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Lacalle Pou aseguró que si no se pudo “llegar a entendimientos” fue porque Uruguay no vio todos “sus intereses satisfechos”

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Uruguay queda solo en Mercosur y se enfoca en cerrar TLC con China

Gobierno se concentra en “plan B” y deja en segundo plano agenda de “modernización” 

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18 de diciembre de 2021 a las 05:02

El “plan A”, el del camino de consenso negociado, no solo fracasó, sino que dejó a Uruguay solo en el Mercosur

En una nueva cumbre virtual de presidentes del bloque, realizada este viernes, el gobierno de Luis Lacalle Pou se mantuvo como el único obstáculo para la pretensión de Argentina, Brasil y Paraguay de concretar una rebaja del Arancel Externo Común (AEC) y quedó por fuera de la declaración conjunta que esos tres países realizaron tras el encuentro.

La postura díscola de Uruguay consistió una vez más en condicionar el apoyo a esa rebaja a que viniera acompañada de una “modernización” de la alianza que contemplara sus propias pretensiones aperturistas.

Si bien hasta hace poco Uruguay contaba con el apoyo de Brasil para esa empresa, al punto que en el primer semestre del año ambos presentaron una propuesta conjunta de modernización y rebaja del AEC, en los últimos meses –ante la falta de avance en el primero de esos puntos– el gobierno de Jair Bolsonaro eligió priorizar la reducción tarifaria, incluso aliándose para ello con su antagonista Alberto Fernández, presidente en Argentina. 

En la cumbre de este viernes, en la que Brasil culminó su mandato en la Presidencia Pro Témpore, Bolsonaro lamentó no haber logrado acuerdos para rebajar un 10 % el AEC. “Lamentamos que no podamos lograr acuerdos sobre este tema en este semestre”, en el que Brasil ejerció la presidencia rotativa del bloque, declaró Bolsonaro, quien se dijo convencido que esa medida “beneficiará a todos nuestros sectores productivos”.

A su turno, Lacalle Pou aseguró que si no se pudo “llegar a entendimientos” fue porque Uruguay no vio todos “sus intereses satisfechos”

“Comparto con (Jair) Bolsonaro que no pudimos llegar a entendimientos totales porque había una parte, nuestro país, que no veía en este proceso de modernización la totalidad de sus intereses satisfechos”, afirmó el presidente uruguayo, en referencia a la falta de avances en la discusión de la flexibilización impulsada por su país. 

Acentúa “plan B”

A mediados de 2021, ante el escaso éxito en la discusión de su propuesta de flexibilización, Uruguay anunció a sus socios que avanzaría por su cuenta en negociaciones con terceros, sin requerir un aval previo del Mercosur.

El gobierno de Lacalle Pou activó así un “plan B” que se acentúa por estas horas ante su progresivo aislamiento dentro de la alianza

Ese “plan B” se ampara en la visión de que el Mercosur es una “zona de libre comercio imperfecta” y que como tal no puede exigirse a sus integrantes que avancen siempre en conjunto. 

Si bien Uruguay pretendía lograr un “sinceramiento” explícito de las normas que lo habilitara, fuera de todo margen de discusión, a negociar con terceros a su propio ritmo, el gobierno de Lacalle Pou argumenta que no existe “ningún impedimento legal” a hacerlo en las actuales circunstancias. 

Fue bajo ese argumento que Uruguay se embarcó en negociaciones con China para alcanzar un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral

Aunque las autoridades uruguayas buscaron en los últimos meses un pronunciamiento público de Brasil amparando esas negociaciones, en el gobierno uruguayo señalan que las tratativas “caminan por sí solas”, sustentadas en el propio interés del régimen de Xi Jinping en llegar a buen puerto rápidamente. 

En octubre, el canciller Francisco Bustillo recibió en Montevideo a su par brasileño Carlos França y le transmitió que Uruguay tenía decidido avanzar con China “con o sin flexibilización” del Mercosur, tal como informó El Observador en su momento.  

Ya para entonces Brasil había alcanzado acuerdos con Argentina y Paraguay para reducir el arancel externo común, y buscaba cerrar el respaldo de Uruguay para llegar a un consenso en el bloque. La respuesta de la administración Lacalle Pou, que se mantuvo firme en condicionar ese apoyo a la modernización del bloque, marcó un enfriamiento en la alianza con el gobierno de Bolsonaro en materia de Mercosur. 

Ante ese contexto regional, la prioridad del gobierno uruguayo para los próximos meses es culminar el estudio de factibilidad conjunto con China y comenzar la negociación del TLC propiamente dicho.

Para ello, las autoridades apostaban a la “comprensión” de sus socios –particularmente de Argentina, que ha expresado su desacuerdo con la postura uruguaya– y a la anuencia de Brasil, que en 2022 se embarcará de lleno en un proceso electoral que augura una creciente incertidumbre y tensión en la región.
 

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