En un viaje por China realizado en 2009, Gustavo Welker (26) realizó varios trayectos en taxi, y en algunos de ellos tuvo posibilidad de encontrar pantallas interactivas que apuntaban al entretenimiento.
De regreso a Uruguay, le comentó sobre lo que había visto a Paula Bouzout (28), su compañera de trabajo de ese entonces en un banco, y le propuso adaptar la idea para Uruguay.
Luego de un año de planificación, conocieron a Javier Zincof (40), un programador aficionado a los autos, con quién en 2010 comenzaron los trámites para fundar Watch&Go, una empresa que vende, según Welker, “espacios audiovisuales publicitarios”.
La tercera ventana
Luego de investigar otros mercados, como EEUU, Colombia, Honk Kong y hasta Argentina, concluyeron que era un buen servicio, y que era adaptable. Por medio de un conocido, investigaron el sector de los taxis. Luego de varias entrevistas con referentes, generaron una buena base.
Mientras se procesaba el trámite en la intendencia, comenzaron a adaptar el producto. La tarea más difícil fue lidiar con la mampara. En los países donde se presta este tipo de servicios los taxis no la usan, lo que permite al pasajero interactuar con el dispositivo.
Decidieron contratar a un grupo chino de desarrolladores de software para crear una aplicación que transmitiera los contenidos sin la solicitud del pasajero.
Además, adaptaron los parlantes para que sonaran solo en el área del cliente, para no molestar al conductor.
En caso que el cliente lo desee, el conductor puede silenciar el dispositivo desde su lado de la mampara. Welker afirma que “la visibilidad es buena”. Además, el sistema cuenta con un sensor de movimiento, que le garantiza a la empresa publicitada que su pieza va a ser vista por alguien, y no va a reproducirse mientras que el taxi esté libre.
En cuanto a contenidos, Watch&Go realizó diversas investigaciones para conocer los gustos de los usuarios. En base a focus groups, se dictaminó que a los pasajeros les gustaría ver bloopers, trailers de películas, cortos, y datos de interés, como la cotización de las monedas e información sobre el clima.
Para Bouzout, la mejor fuente de información es el feedback de los usuarios. “La gente está acostumbrada siempre a lo mismo, y Watch&Go hace ruido. Te saca de lo que uno está acostumbrado”, comentó.
Convenios
Cuatro años se fueron en trámites y adaptaciones, y en mayo de este año la empresa comenzó actividades. Watch&Go tiene un convenio con la Gremial Única del Taxi, que aglomera el 80% de los móviles de Montevideo. Se decidió comenzar con 50 taxis. Los choferes están motivados: ya hay lista de espera para futuras instalaciones.
La firma generó un acuerdo con TNU, que aporta la pata informativa, y con el Fondo de Incentivo Cultural para difundir por medio de los dispositivos una serie de cortos culturales.
Watch&Go cuenta como clientes a Colgate, Unilever, el Fondo de Incentivo Cultural, Alfa FM, Universidad de la Empresa y Caro Criado.
Bouzout prefiere no difundir precios, pero afirma que son muy accesibles en comparación al alcance que se logra, ya que se llega a 4.000 pasajeros por día.
Por venir
Bouzout prevé que, si se llega a 2015 con una propuesta publicitaria interesante, se logre implementar el sistema en 100 móviles más. Welker afirma que el objetivo es llegar a todos los taxis, pero admite que puede llevar años.
Comentan que en Río de Janeiro hay un sistema parecido en los ómnibus. “No lo tenemos planeado, pero es posible”, señala Welker, quien además lleva adelante el emprendimiento turístico De toque y toque, mientras Bouzot continúa como empleada bancaria.