Uruguay finalizará este año con un balance negativo en cuanto a la evaluación de diversos indicadores globales que miden el desempeño del país en diversas áreas de la economía, frente a las posiciones de 2012. Además, esto está acompañado de un mayor “pesimismo” de la perspectivas de los empresarios. Las razones que están detrás de este deterioro son “múltiples”. Desde la pérdida de competitividad y la rigidez de la mercado laboral, hasta las restricciones en el comercio internacional.
Para el asesor económico de la Cámara de Industrias (CIU), Sebastián Pérez, es un tema “complejo” porque hay “varias causas” que están detrás del deterioro que muestran los indicadores globales y perspectivas. “A nivel industrial, el principal problema es que los costos han aumentado mucho y las empresas no notan que exista una perspectiva de cambio”, dijo el técnico a El Observador.
A juicio del economista de la CIU, las empresas perciben que “hay mucha rigidez en materia de costos y hay poca flexibilidad para actuar sobre los mismos (indexación). Si no tenés competitividad y márgenes razonables, los empresarios ven un empeoramiento porque se reducen los márgenes”, explicó.
En tanto, el presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo, dijo a El Observador que la “pérdida de competitividad” es hoy el “principal problema” y precisó que no solo está dada por el tipo de cambio. “La elevada conflictividad laboral lleva a que hoy, por ejemplo, las empresas perdamos jornadas de trabajo por paros y manifestaciones. En Brasil eso no se ve. Se ajusta el salario un vez por año y punto”, comparó. Para el empresario, en Uruguay se está en un punto de un “tire y afloje permanente” entre empresarios y trabajadores que “genera un deterioro de la competitividad”.
Por otro lado, Queijo apuntó a otras variables para explicar el cambio en el estado de ánimo de los empresarios. “Las perspectivas regionales son muy pobres. Brasil no va crecer lo que suponíamos en un comienzo y la relación con Argentina está en su peor momento”, indicó. En este sentido, recordó que las exportaciones vienen creciendo básicamente por los precios que tienen los commodities que exporta el país por fuera de la región.
Precisamente, Pérez de la CIU, agregó que los empresarios ven “poca proactividad” para mejorar el acceso a nuevos mercados. “El empresariado está un poco cansado de las promesas”, admitió. Si bien un posible acuerdo de libre comercio (TLC) del Mercosur con la Unión Europea abre una “cuota de esperanza”, otros están “preocupados” por la pérdida del Sistema General de Preferencias (SGP) que tendrá Uruguay con el bloque europeo a partir de 2014.
En otro frente, el asesor económico de la CIU indicó que los industriales “no avizoran” cambios en la institucionalidad del mercado laboral, tanto en el relacionamiento como en las fórmulas de ajustes. Además, otro obstáculo que encuentran las empresas para expandirse es que en el pasado se creció captando desempleo, pero hoy existe un “déficit de mano de obra calificada” para atender una futura demanda. También mencionó que en los empresarios genera “incertidumbre” un aumento en las tasas de interés en los países desarrollados a futuro y un descenso del arribo de capitales en las economías emergentes. De hecho, según Queijo esto genera “temor” sobre qué condiciones tendrán los empresarios para financiarse.
Dinámica y competitividad
De acuerdo al Índice Global de Dinamismo (GDI) de GrantThornton que elabora TheEconomistIntelligenceUnit, publicado esta semana, Uruguay pasó del puesto 15 al 24 entre 60 países. El GDI evidenció cierto deterioro en los indicadores del mercado laboral y capital humano. De hecho, durante 2012, Uruguay redujo la tasa de incremento de productividad laboral que bajó de 5,1% a 3,1%.Además, Uruguay mostró una caída importante en su posición relativa en el indicador de ciencia y tecnología, pasando del puesto 23 en 2011 al puesto 53 en 2012. La inversión en I&D como porcentaje del PBI pasó de 0,7% en 2011 a 0,4% en 2012.
Por otro lado, el reporte anual de competitividad global 2013-2014 elaborado por el World Economic Forum (WEF) y publicado en setiembre, mostró un deterioro del indicador para Uruguay de 1,9%, alcanzando el valor más bajo desde el informe 2008-2009. De esa manera, el país retrocedió 11 lugares respecto al año pasado en el ranking mundial, del puesto 74 al 85, la mayor caída que tuvo lugar entre los países del continente. Según este informe, la fuerte caída de la competitividad de Uruguay respecto al resto del mundo durante el último año, se debió a “un deterioro de las condiciones macroeconómicas”, “condiciones laborales restrictivas” y un “debilitamientos en la calidad de la educación y la capacidad de innovación”.
Burocracia y clima
En el informe Doing Business 2014 (facilidad para hacer negocios) que elabora el Banco Mundial, Uruguay perdió tres posiciones respecto a la calificación de 2013, pasando del puesto 85 al 88. Este indicador compara el clima de negocios en 189 países. Este año Uruguay perdió tres escalones en el ranking global (151 a 154) en el manejo de permiso de construcción, al igual que en la apertura de un negocio (40 a 43) y en la protección de los inversores (95 a 98). Por su parte, en el índice del centro brasileño de estudios económicos de la Fundación Getulio Vargas que mide el clima para los negocios en América Latina Uruguay cayó una posición (del 6 al 7) y quedó en la mitad inferior del ranking de 11 países respecto a la medición de junio, con un puntaje de 5,3 puntos. En índice de la situación actual Uruguay pasó de 6,5 puntos en julio a 5,6 puntos en la medición de octubre. El país también dio un paso atrás en el índice de percepción de clima económico, que fue de 4,8 puntos en octubre contra los 5,3 puntos de la medición de julio. La media de los 10 años en este indicador se ubica en 6,8 puntos.
Perspectivas en terreno negativo
Las expectativas industriales sobre la situación del sector continuaron en terreno negativo en setiembre, de acuerdo a la última encuesta divulgada por la CIU. La mayoría de los empresarios tuvo en setiembre una visión pesimista sobre el desempeño de su empresa al igual que la economía. Las perspectivas sobre las ventas internas y externas también están en terreno negativo. En tanto, en la última encuesta que divulgó Deloitte, los empresarios percibieron que la situación de su compañía y del entorno económico es peor a la de un año atrás, y en más de la mitad de los casos acusan una caída en la rentabilidad. El porcentaje de consultados que perciben de forma “buena o muy buena” el clima de negocios local se ubicó por primera vez debajo de la mitad de las respuesta (49%).