Esta visita no es solo un aporte para quienes compartimos la fe. Es un regalo para toda la sociedad uruguaya. Ojalá sepamos recibirlo con la misma apertura con la que un país laico, en serio, recibe a quien viene a hablarle de lo más humano que tenemos.
Un menor uso de la repetición no implica por sí misma una caída en los aprendizajes. Ojalá que esta lección aportada por los propios adolescentes uruguayos permita mejorar la calidad del debate educativo en nuestro país