Para los sindicatos empezó la cuenta regresiva y con ello el aumento en la intensidad de las manifestaciones. El comienzo de una nueva ronda de negociación colectiva en el sector privado y la discusión previa a la última Rendición de Cuentas de la administración del presidente José Mujica estarán reflejados esta semana en movilizaciones y paros que afectarán la actividad, tanto en el sector público como privado.
Los primeros en detener sus tareas serán los médicos anestesistas y cirujanos que no trabajarán durante todo el martes en los hospitales de ASSE. La medida será para reclamar que las autoridades se pronuncien sobre la situación de 45 profesionales que continúan sin ser presupuestados.
En agosto del año pasado los cirujanos del área metropolitana presentaron renuncias en reclamo del pago de nocturnidad por su trabajo en las puertas de emergencia. No recibían el pago porque eran solo contratados. “La ministra (por Susana Muñiz) no atiende. Por un lado hablan de la importancia de los recursos humanos y cuando los tienen se los destrata. No nos queda otro camino que tomar la medida para llamar la atención”, dijo a El Observador, el presidente de la Sociedad Anestésico Quirúrgica, José Vera.
Las protestas seguirán el jueves. Ese día el PIT-CNT realizara el primer paro parcial del año, entre las horas 9 y 13, que incluirá una concentración en 18 de Julio y Ejido. El reclamo por más recursos para la educación y la aplicación de aumentos diferenciales para los salarios de menos de $ 14 mil, en sectores como el comercio, agro y servicios, encabezarán la proclama que leerá el coordinar de la central sindical, Gabriel Molina.
Enseñanza
Si bien la mayoría de los trabajadores volverán a sus tareas por la tarde, la educación será la excepción, porque ese día habrá paro de docentes por 24 horas en primaria y secundaria, tanto a nivel público como privado. Tampoco habrá clases en UTU.
La mejora de los salarios y de infraestructura encabeza la plataforma. Los docentes sindicalizados en Fenapes ya anunciaron una alta conflictividad para los próximos meses, con el objetivo de que el Poder Ejecutivo atienda sus reivindicaciones.
Más allá de que a nivel de gobierno se manifestó que el gasto será limitado, la gimnasia de los paros no quedará de lado.
Incluso, los profesores nucleados en ADES Montevideo volvieron a manejar la posibilidad de ir a la huelga al igual que lo hicieron el año pasado, aunque luego no se concretó.
Un profesor que recién ingresa al sistema gana alrededor de
$ 13 mil líquidos por 20 horas semanales. Los docentes aspiran a la media canasta básica (alrededor de $ 23.500) pero este año deberán luchar por un incremento mínimo comparado a esa reivindicación, porque el aumento previsto para 2014 ya fue adelantado y se está cobrando este año.
En el caso de la educación privada, si bien el acuerdo salarial se firmó a fines del año pasado, el sindicato decidió también parar por 24 horas. Aspiran a que se definan categorías laborales en el sector y por otro lado reclaman mejoras para los profesionales que trabajan en la educación no formal, como los Centros de Atención a la Infancia (CAIF) que financia el INAU. Esta será la última Rendición de Cuentas hasta el 2016, cuando asuma otro gobierno y entre en vigencia un nuevo presupuesto quinquenal.
Perspectivas
Según el Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica, aunque las negociaciones salariales aún se reflejan parcialmente en las medidas gremiales, en los próximos meses serán el tema central del debate. En ese sentido, el último informe publicado en abril sostiene que, si bien el movimiento sindical reclama aumentos del salario real, ante las indefiniciones actuales es difícil predecir cómo se desarrollarán las negociaciones, tanto a nivel público como privado. En el primero de los casos el gobierno anunció que habrá prudencia en el gasto, mientras que en los privados, si bien el Poder Ejecutivo prepara cambios en los lineamientos, todavía no existen definiciones.
El PIT-CNT pidió el mes pasado que se aumentara un punto el centro de la banda de inflación que se toma como referencia en las fórmulas de ajustes para utilizar un indicador “más realista”, según dijo el coordinador de la central, Fernando Pereira.