Este viernes debuta el nuevo Uruguay en un proceso que transcurrió sin amistosos previos, y que solo tendrá tres entrenamientos y muchas horas de teoría sobre fútbol para plasmar en el campo el proyecto futbolístico del argentino.
En el análisis previo, por la capacidad futbolística de los jugadores que la integran, la selección uruguaya tiene todo para empezar a consolidar a esta generación.
Foto: Leonardo Carreño.
Marcelo Bielsa, entrenador de Uruguay
Federico Valverde liderará a este grupo de veinteañeros con un promedio de edad de 24,6 años (con la excepción de Sergio Rochet, el único de 30) que tienen los argumentos individuales y los elementos que dará Bielsa al colectivo para sostenerse en la elite.
Ahora bien, como todo proyecto, necesita tiempo para ensamblar -eso que le está faltando a esta selección- y paciencia en las tribunas. El escenario no hubiera sido diferente si estuvieran Suárez y Cavani.
En la lista de 25, repiten 12 del Mundial Qatar 2022: Rochet, José Luis Rodríguez, Olivera, Viña, Valverde, Ugarte, Pellistri, De la Cruz, Darwin Núñez, Canobbio, Maxi Gómez y Facundo Torres.
Bienvenidos a la era del fútbol moderno
También, con esta nómina, Bielsa plantea un cambio de paradigma y pone el foco del fútbol en el juego (que siempre lo acompañó), por las bandas. Con un ida y vuelta sin pausas. Llenó de velocidad y con vértigo propio de sus equipos. ¡No habrá pausas! El objetivo de cada uno de los jugadores será buscar el espacio para generar el próximo pase, y de esa forma hacer correr la pelota por el campo hasta llevarla al arco rival. Y cuando la pierdan, presión y más presión hasta recuperarla. Algo así como lo que hizo muy bien Diego Alonso en los seis partidos que dirigió en las Eliminatorias (enero a marzo 2022) y que luego dinamitó con su cambio radical (y que aún no explicó) para el Mundial.
Ahora bien, hay varios problemas para atender. Uno de ellos es la inevitable comparación. Tabárez (con la generación de Forlán, Lugano, Suárez y Cavani) dejó el listón muy alto y las pretensiones del hincha en un nivel que no era lo común antes de 2010, aunque la historia de Uruguay hasta 1970 se haya construido en ese contexto.
El otro, el viernes a la hora 20 en el Estadio Centenario, el hincha querrá ver un funcionamiento óptimo, un espectáculo que tenga adosada la grifa Bielsa y espera celebrar el primer triunfo de la selección sin contemplar que en este sistema, con este entrenador y sin los históricos líderes, será una experiencia inédita para estos jugadores. Y lo que ocurra desde el primer minuto será todo descubrimiento.
Por eso: lo del viernes será una enorme caja de sorpresas (y de descubrimientos), que está llena de expectativas, que tiene un montón de elementos que alimentan la ilusión, pero que carece de comprobaciones que certifiquen su calidad como equipo.
El hincha esperará que Uruguay vaya de 0 a 100 kilómetros por hora en el menor tiempo posible.
Los jugadores intentarán alcanzar esa velocidad también para imponer autoridad en las siempre difíciles Eliminatorias sudamericanas, en este caso nada menos que ante Chile.
AFP
Federico Valverde, la clase al servicio de la selección
Bielsa, el reconocido técnico argentino, que llegó a Uruguay con el contrato más caro de la historia, tendrá dos desafíos gigantes: inyectar su esencia futbolística a estos jugadores y, el más importante, blindar las emociones de estos seleccionaos que ya no se pueden recostar en sus referentes, que hoy se hicieron grandes, cuando aún siguen siendo unos jóvenes deportistas, y que necesitan dar pasos seguros y firmes para ponerse de pie y construir su propia historia ganadora.
No parece simple la tarea, aunque Bielsa tiene los manuales y la selección una generación de futbolistas veinteañeros desfachatados dispuestos a todo.
Frente a eso, y por encima de todo, ¡paciencia! Mucha paciencia, y libertad para soñar porque Uruguay tiene todo para volar alto en estos cuatro años por el proyecto del entrenador y por la capacidad de sus jugadores.
Una semana clave para el fútbol uruguayo
La que comienza será de las semanas más importantes para el fútbol uruguayo en este 2023. Por un lado, lo expresado sobre la selección y, por otro, por lo que ocurre en el fútbol local.
El torneo local tiene en estos días tres niveles de definiciones:
1) el laboral, por el acuerdo del convenio colectivo AUF-Mutual
2) el deportivo, si aprueban o no el manual de competiciones
3) el político, con la Liga de Fútbol Profesional
En el primer caso, el miércoles se reúne el consejo de liga de fútbol profesional para aceptar o no el nuevo convenio AUF-Mutual. Si los clubes lo votan sigue el fútbol. Si no lo aprueban, el miércoles se para el Torneo Clausura, con todas las consecuencias que vienen adosadas a una paralización de actividades por parte de los futbolistas.
Existe en la comisión de trabajo entre clubes y gremial un punto de acuerdo. Aceptan el aumento salarial hasta llevar el sueldo de Segunda a un 62,5% del de Primera (la aspiración era 75%), que era el punto más crítico.
Si finalmente los clubes lo respaldan en la AUF, el Campeonato Uruguayo seguirá su curso normal. En caso contrario, son impredecibles las consecuencias y los siguientes capítulos de esta historia.
Por otro lado, en el terreno deportivo-competitivo también este miércoles los clubes definirán si votan o no el manual de competiciones. Este articulado regulará la competencia local, entre otros aspectos, que los partidos comiencen en hora (si no se exponen a multas como ocurre en los encuentros de Conmebol), regulará el funcionamiento de los alcanza pelotas y todo lo que rodea al espectáculo. En pocas palabras: se trata de un manual para jerarquizar la competencia.
En 2022 fue puesto a consideración de los clubes, pero no se aprobó por diferencias políticas, no por el valor que el manual le daba al torneo local.
Leonardo Carreño
El consejo directivo de Peñarol en su asunción de diciembre 2020
En ese contexto, este martes se reúne el Consejo Directivo de Peñarol, en plena campaña electoral hacia diciembre, para definir si vota o no el manual.
En 2022, Peñarol lideró a los clubes que se opusieron. Ahora, la definición implica también una señal del club acerca de si le suelta definitivamente la mano al presidente o no. Hasta hoy, Ruglio hizo lo que quiso políticamente y condenó a Peñarol a estar fuera de todos los órganos de decisión (hoy está alejado hasta de los tribunales), le hizo perder sus lugares de poder más importantes en la AUF y lo bajó al nivel de un club más, cuando históricamente Peñarol, junto a Nacional, fueron los dos que se sentaron al lado del presidente para gobernar.
Finalmente, en el terreno político, esta semana también está en la mesa la Liga de Fútbol Profesional. Todos los clubes quieren la Liga, sobre el punto no existen dudas. ¿Entonces? ¿Dónde está el problema aquí? En que el 50% de los clubes la quieren tal como fue presentada y la otra mitad (entre las que están las instituciones bajo gestión de Sociedades Anónimas Deportivas) no aceptan el plan propuesto. Quieren otra redacción y recorrer un camino diferente. Las dos partes andan por estos días buscando puntos de entendimiento, que no son fáciles de articular. Este será un asunto para abordar en las próximas semanas.
Los cinco puntos de una semana clave
De lo que no quedan dudas, es que esta será una semana clave para el fútbol uruguayo. Por orden cronológico:
1) el martes Peñarol decide si le sigue dando vía libre a Ruglio en las decisiones políticas o no
2) el miércoles aprueban o no el trabajo de la comisión AUF-Mutual sobre el nuevo convenio o para el fútbol
3) el miércoles votan o no el manual de competiciones
4) los clubes avanzan en una Liga Profesional en la que todos coinciden en las bases o seguirá estancando
5) el viernes debuta la selección de Bielsa, con el manual del argentino lleno de fútbol, con una generación de Uruguay extraordinaria, pero con un manto de duda porque nunca jugaron juntos, porque por primera vez estarán en cancha sin los históricos y los veinteañeros deberán asumir la responsabilidad en un terreno muy difícil.