6 de octubre de 2026 15:39 hs

Parafraseando al expresidente Luis Lacalle Pou en aquello de que hay que ser duro con las ideas y suave con las personas, el Partido Nacional parece haber elegido ser condescendiente con los poderosos e implacable con los más débiles de esa colectividad.

Es así que la firmeza, y la celeridad, demostrada por el directorio blanco en el caso del edil Gonzalo Gómez pareció flaquear en otros casos recientes que involucraron a figuras nacionalistas de mayor peso. Así, las decisiones parecen guardar una relación inversamente proporcional al peso electoral del sancionado.

Un "ñoqui" con todas las letras. Pero el castigo no quedó ahí: el partido hizo público el compromiso del edil de devolver de su bolsillo a las arcas públicas de la Junta Departamental cada peso cobrado por el colaborador fantasma. La firmeza exhibida por la dirigencia fue implacable. Sin margen para la contemplación, se le aplicó un castigo contundente, le tocaron la billetera y mandaron un mensaje público de pulcritud institucional.

Más noticias

Hasta ahí, cualquiera podría aplaudir el gesto del directorio blanco. La vara quedó altísima. El problema surge cuando se compara la reacción nacionalista ante faltas anteriores de un calibre infinitamente mayor.

Porque cuando los protagonistas de la inconducta no fueron curules sino jefes comunales y dirigentes con un voto territorial consolidado, la severidad se volvió llamativamente blanda o, directamente, se ensayó la técnica del escape a tiempo.

Por ejemplo, cuando la sombra de la corrupción y la posterior condena de la Justicia penal cayó sobre las figuras principales de la Intendencia de Artigas —con el exintendente Pablo Caram y la exdiputada Valentina dos Santos en el centro de un esquema de pago irregular de horas extras y abuso de funciones—, el partido no tuvo que aplicar ningún martillazo disciplinario. Porque antes de que el Tribunal de Ética o el Directorio resolvieran algo –los días pasaron sin que el directorio blanco se expidiera con la rapidez con la que sancionó al edil Gómez- los dirigentes norteños presentaron la renuncia al partido.

Con las maniobras probadas que le costaron a la comuna de Artigas millones de pesos, no hubo ningún reclamo para que devolvieran las cuantiosas sumas esquilmadas a la Intendencia mediante las horas extras que la Justicia consideró truchas. Y no solo no devolvieron un solo peso, sino que el Partido Nacional le volvió a abrir la puerta a Dos Santos, quien hoy es la secretaria general del intendente Emiliano Soravilla, perteneciente al clan Caram.

El directorio blanco también fue blando con el exintendente de Soriano Agustín Bascou, Involucrado y condenado por la venta de combustible a la propia comuna desde estaciones de servicio de su propiedad. Tras largos debates, el partido apenas le aplicó un tibio apercibimiento. Nadie le exigió reparar económicamente las ganancias obtenidas por los contratos con el Estado que él mismo administraba.

Con la sanción al edil Gómez el Partido Nacional ha elevado la vara ética. Resta ver si esta postura inflexible será el estándar con el que se juzgarán los nuevos casos de irregularidades que pudieran aparecer en el horizonte, o si se confirma que en la sede de la calle Juan Carlos Gómez, la severidad y la celeridad del castigo no depende de la gravedad de lo cometido, sino de la cantidad de votos del infractor.

Si es así, la prometida pulcritud institucional no pasará de ser una puesta en escena tan implacable con los de abajo como complaciente con los de arriba.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos