No había lágrimas en los jugadores de Central cuando se fueron de la cancha. Tampoco había desazón en los hinchas que ocuparon el palco del Parque Palermo. Es que el descenso, este domingo no dependía de ellos. Tenían que cumplir -como cumplieron- durante los 90 minutos de juego, dejar el alma para vencer a Danubio -como lo hicieron- y esperar que Racing perdiera contra el equipo B de Peñarol. Difícil para Sagitario.
Una victoria con sabor amargo
Central se fue de Primera con la frente alta, ganándole bien a Danubio