En medio de las diferencias que mantienen los gobiernos de Uruguay y Argentina por la instalación de la fábrica de pasta de celulosa de UPM y el vertido que hace en el río Uruguay que es de administración binacional, el gobierno de Tabaré Vázquez decidió pasar a la ofensiva y reclamó controles en efluentes que son responsabilidad del gobierno Kirchnerista.
Uruguay quiere que monitoreo por UPM llegue al Riachuelo
Diferendo por la pastera continúa tensando la relación con Argentina