jueves 21, en un fin de año donde blancos y colorados buscan imponerese al convocar ministros. Además de la interpleación de ayer que duró más de nueve horas, a fines de noviembre irá al Parlamento Roberto Kreimerman (Industria) para explicar el negocio de la regasificadora, y se ajusta la fecha para recibir a Fernando Lorenzo (Economía) y Enrique Pintado (Transporte) por el affaire Pluna.
El debate
La sesión pasó por altibajos en la discusión, donde los legisladores del Frente Amplio prácticamente no intervinieron; la senadora Lucía Topolansky se retiró a dormitar 15 minutos a una salita junto al hemiciclo y después regresó; los colorados tuvieron poca participación; y los blancos, que en un momento fueron tres en sala, dos de los cuales eran suplentes.
Carlos Baraibar (Asamblea Uruguay) uno de los legisladores que más viaja por estar en la comisión de Asuntos Internacionales, aseguró que Montevideo es la ciudad más segura de América Latina y contó que estando en el hotel Marriot de Panamá las salidas estaban vigiladas por guardias con perros. “Muy progresista ir al Marriot” le gritó el herrerista Gustavo Penadés.
La sesión siguió y al final, los asesores de Bonomi consultados por El Observador consideraron que salió bien parado. Incluso el ministro se llevó esa impresión. “Fue tan lamentable que pidieron un cuarto intermedio para hacer tiempo” le dijo Bonomi anoche al ministro de Vivienda, Francisco Beltrame, en una cena del MPP para recaudar fondos.
En sala, luego de escuchar la larga exposición del interpelante, el Partido Nacional pidió un cuarto intermedio de 20 minutos. Al regresar Bonomi comentó que la segunda parte de la interpelación –cuando se pasó a hablar de temas de seguridad– hubo un intento de “salvataje” de una interpelación “fracasada por falta de argumentos”.
En el primer tramo, donde intervino más Fernández Huidobro, se respondió sobre las medidas para asegurar la soberanía nacional y explicó que se trabaja a nivel internacional en la doctrina de Defensa.
Hace dos años, cuando Saravia era senador del Frente, le entregó al presidente José Mujica el documento “Seguridad para Todos”, donde reclamó una nueva doctrina de seguridad y la colaboración de las Fuerzas Armadas con la Policía así como la instalación de campamentos militares.
Primero Fernández Huidobro y luego Bonomi rechazaron que los militares se ocupen de una tarea para la cual no están preparados. “Rechazamos militarizar el Uruguay”, afirmó el ministro del Interior. También rechazó el planteo de detener gente en averiguación para prevenir delitos.