En los últimos meses me llamó la atención la cantidad de avisos ofreciendo inversiones demasiado buenas para ser ciertas. Por ejemplo, una colocación con un retorno de 18% y bajo riesgo, la posibilidad de volverse rico “fácilmente” invirtiendo en bitcoin o cursos gratuitos para aprender a operar en la bolsa con potencial de ganancia muy elevado, por mencionar un par de ejemplos.
Si vivimos en un mundo de tasas de interés extremadamente bajas donde los inversores deben extremar su ingenio para lograr retorno, ¿cómo pueden otros fácilmente ganar tanta plata? Si Uruguay tiene bonos emitidos a 10 años rindiendo menos de 2% anual, ¿cómo con bajo riesgo logro rentabilidades 9 veces mayores? Si el bono a 100 años de Argentina rinde aproximadamente 14% …. ¿cómo algo de bajo riesgo puede tener un retorno esperado significativamente superior que el de este país que se ha convertido en un defaultero serial?
En finanzas hay un principio básico: para obtener más retorno, se asume más riesgo. Hay formas de generar un mejor retorno ajustado por riesgo, de obtener un retorno mayor sin asumir mucho más riesgo. Pero, ¿un retorno muchísimo mayor con poco riesgo? Eso no es posible. En finanzas existe la ingeniería financiera pero no la magia.
El retorno de toda inversión se puede analizar como la tasa libre de riesgo más un premio por riesgo. Cuando se invierte en dólares, la tasa libre de riesgo es la de los bonos del Tesoro de EEUU. A modo de ejemplo, la tasa de interés de los bonos del Tesoro estadounidenses a 10 años es apenas superior a 0,5% anual. El bono uruguayo a 10 años tiene un premio por riesgo de 1,2% y rinde 1,7%. Si un instrumento financiero tiene un retorno esperado de 18%, su premio por riesgo es de más de 17%. O sea ¡más de 10 veces el premio por riesgo de Uruguay y 36 veces el retorno del bono de EEUU!
Es evidente que si un instrumento financiero tiene un retorno esperado de 18%, tiene un riesgo muy, pero muy elevado. En otras palabras, la probabilidad de perder el capital es alta.
Por otro lado: si el negocio es realmente tan bueno, ¿por qué el que me ofrece invertir al 18% no saca un préstamo a estas tasas históricamente bajas para invertir a esas tasas extraordinarias? ¿Por qué esa generosidad de ofrecer a otros a participar de tan buen negocio si lo puede hacer él?
Divorcio de expectativas
Los retornos de la última década han sido extraordinarios. Son retornos que, en promedio, no se repetirán en el futuro cercano. Es algo que los inversores aún no internalizaron.
Uno de los escenarios que CFA Institute vislumbra para los próximos cinco a diez años es “menor, por más tiempo”. En otras palabras, estos retornos bajos nos acompañarán por un tiempo. Los bancos y gestores de activos están reduciendo las expectativas de retorno para las diferentes clases de activos.
Sin embargo, los inversores siguen esperando retornos estelares.
Una reciente encuesta a asesores y a inversores a nivel global presentada por la firma en inversiones Natixis Investment Managers mostró que hay un importante divorcio en las expectativas de retornos futuros. Mientras que los inversores a nivel global esperan, en promedio, retornos de largo plazo en sus portafolios de 11,7%, los profesionales de inversión esperan que dichas rentabilidades sean de 5,3%, ¡menos de la mitad! Asesores e inversores de Uruguay y Argentina fueron consultados como parte de la encuesta. La dispersión de retornos de este grupo fue, también, significativa: 10,7% vs 5,5%.
Asesores financieros tienen un rol muy importante a jugar para ayudar que los inversores reevalúen sus expectativas de retornos futuros hacia rentabilidades más realistas. De lo contrario, los inversionistas se verán desilusionados, probablemente no logren cumplir sus objetivos financieros y perderán confianza en la industria.
Los ejemplos empleados en esta columna -de activos con el augurio de elevadísimo retorno y bajo riesgo o la aspiración de retornos extraordinarios – son ejemplos de confiar en promesas o expectativas que no se cumplirán.