5 de octubre de 2011 14:10 hs

No es habitual que un empresario cuente su historia personal en el sitio web de su empresa. Sin embargo, el director de la consultora de RRHH Berriel Consulting Group, decidió hacerlo porque sentía la necesidad de compartir con los demás lo que estaba viviendo.

Es que su vida dio un giro de 180 grados cuando en 2008, tras hacerse un estudio de rutina, le diagnosticaron cáncer de pulmón. Poco después fue operado exitosamente en Argentina, pero a las sesiones de quimioterapia tuvo que sumar reducir el estrés en su vida. Algo que justamente no caracteriza las relaciones laborales, área en la que se especializó.

En sus primeros años de carrera, trabajó en la empresa Fiat, luego pasó por el laboratorio Abbott, y en 1988 (con 38 años) ingresó como gerente de RRHH a Coca Cola, un lugar donde vivió "los mejores 22 años" de su vida.

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Sin embargo, se trataba de una tarea muy expuesta a la presión, que su salud le obligaba a cambiar a completo.

Fue entonces cuando en 2009 decidió retirarse de Coca Cola y abrir su propia consultora, uno de los "sueños" que lo ayudó a mantenerse en pie.

En sus relatos, Berriel bautiza al cáncer como "tyson", y con una pluma sensible y profunda repasa las veces que la enfermedad lo "tiró" y cómo, con el apoyo de su familia, logró levantarse. Un esfuerzo que tuvo que redoblar cuando al año siguiente los médicos le comunicaron que tenía un tumor en el cerebro, dolencia que superó, pero con consecuencias que sigue enfrentando hasta hoy.

Berriel sabe que el cáncer es una enfermedad que "todos los días se lleva soldados", pero tiene muy claro que aún sigue dando batalla.

¿Qué ha sido lo más difícil de gestionar recursos humanos?
Las relaciones laborales y en especial la relación con los sindicatos.
Yo trabajé en Argentina y Venezuela y no es tan complicado como en Uruguay, porque aquí los gremios están excesivamente ideologizados.
De todos modos, en mis 22 años en Coca Cola construimos una relación de confianza con el sindicato muy positiva.
Igual en los últimos años, desde mi consultora, he participado en algunos consejos de salarios y la estrategia sigue siendo la misma: hasta que aguantes.

¿Cómo ve las relaciones laborales actualmente en Uruguay?
Muy complicadas. Se está dando un recambio, hay nuevos gerentes en las empresas y dirigentes en los sindicatos que no han encontrado una forma civilizada de negociar. Me sigue pareciendo absurdo que un sindicato haga un pedido y que antes de que la empresa conteste se ocupe la planta. Cuando no se respetan las reglas, no hay muchas esperanzas.

¿Piensa que haber llevado una vida tan estresante hizo que existiera cierta predisposición a enfermarse?
Siempre me preguntan qué niveles de estrés tenía en mi función y la razón es muy simple: el estrés baja las defensas. Si uno tiene las defensas bajas, tiene suerte si se enferma de una gripe, pero a veces en la sangre andan enemigos más peligrosos. No tengo dudas de que tuvo que ver, pero más allá del estrés yo disfrutaba mucho mi trabajo en Coca Cola. Y creo que cuando uno disfruta lo que hace el estrés se nivela.

Usted es invitado a dar charlas sobre RRHH, donde inevitablemente termina hablando de su enfermedad, ¿qué mensaje trasmite a los ejecutivos?
En las conferencias hablo sobre mis éxitos y fracasos en la gestión de los RRHH, pero también sobre mi historia. Y les digo a los ejecutivos: ojo cuándo decimos "ando con problemas", porque los verdaderos problemas son de otro porte. Pero no solo hablo de mis operaciones, sino también de mis tres hijos y mis nietitos, que me hacen sentir orgulloso. Y ahí aparece en la pantalla (del power point) mi amigo Luois Amstrong cantando "What a Wonderful World", porque sigo pensando que este es un mundo maravilloso para vivir.

¿Por qué decide contar su historia en la web de su consultora?
Es un tema de posicionamiento. Yo no puedo competir con ninguna consultora grande. Mi diferencial es que la gente encuentre que hay una persona detrás de la consultora. Y a una persona le pasan cosas buenas y malas. En esa página he hablado de mi enfermedad, pero también de mis nietos y no me arrepiento. Cada vez que venía de una sesión de radioterapia tenía la necesidad de contarlo, pero no para hacer un melodrama, sino para dar un mensaje. Incluso le di una copia a mi oncólogo para que la repartiera entre los pacientes a quién pensaba que podía ayudarles a enfrentar su dolor.

Habiendo pasado los años, ¿habría hecho algo distinto a lo que hizo en su vida y en su carrera?
Las corporaciones nos incorporan un sentido de perfeccionamiento que nos mejora todo el tiempo, más en Uruguay, donde no tenemos esa cultura.
Creo que si hubiera tenido la posibilidad de hacer lo mismo, lo hubiera hecho, salvo que, por ejemplo, no me hubiera perdido el primer pasito de mi primer hijo. Hoy cuando hablan de equilibrio entre la vida laboral y familiar, hablan de esto, y yo aprendí que uno debe darse tiempo para no perderse estas cosas.

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