23 de agosto de 2011 21:23 hs

Con un desempleo bajo en niveles récord (5,5% a junio según el dato oficial) el talón de Aquiles para las empresas uruguayas pasó a ser cómo conseguir mano de obra calificada e incluso cómo retenerla, justo cuando los centros de educación estatal no logran buenos resultados. También está demostrado que a la mayoría de los mejores estudiantes no les interesa ser profesor, lo que garantizaría niveles de calidad en la trasmisión de conocimientos. El problema de conseguir personal talentoso se acentúa en el interior del país.

A los privados también les preocupa que solo 9% de los que estudian alcanzan a egresar de centros terciarios, cuando en Corea ese porcentaje es 58%, Nueva Zelanda,48%, Finlandia, 38% y Chile, 34%, de acuerdo a datos que presentó ayer Jorge Grünberg, rector de la Universidad ORT.

Esas fueron las principales conclusiones abordadas en la conferencia Uruguay: preparando talentos para la exportación de servicios, que compone la serie de desayunos organizados por World Trade Center Free Zone.

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En este escenario competitivo, hay muchos jóvenes uruguayos eligiendo carreras que no son las más demandadas por el mercado –que requiere de técnicos– y no consideran el factor costo-beneficio.

Verónica Melián, socia de consultoría en capital humano de Deloitte, señaló que el mercado laboral se convirtió en algo tan dinámico que casi 20% del personal de una empresa, cualquiera que sea, “está mirando oportunidades afuera” .

La experta explicó a El Observador que la tendencia mundial, de la que no escapa Uruguay, muestra que los nuevos empleados tienen expectativas diferentes a las que tenían las anteriores generaciones y ya no solo valoran el salario que “seguirá creciendo”, según las proyecciones de Deloitte (3,5% en 2012). Antes había un “contrato psicológico”, dijo, donde la persona era leal a la compañía y pensaba jubilarse de ese trabajo, y a su vez la empresa se comprometía a darle empleo por siempre. “Eso cambió”, explicó.

Hoy la movilidad es alta y la rotación es más marcada en áreas como la tecnológica donde el desempleo es cero y el personal es joven y con formación.

Comentó que las carreras técnicas, que no eran las preferidas por la sociedad, ahora son las más solicitadas en un país donde se requiere de siete semanas para obtener un empleo cuando en 2003, en plena crisis, pasaban 40 semanas antes de encontrar uno.

Las consultoras que reclutan personal detectaron incluso que las empresas comenzaron a preocuparse “en crear una imagen como buen lugar para trabajar” como forma de atraer y fidelizar personal. Melián explicó que, para retener personal calificado, además del sueldo, importan las condiciones de trabajo, las oportunidades de desarrollo, y contar con liderazgos buenos, porque “la relación con el jefe es la razón número uno para que una persona empiece a buscar otro trabajo”.

Además de Melián y Grünberg, participó del foro el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, quien reconoció problemas en Secundaria y UTU, así como carencias en idiomas. El ministro dijo que las inversiones que llegan requieren que esos problemas sean solucionados y comentó que la estructura económica demanda poca innovación y tecnología. En ese marco es el Estado el que asume una postura firme para que en el país se desarrollen producciones de alta tecnología. Marcó también a las zonas francas y a los parques industriales “como los atractores” de industrias diversificadas.

El rector Grünberg entiende que se debe dar un salto en el tipo de inversiones y pasar a concentrarse en clusters con proyectos de innovación como centros de investigación molecular, farmacéutica o centros de marketing .

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