4 de junio de 2011 20:18 hs

Brasil se consolidó como el mejor socio de Uruguay, pero el acceso a ese mercado no siempre fue fácil y obligó a negociaciones políticas que lograron desatar nudos, cuando aún está presente la imagen de camiones parados en la frontera. El último episodio fue en mayo pasado cuando se limitó el ingreso de autos –sector que está regido por un convenio bilateral–, aunque la medida afectó a Argentina y no a Uruguay.

Un estudio reciente del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, estableció que Brasil recurre cada vez más a trabas comerciales temporarias para controlar flujos comerciales adversos. Se trata de una medida antidumping y no tanto como arancel compensatorio de subsidios o salvaguardas comerciales, según el documento al que accedió El Observador. El trabajo señaló que Brasil utiliza barreras temporales para corregir aspectos de competitividad internacional o como respuesta a restricciones que le son impuestas por sus socios multilaterales o regionales.

Pero con Uruguay, el diálogo político cimentó la relación y ayudó a resolver diferendos comerciales. En los últimos tiempos la sintonía del primer gobierno de izquierda de Tabaré Vázquez con Lula Da Silva, que estuvo varias veces en Montevideo, y que luego siguió el presidente José Mujica, ahora con Dilma Rousseff, aseguran “un teléfono rojo” que da certezas al comercio y a los inversores, según empresarios consultados por El Observador.
De hecho, el primer destino de las ventas de Uruguay al exterior sigue siendo Brasil con US$ 575 millones entre enero y mayo de 2011, lo que representó 17,3% de las exportaciones totales del país. El aumento de las exportaciones obedeció a la mayor venta de PET –preformas para hacer botellas de plástico– y trigo, según datos que procesó el Instituto Uruguay XXI.

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De todos modos la devaluación brasileña de 1999, cuando Uruguay era “muy brasildependiente” golpeó a los exportadores locales que se vieron obligados a salir a buscar otros mercados.

Los últimos gobiernos de Brasil consolidaron el liderazgo regional y pasaron a desplegar una política comercial aguerrida.

La nueva estrategia de Itamaraty combinó el tono diplomático con elevar la voz ante organismos internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC), no dudó en criticar a China y EEUU por lo que llamó el ministro de economía Guido Mantega “la guerra de las monedas” por las devaluaciones del dólar y el yuan, y tampoco a las autoridades les tembló el pulso a la hora de tomar medidas que pudieran afectar a los vecinos, fundamentalmente a Argentina con quien mantiene el mayor comercio.

Investigación

El trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales, que tiene la autoría de Marcelo Olarreaga y Marcel Vaillant, explicó que asociado al inicio del proceso de liberalización comercial sobre fines de los 80, Brasil puso en práctica un régimen de protección comercial temporaria que se mantiene hasta hoy. El documento estableció que más del 90% de las barreras arancelarias de Brasil –que los socios comerciales leen como trabas– son medidas antidumping y se aplican más para las importaciones de mayor volumen.

Los autores también constataron que los cambios en el tipo de cambio real bilateral son un determinante de las barreras arancelarias y la apreciación de la moneda local hace más probable la aplicación de ese tipo de restricciones.En la vida diaria ese mecanismo tiene efectos sobre el desarrollo del comercio, en particular en los emergentes, y su utilización fue in crescendo. En los años 80, Brasil tenía una tarifa promedio de importación de 45% y luego pasó a usar más el sistema de barreras temporarias, según el informe de la Facultad de Ciencias Sociales. Se determinó también que en los últimos 20 años, Brasil concentró esas barreras en unos pocos sectores como químicos, plásticos y textiles. Los autores del trabajo afirman que ese régimen logró restringir las importaciones y fue una herramienta usada de manera considerable desde que China tomó más importancia en el concierto mundial de comercio desde el año 2000.

Recientemente Brasil dispuso la exigencia de licencias no automáticas para ciertas importaciones, medida que por ser general y no contra un país determinado, está dentro del marco legal aceptado por la Organización Mundial del Comercio. Esa medida pudo haber afectado directamente las exportaciones de Uruguay de autos y autopartes, uno de los sectores de mayor desarrollo, pero una rápida negociación desde el Ministerio de Industria logró anular el impacto.

En años anteriores Brasil dispuso de medidas a nivel estadual y aduanero que frenaron el ingreso de camiones que transportaban arroz y también hubo intentos para desestimular la venta de productos cárnicos y de aves.

Pero a pesar de todo Brasil es para Uruguay su mejor socio.

Entre enero y mayo de 2011, ese país figura como el principal comprador de productos nacionales seguido de la Zona Franca de Nueva Palmira, según la Unión de Exportadores del Uruguay.

Sólo en abril se exportó al socio del Mercosur por US$ 104 millones y en todo 2010 por US$ 1.452 millones de acuerdo al Instituto Uruguay XXI. El año pasado las importaciones desde Brasil fueron por US$ 1.639 millones, por lo que el saldo comercial es negativo para Uruguay (US$ 177 millones) aunque se viene equilibrando.

Lo más exportado en 2010 y en lo que va de 2011 por Uruguay hacia Brasil fueron, en orden: arroz, malta, artículos para el transporte, trigo, caucho, leche, pescado y autos. Las importaciones fueron: autos, autopartes, yerba mate y teléfonos.

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