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Ya pasaron seis meses sin Gargano: ¿Peñarol sintió su ausencia?

El volante se rompió los ligamentos cruzados ante Cerro en el Tróccoli el 21 de marzo y el 24 fue intervenido quirúrgicamente; en agosto se rompió un menisco en un accidente doméstico

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24 de septiembre de 2018 a las 20:35

Había comenzado de forma dubitativa su gran sueño: jugar con la camiseta del club de sus amores, la de Peñarol. Su mejor versión no se pudo ver en los primeros encuentros con la casaca mirasol. Pero de a poco, Walter Gargano comenzó a demostrar su clase, su notable ida y vuelta, su timming perfecto en la mitad de la cancha para convertirse en una figura central de los aurinegros. Parecía que era irreemplazable.

Pero aquel miércoles 21 de marzo resultó aciago para su carrera. Peñarol ya ganaba por goleada en el Tróccoli ante Cerro, y el técnico Leonardo Ramos había realizado las tres variantes, cuando a los 80 minutos al Mota se le trancó la rodilla en el césped y debió salir de la cancha dejando a su equipo con un hombre de menos.

Todos en el Tróccoli pensaron lo peor en ese mismo instante: era más que factible que el jugador se hubiera roto los ligamentos cruzados, lo que se confirmó pocas horas después luego de una resonancia magnética. Además, tomaba a Peñarol justo en el inicio de la Copa Libertadores de América, un torneo por el cual había apostado contratando a varios futbolistas. Solo pudo jugar en la altura de La Paz en la derrota ajustada ante The Strongest por 1-0.

Seis meses se cumplieron este lunes de la intervención quirúrgica en los ligamentos cruzados del mejor futbolista que llegó al club en los últimos tiempos. Seis meses de Peñarol sin el Mota, sin ese pase al pie, sin el tándem perfecto con el Cebolla Rodríguez.

El jueves 12 de julio, un día de un frío tremendo, fue una jornada feliz en su recuperación de la operación: Gargano salió por primera vez a trotar en la cancha principal de la concentración de Los Aromos. Comenzaba la cuenta regresiva.

La recuperación venía viento en popa hasta que el pasado 22 de agosto el jefe de la sanidad aurinegra, Edgardo Rienzi, confirmó que el futbolista se había lesionado de uno de sus meniscos de la rodilla y que no se preveían cambios en el plazo de la recuperación de la primera intervención. Pasó nuevamente por el quirófano y le practicaron una artroscopía.

Lo que sí estaba previsto era que se perdieran algunos días de entrenamiento en el gimnasio y con ello, también bajara la masa muscular, cosa que finalmente sucedió, por lo que perdió algunas jornadas de las que había ganado trotando -a veces en soledad- en Los Aromos.

El futbolista aún presenta un derrame en la rodilla y no está para hacer fútbol, según confiaron fuentes del club a Referí. Desde hace tiempo se venía especulando con la posibilidad de que Gargano pudiera llegar a disputar el clásico que será el 14 de octubre por la fecha 13 del Torneo Clausura. Una idea que cada vez parece más lejana con el paso del tiempo, ya que el experimentado volante de 34 años continúa con los trotes pero le falta tener contacto con la pelota, algo fundamental para poder volver a jugar.

Su ausencia

Los primeros pasos que dio Peñarol sin Gargano en cancha, costaron muchísimo. La primera prueba en el doble 5 que hizo Ramos fue con Guzmán Pereira y Maximiliano Rodríguez, sorprendiendo con la posición del argentino. El equipo no jugó bien, pero le ganó a Atenas en el Campus de Maldonado 2-0.

Claro que no era fácil para el entrenador carbonero poder sustituirlo. El volante le daba una presencia enorme en la mitad de la cancha, ya que es mixto: quita y pasa la pelota en velocidad, aunque a veces le faltara precisión. Pasa al ataque con criterio y ayuda arriba. Toda esa forma de jugar que resumía mucho el juego de sus compañeros y ayudaba un montón en reaccionar con sorpresa, Peñarol la perdió en un instante.

Entonces al partido siguiente siguieron las pruebas de Ramos. Esta vez, contra Danubio (1-1 en el Campeón del Siglo) probó a Franco Martínez con Guzmán Pereira. Llegó un tercer encuentro sin el Mota y una tercera prueba que fue la que empezó a convencer de a poco: a Guzmán Pereira lo acompañó como doble centrocampista el Cebolla Rodríguez. Claro que ese día no funcionó como se esperaba y el aurinegro cayó 2-0 contra Torque. Pese a que alguna vez probó con Mathías Corujo junto a Guzmán Pereira, la del Cebolla fue la fórmula final del ex DT carbonero. Se convenció y entre ambos futbolistas también se fueron complementando de buena forma hasta el día de hoy.

De todas maneras, el rendimiento no alcanzó para poder conseguir el Torneo Apertura y el aurinegro quedó a dos puntos de su eterno rival, Nacional, que fue el campeón.

Algo similar ocurrió en el Torneo Intermedio. Allí, Ramos utilizó en varios partidos a la dupla Novick-Franco Martínez, ya que el Cebolla se perdió algunos encuentros por estar convocado en la selección y en la previa al Mundial de Rusia 2018. Todo indicaba -como el año pasado- que Peñarol llegaría a la final del certamen, pero en el partido previo, Torque le dio un mazazo ganándole en la hora en el Campeón del Siglo. Esa tarde-noche no jugaron ni Guzmán Pereira (lesionado) ni Cristian Rodríguez (en la selección).

El nivel de Guzmán Pereira fue aumentando con el paso de los partidos. Los silbidos de los hinchas aurinegros para con él se cambiaron por aplausos de pie cuando el técnico lo cambiaba. Se fue ganando a la hinchada y se la ganó en base a un juego colectivo y a esa dupla que supo conformar con el Cebolla.

No obstante, la ausencia de Walter Gargano pesa y mucho. Por más resultados que a veces consiga Peñarol, aquel fútbol al que había acostumbrado a la hinchada el Mota, muy pocas veces se ve. Esa repentización y los pases al vacío para que picaran los volantes externos, es una de las ausencias que siente el equipo que ahora comanda Diego López.

Hay un dato estadístico que revela la influencia del volante: Peñarol disputó 30 partidos en estos últimos seis meses desde que se lesionó Gargano. De ellos, ganó 19, empató cuatro y perdió siete. Si se lleva al plano internacional, el aurinegro sin el Mota jugó siete encuentros, ganando tres y perdiendo en cuatro ocasiones. Hasta la lesión, Peñarol con Gargano no perdió nunca, ganó 22 de los 24 partidos que disputó (15 triunfos y un empate Clausura 2017, un triunfo Supercopa y cinco triunfos y un empate en Apertura 2018) y ganó el título del Clausura y el Uruguayo del año pasado.

Habrá que esperar un tiempo más para volver a ver a Gargano en las canchas con la camiseta de Peñarol. Si el aurinegro alcanza las finales del Uruguayo, allí sí será muy probable que esa ausencia de hoy se pueda ver. Porque Gargano es un futbolista imprescindible.

 

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