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Viaje a la intimidad del Rentistas campeón: temores, mensajes e insultos al DT

Alejandro Cappuccio llegó en 2018 como un desconocido, tomó el cuadro sin plata, ni aspiraciones y recibió insultos por un inicio de ciclo con derrotas, pero al año devolvió al cuadro a Primera y ahora lo llevó a la gloria

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17 de octubre de 2020 a las 05:01

El cuadro andaba a los tumbos por la B. Sin dinero y con deudas. Habían armado un equipo gasolero. La gente había perdido la paciencia. El técnico era cuestionado. Y ocurrió lo inevitable: Pablo Alonso fue destituido de la conducción del plantel. Rentistas se quedaba sin entrenador.

En la mesa chica se generó el debate. ¿Y ahora quién? Bajo esas condiciones. Con el equipo de mitad de tabla para abajo y sin aspiraciones de subir, ¿quién sería el audaz de tomar el desafío?

El gerenciador Nicolás López elevó una propuesta. “Yo tengo un amigo que está en las formativas de Wanderers”. Cuando citó el nombre, Alejandro Cappuccio, todos se miraron. No era para menos, ninguno lo conocía.

El hombre había trabajado en San Juan Bautista y Nacional Universitario donde, con 21 años, hacía reír a sus dirigidos cuando les decía: “Miren que yo voy a llegar a Primera”.

Y allá fue el hombre. “Quedaban seis o siete partidos para culminar 2018, no había posibilidades de ascenso ni descenso y era armar el plantel para intentar subir la próxima temporada con un presupuesto bajo”, rememoró Cappuccio en charla con Referí en su escribanía en pleno centro de Montevideo.

Jamás imaginó que el camino estuviera plagado de piedras. El DT comenzó a inculcar una idea futbolística que mantiene hasta el día de hoy. Se desencadenaron una serie de derrotas y algunos hinchas estallaron.

“Fui criticado por eso, por los que consideraban que la idea futbolística era un exceso de lirismo para lo que era la B”, dijo Cappuccio.

“Hubo partidos donde hasta algunos hinchas le gritaron (insultos). Estaba brava la cosa. Tuvo dificultades hasta que encontró el equipo”, recordó el presidente del club Mario Bursztyn en diálogo con Referí.

El entrenador agregó: “Pasa en todos los equipos que quieren ganar y hay exigencias que no tienen nada que ver con las inversiones que se hacen para los objetivos y aparte los entrenadores somos descartables. Yo me fui insultado en tres partidos por gente que creía que tenía que jugar otro jugador”.

Sin embargo, cuando Cappuccio encontró el equipo, el rojo no paró. Rentistas volvió a jugar este año en Primera en la tercera opción de ascenso de la temporada 2019.

Para el campeonato siguiente el entrenador mantuvo una base. “Quedaron 14 jugadores y luego fuimos a buscar algunos con muy buen currículo y no tan buena actualidad, porque si estaban en buen momento era imposible por un tema económico”, contó el DT.

Rodales, el capitán

Entre las cosas que mantuvo Cappuccio estaban dos de los cuatro referentes del plantel como Damián Malrechauffe y Andrés Rodales, éste último elegido por el entrenador como su capitán.

“¿Por qué Rodales es el capitán? Porque tiene todas las condiciones de un líder, por la vía del ejemplo, es el que mejor entrena, es el que más se preocupa por cómo está cada jugador en su vida particular, en todo, porque jugó en el ascenso y porque lo fui a buscar para eso”, respondió Capuccio.

De cara a la temporada 2020, en la que el rojo regresaba a Primera, el plantel incorporó un jugador de primera línea como el zaguero Alexis Rolín.

Muchos se preguntaron qué hacía Rolín, después de marcar a Totti y Kaká jugando en Rentistas donde se tenía que cambiar en un vestuario con techo de chapa.

“No fue fácil decidirme porque la verdad es que en mi cabeza todavía estaba quedarme afuera pero el fútbol es así, iban pasando los días y surgió esta posibilidad. Me encontré con gente seria, con muchas ganas de progresar y mejorar, y eso me sedujo”, dijo en un mano a mano con Referí en febrero antes del inicio de la temporada.

Y agregó: “Esto me hace recordar a la etapa de las formativas de Nacional. Remarla, pelear, ver realidades de los chicos que también las pasé. Eso es lo que incentiva. Venía de otras realidades, Nacional, Boca, Olimpia, clubes grandes donde las necesidades son muy pocas, y me motivó tener que volver a pelearla”.

Lejos de ponerse en una postura de vedete argentina que pelea por su cartel, Rolín asumió un rol de líder positivo que, como dijo Cappuccio, se lo dio el propio vestuario.

“Lo que pasa es que Rolín es tan buen líder que no le importa llevar la cinta de capitán. Ya es líder sin cinta, tenemos cuatro de esos porque también están Malrechauffe e Irrazabal”, sostuvo el DT.

Cappuccio dijo que no hay egos y que si los hubiera se manejan “con sueños compartidos, en ceder lo individual por lo colectivo y la verdad que se vio que son gente de bien porque si hay miserias humanas ese liderazgo va por encima del otro y eso acá no ocurre”.

El DT dijo que la decisión de nombrar un capitán se visualiza en el día a día, en los informes previos de cada jugador, en el scouting. Ahora, el tema del liderazgo, lo define el grupo dentro del vestuario.

El golpe con Cerro

Con las cosas claras, los rojos del Cerrito de la Victoria comenzaron a sortear obstáculos. Le ganó a Nacional en el debut y le empató de atrás a Peñarol en el Campeón del Siglo. El equipo empezó a trepar en la tabla ante la incredulidad de todos los que ponían fecha al derrumbe.

En plena recta final el equipo se quedó sin una de sus principales figuras. Cristian Olivera, Kike para el grupo, quien emigró a Almería de España.

Cappuccio lo admitió en la charla con Referí: “Con su partida temí muchísimo porque nos quedamos sin ruptura y tuvimos que pasar de llegar en tres pases al arco a llegar a 10 y ahí el que asumió el rol fue Gonzalo Vega que en vez del rey de la ruptura es el rey del uno contra uno”.

Pero el derrumbe pareció llegar a dos fechas del final. Contra Cerro, en el Tróccoli, el rojo perdió 1 a 0 y Nacional lo superó en la tabla de posiciones del Apertura.

Aquella derrota fue un hecho que marcó un punto de inflexión en el campeonato como lo reveló el propio Cappuccio.

“El hecho que me marcó fue cómo manejamos la derrota con Cerro. El silencio y el respeto de ese vestuario. Porque en las derrotas aparecen las miserias humanas y no hubo ninguna y eso me hizo saber que íbamos a salir campeones”.

A la definición

A una fecha del final Nacional se descuidó en el Paladino igualando con Boston River. Y el rojo aprovechó y lo igualó en la tabla tras vencer a Defensor Sporting.

Ambos equipo arribaron a la última fecha igualados. Nacional recibía a Deportivo Maldonado, Rentistas visitaba a Danubio. Fea para los rojos. El equipo de Cappuccio no pudo con la franja pero el tricolor tampoco lo pudo hacer con el Depor, por lo que se citaron para una final.

Rentistas y Nacional, como pocas veces en la historia, cara a cara y sin público en las tribunas, en una final.

En lo previo jugó un rol importante el psicólogo Pablo Ferreira del que Cappuccio destaca que le enseñó a “vivir el hoy”.

“Pablo nos aportó mucho. Un crack. Nos enseñó sobre manejo de la ansiedad, visualización, relajación progresiva, el rol de suplente, la  reformulación de metas, ayudar en las relaciones interpersonales entre los jugadores y con el cuerpo técnico”, dijo el DT.

La previa fue compleja. El Colo Santiago Romero y Robert Ergas estaban sentidos. Pero pidieron para jugar. “Jugaron solo porque era una final y porque tiene un plus emocional. Romero es un animal competitivo”, reconoció el técnico.

En el vestuario del Centenario, antes de salir al campo de juego, el DT tomó la palabra delante de un pizarrón donde se leía: “Tenemos la hermosa oportunidad de hacer historia”.

“¿Qué dije? Eso mismo, que más allá de lo táctico teníamos una oportunidad muy grande de hacer historia y que no estábamos cumplidos como el contexto nos hacía creer que ya estaba muy bien”, reveló a Referí.

El conductor rojo dijo que se dio cuenta de que el sueño era posible al finalizar el primer tiempo. Por dos motivos: Nacional no le había podido convertir un gol y empezaba a perder la paciencia.

Y llegó el gol para la historia. Para que allá, en un inmenso espacio de la tribuna un hombre que las vivió todas desde chico como el presidente Mario Bursztyn, recordara a su hermano con lágrimas en los ojos.

Mario se acordó de “Delfino Álvarez y Carmelo Cabrera gente de más de 90 años que vive. Y sobre todo de Pino Marciano (dirigente que falleció tras contrar covid-19). Yo sé que Pino lo hubiera disfrutado tanto como yo”, expresó a Referí.

En su homenaje los jugadores jugaban con una especie de escudo con la cara del exdirectivo.

En pleno campo de juego, en medio de la algarabía de los jugadores, el constructor de la obra recibió el sorpresivo beso de su señora. Cappuccio no pudo celebrar con sus hijos pero la medalla de campeón se la regaló a Juan, el más grande.

Al regreso al vestuario, todos formaron un círculo abrazados. Algunos con los ojos minados de lágrimas. Fue entonces cuando el técnico Cappuccio rompió el círculo, se hizo a un lado y mostró el pizarrón que hacía mención a hacer historia. Estaba tachado. Ahora decía: “Hicimos historia”.

“Tengo contrato hasta el 31 de diciembre. En una radio me preguntaron si me gustaría dirigir a Nacional y como expresión de deseo dije que ningún técnico del mundo diría que no”.

 

La SAD

Rentistas es manejado por una Sociedad Anónima Deportiva desde hace dos años y medio como explicó el presidente Bursztyn a con Referí.

“El proyecto arrancó hace dos años y medio, pero se formalizó hace un año. Se armó y ya se empezó a aportar hace dos años y medio. El principal, que tiene el 50%, es Nico López, un muchacho joven que me borró completamente en el buen sentido. Va todos los días a la cancha, se ocupa de todo. Y está Flavio Perchman y Edi que dieron una buena mano en el armado del equipo. Flavio hace muchísimos años que está con nosotros, pero esta vez más de adentro. Tiene un ojo bárbaro”, explicó.

Bursztyn reveló que la SAD se compone de 10 partes. “Cinco las tienen Nico López con un amigo, luego otros cinco (incluido yo) tenemos participación”.

A la hora de hablar de inversiones señaló. “Pone US$ 30 mil por mes. Ya van dos años y medio. Ya hay puestos cerca de US$ 1 millón. Pero con la venta de Cristian Olivera a Almería se recupera porque fue un pase de 3 millones y medio de euros en que hubo muchos repartos, incluyendo a Defensor que tenía una parte. Estimamos que va a quedar cerca de US$ 1,5 millones. Con la SAD es un contrato a 15 años más clausulas de renovación de tres años”.

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