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12 de septiembre 2023 - 0:53hs

En esa prueba de superación permanente, este martes a la hora 18 de Uruguay en la altura de Quito, la selección que dirige Marcelo Bielsa necesita destrabar su nivel 2 para seguir confirmando el crecimiento y la madurez futbolístico y emocional (esta vez ante el fantasma de la altura), en la segunda fecha de las Eliminatorias para el Mundial 2026, frente a Ecuador.

Lo expresado por Uruguay en su estreno ante Chile, que tuvo el inconfundible sello del entrenador argentino (aunque Bielsa se rebajó mérito para asignarlo exclusivamente a los futbolistas), marcó un gran estreno en el que expectativa y resultado estuvieron equilibrados, a la misma altura, y completaron un combo perfecto.

La superioridad futbolística de los celestes el viernes en el Estadio Centenario fue la expresión del juego que Uruguay desplegó en el campo a partir de la capacidad del entrenador para transmitir su idea y de los jugadores por desarrollarla solamente después de un entrenamiento en cancha y muchas horas de Zoom, el único medio posible en plena temporada con sus clubes, para que el entrenador del combinado pueda transmitir sus conceptos.

El estreno estuvo a la altura de lo que prometía este plantel de Uruguay y dio rienda suelta a los sueños.

Ahora bien, lo que ocurrirá este martes en la altura de Quito debería ser diferente. Muy diferente, y también incierto.

Esto no quiere decir que se transforme en un escenario negativo ni positivo. Simplemente es incierto.

Incierto por lo que representa para este equipo enfrentar a Ecuador, uno de los rivales más difíciles que podrá ofrecer este clasificatorio al Mundial 2026 después de Argentina y Brasil, en donde además del poderío futbolístico (clasificó a cuatro de los últimos seis Mundiales) adosa un elemento que en algún tiempo Tabárez supo minimizar, pero que para los clubes uruguayos tiene un contrapeso indisimulable: la altura.

Rochet se estrenó en la altura (en su caso en La Paz) el mes pasado con Inter, en la Libertadores, y confesó que lo pasó mal aunque fue la figura para avanzar a semifinales.

Foto: Leonardo Carreño.

Nández jugó en el último Ecuador-Uruguay en Quito, en octubre 2020, y también pasó mal. Fue reemplazado para el inicio del segundo tiempo.

Ese día también jugaron Mathías Viña, Federico Valverde, Maximiliano Gómez, Darwin Núñez, Brian Rodríguez y Nicolás de la Cruz, en una de las derrotas más duras que sufrió Uruguay en las últimas Eliminatorias (4-2). Los recuerdos no ayudan, vivieron una mala experiencia.

En el caso de Darwin Núñez jugó en Quito con la selección y con Peñarol, y también fue más arriba, llegó a los más de 4.000 metros de San José de Oruro.

Ugarte conoció los efectos de jugar a 2.650 metros sobre el nivel del mar en un partido con Fénix, por Copa Sudamericana 2020 ante El Nacional y estuvo los 90 minutos en cancha. La misma noche en la que Agustín Canobbio estuvo también los 90.

Martín Cáceres está acostumbrado a la altura en México, igual que Maximiliano Araújo.

Foto: Leonardo Carreño.

El debutante absoluto en la altura es Facundo Pellistri, el más joven de los titulares de Bielsa.

En este contexto, con su mejor formación y su propuesta más afinada queda planteada la incertidumbre de lo que puede generar futbolísticamente Uruguay en Quito.

Bielsa eligió la fórmula que en para el Mundial 2002 le redituó un triunfo con Argentina, y que Tabárez construyó con Uruguay: subir el mismo día a la altura para jugar con Ecuador. La selección viajó este lunes en vuelo chárter desde Montevideo hasta Guayaquil. Este martes de mañana suben cuatro horas antes del partido y van directo al estadio. Juegan y regresan a Montevideo.

Para el Mundial 2010 intentó algo diferente con la selección de Chile, una aclimatación de una semana y no obtuvo los resultados que esperaba, perdió 3-1.

Con estos antecedentes de Bielsa y con los registros individuales, el entrenador tuvo un buen campo de trabajo para construir el plan para su segundo partido en el clasificatorio mundialista pero con una carga de incertidumbre muy alta. 

Entonces, con una selección en formación, con la reacción negativa a la altura (además de los individuales, los colectivos, Uruguay perdió los últimos tres partidos y en el último fue goleado) y frente a una de las selecciones más difíciles de las Eliminatorias, como Ecuador, el Uruguay de Bielsa desembarcará este martes en Quito con un plan a prueba y con el desafío de destrabar su segundo nivel.

AFP

Un triunfo en la altura será una expresión de valor suplerlativo por las circunstancias en las que juega. Un empate una buena recompensa. Una derrota el resultado lógico. Pero el fútbol tiene como desafío superar los obstáculos, y a eso irán estos veinteañeros desfachatados de Bielsa, que parecen dispuesto a todo en estas Eliminatorias 2026, incluso hasta la lógica en la altura de Quito.

Los 90 minutos de fútbol devolverán si esta selección, que tiene todo para soñar (incluso en los escenarios más adversos), empieza a tener techo o seguirá volando libre.

Lo que sí quedó claro en la prensa ecuatoriana es que el tema de conversación es la llegada de Marcelo Bielsa y de una banda joven que parece dispuesta a todo.

En los dos últimos entrenamientos, el entrenador argentino ensayó un equipo para enfrentar a Ecuador con Sergio Rochet; Nahitan Nández, Sebastián Cáceres, Matías Viña, Joaquín Piquerez; Agustín Canobbio, Manuel Ugarte: Federico Valverde, Nicolás De La Cruz, Maximiliano Araújo y Darwin Núñez o Cristian Olivera.   

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