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5 de junio de 2011 19:07 hs

No había lágrimas en los jugadores de Central cuando se fueron de la cancha. Tampoco había desazón en los hinchas que ocuparon el palco del Parque Palermo. Es que el descenso, el domingo no dependía de ellos. Tenían que cumplir -como cumplieron- durante los 90 minutos de juego, dejar el alma para vencer a Danubio -como lo hicieron- y esperar que Racing perdiera contra el equipo B de Peñarol. Difícil para Sagitario.

Es más, varios minutos antes del pitazo final de Martín Vázquez, la noticia del gol de Racing en el estadio Charrúa ya había corrido como reguero de pólvora por la cancha de Central. Entonces, la amargura se aplacó. El desenlace final fue producto de una acumulación de malas campañas y no de la actual, en la que el palermitano terminó sexto en el Clausura. Por eso el cierre del encuentro resultó triste sí, pero no desconsolador.

Además, los jugadores locales no se guardaron nada, fueron mejores que sus rivales durante la mayor parte del partido, aún actuando casi todo el segundo tiempo con un futbolista menos por la expulsión de Sergio Pérez. Pero si bien Danubio generó ocasiones para el empate en el último tramo, también Central pudo haberlo liquidado de contragolpe.

Gabriel Alcoba por la banda izquierda se convirtió en el motorcito de Central desde el arranque del juego. Se asoció con Souza, con Palacios, con Ramírez y buscó el desborde continuamente. Generó las primeras ocasiones por ese sector, sin embargo el gol llegó por el otro costado. Entre Miguez y Mayada le dejaron la pelota a Pérez en la mitad de la cancha, el calvo la metió la corazón del área y el puntín de Palacios se adelantó a los defensores danubianos. Unos segundos antes el goleador había estado tendido afuera del campo, lesionado. Su aparición, en esa jugada y en el campeonato, fue una luz de esperanza para Central y también para Peñarol porque su ficha pertenece a los aurinegros. Fue el goleador del Clausura con 15 goles, jugando para uno de los equipos que descendió. Tremendo.

Central continuó con el asedio sobre el arco de Goicoechea. Souza falló después de un error de Tais, el golero del franjeado le desvió un cabezazo de Ramírez y cuando se terminaba el primer tiempo un golpe de cabeza de Bueno rozó el caño.Cuando empezaba el segundo tiempo Central se quedó con 10. Sánchez reforzó el mediocampo y aguantó el desarrollo. Danubio despertó en los últimos 20 minutos. Hasta entonces había dormido Recoba y con él, todo el cuadro. Ni siquiera la expectativa de clasificar a la Sudamericana le dio brios. El final llegó con chances para los dos. Pero ganó Central y se fue con la frente alta.

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