El fútbol suele ser un escenario de contrastes brutales, pero lo que está viviendo Darwin Núñez en la Saudi Pro League de Arabia Saudita, es una historia negativa. El delantero, quieb llegó a Al-HIlal con el aura de estrella y la responsabilidad de liderar el ataque en una de las ligas más ricas del planeta, proveniente nada menos de de la Premier League de Inglaterra, hoy se encuentra atrapado en un laberinto reglamentario y físico que pone en jaque su participación en el Mundial 2026.
El vacío competitivo: solo cinco partidos en el horizonte
La noticia cayó como un balde de agua fría en el entorno del jugador y, sobre todo, en el cuerpo técnico de la selección uruguaya liderada por Marcelo Bielsa.
La decisión de su club de dejarlo fuera de la lista para la competencia local es un golpe de gracia a su ritmo futbolístico. Al estar inscrito únicamente para la Champions League de Asia, el panorama es desolador: en el mejor de los escenarios -si su equipo logra clasificar y avanzar hasta la gran final- Darwin solo podrá disputar un máximo de cinco partidos oficiales antes de la Copa del Mundo.
Para un goleador que vive del roce, la explosividad y la confianza que otorga el arco rival cada fin de semana, pasar cuatro meses compitiendo a cuentagotas es un riesgo relevante. El karma parece perseguir a un jugador que, en la búsqueda de seguridad económica y un nuevo aire, se ha encontrado con una estructura que hoy le da la espalda en el momento más inoportuno.
La rodilla, el enemigo silencioso
A este complejo escenario administrativo se le suma una preocupación mayor: su estado físico. Las alarmas se encendieron debido a un problema crónico en su rodilla que se ha agravado en las últimas semanas, según informó una fuente cercana al futbolista a Referí. Sin la intensidad de la competencia semanal para medir su evolución, pero con la carga de entrenamientos intermitentes, la articulación de Darwin se ha convertido en una incógnita médica. Si bien esta lesión lo deja jugar, el futbolista no está al 100%.
A solo 118 días del inicio del Mundial 2026, la falta de minutos no es solo un problema de "forma"; es un problema de salud. Una rodilla que no se prueba en el rigor de la alta competencia es una moneda al aire que ningún seleccionador nacional querría lanzar.
Se encuentra en una situación límite con la celeste, en la que está cerca de cumplir dos años sin convertir un gol.
Un dilema nacional
¿Cómo llega un delantero a la máxima cita del fútbol sin fútbol en las piernas? La inactividad es el peor enemigo de un deportista de élite, y para Darwin, Arabia Saudita se ha transformado de una tierra de oportunidades a una jaula de oro. Mientras sus competidores directos en la selección suman minutos en las ligas europeas o en la mexicana, él deberá conformarse con ver los partidos de liga desde la tribuna, esperando que las noches de Champions asiática sean suficientes para mantener vivo el sueño mundialista.
Como informó Referí, Darwin Núñez percibe un sueldo de 25 millones de euros anuales.
Esto lleva a que, pese a todo lo que ocurrió con Al-Hilal en estos pocos días, el uruguayo haya decidido permanecer en Arabia Saudita, más allá de la propuesta de Peñarol.
Según pudo saber Referí, no es solo un tema económico, sino que tampoco quiere mudarse con toda su familia por solo cuatro meses.
El tiempo corre, la rodilla duele y el calendario no perdona. Darwin está en una carrera contra el reloj y contra su propia circunstancia en el desierto árabe.