9 de agosto 2024 - 11:51hs

El documento plantea ocho ideas fuerza para abordar tres desafíos que se entienden como fundamentales, y en el marco de un acuerdo político, cultural, social, tecnológico y productivo que implicaría una nueva manera de conversar y de actuar involucrando diversidad de instituciones y actores de dentro y fuera del sistema educativo. Se trata pues de forjar una nueva generación de políticas públicas asentada en un compromiso vinculante, político y educativo, en torno a una fuerte y sostenida inversión en las dimensiones sociales, pedagógicas y docentes que se entiende que van de la mano.

Sobre dónde nos situamos

La humanidad se encuentra en un punto de inflexión de su historia que o bien, dejamos que las cosas sigan el decurso asumido como” normal” y una consecuencia previsible y prevenible es legar un mundo y un planeta insostenible para las nuevas generaciones, o bien forjamos un nuevo orden civilizatorio que priorice la supervivencia, el bienestar y el desarrollo de las nuevas generaciones.

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Aterrizado al Uruguay, creemos en la perentoriedad de avanzar en un nuevo ciclo de políticas públicas que se pregunte decididamente sobre los futuros a forjar alternativamente a quedar encapsulado en defender a capa y a espada lo que se hizo ayer o hoy presentado como idílico y a tapa cerrada. No cabe duda de que la tendencia en el mundo, en el Sur Global y en el Norte Global, es a cambiar o transformar la educación como un eje insoslayable de forjar futuros mejores y sostenibles. La educación tiene que recobrar visibilidad e incidencia en las agendas de los países apuntalado por un multilateralismo educativo proactivo y propositivo. Cabe recordar que solamente el 2% de la cooperación internacional se destina a educación.

El documento plantea dos órdenes de apreciaciones. Por un lado, una dimensión global que tiene que ver con asumir los efectos superpuestos de cuatro tipos de disrupciones, a saber:

  • la cuarta revolución industrial asociada a la mecanización de las tareas de baja intensidad así como la jerarquización de las competencias vinculadas al pensamiento autónomo, la creatividad, la empatía, la cooperación y la solidaridad;

  • los desafíos poscovid que evidencian mayor receptividad en cuanto a ampliar los espacios de formación complementarios a los presenciales de cara a expandir y democratizar los aprendizajes;

  • la insostenibilidad de modus civilizatorios y estilos de vida que llevan a repensar la formación de las nuevas generaciones para futuros mejores; y

  • la irrupción, penetración, usos experimentales y evidencias no concluyentes de la inteligencia artificial generativa (IAG) que implican la redefinición de las identidades y los roles de educadores y alumnos así como interpela los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación predominantes.

Por otro lado, la dimensión nacional refiere a que no obstante los loables esfuerzos que emprendieron las administraciones de gobierno desde el retorno a la democracia a la fecha, se constata que tres notas diagnósticas de la educación en Uruguay, a saber, calidad altamente deficitaria de los aprendizajes en lengua materna, matemáticas y ciencia; las brechas sociales en los logros de los aprendizajes que entendemos como inaceptables e intolerables; y la proporción marginal de alumnos destacados, no han variado significativamente en las últimas décadas.

Ciertamente el país ha registrado avances de relevancia en aspectos vinculados por ejemplo, a los contenidos programáticos, a la creación de nuevas instituciones, al financiamiento, la inversión y el gasto en educación, a la gestión del sistema educativo y al mejoramiento de condiciones de trabajo docente, así como a la expansión y democratización de la cobertura en los niveles inicial y medio documentados por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd). Sin embargo, solo uno de dos jóvenes entre 21 y 23 años ha egresado de la educación media al 2022 que refleja, asimismo, una fuerte inequidad social y territorial (tasas de egreso son del 22,5% y del 82% respectivamente en el primer quintil, y en el quintil más alto, y del 58,4% y del 45,5% respectivamente en Montevideo y en el Interior).

Por otra parte, según la evaluación 2022 del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés), implementado por la OECD, el 30.6% de los alumnos no lograron niveles de suficiencia en las tres áreas consideradas - lengua, matemáticas y ciencia-, lo cual los ubica próximos a una situación de analfabetismo funcional. Asimismo, solamente el 3,4% de los alumnos logran estar en la escala más alta de desempeño en por lo menos en una de las tres áreas. Si consideramos las tendencias en el tiempo, las evaluaciones PISA entre el 2003 y 2022 no arrojan mejoras significativas y sostenibles en el tiempo. Estamos ante una situación plana en los niveles de suficiencia de los aprendizajes fundacionales en lo que va de este siglo.

Sobre tres desafíos

Se plantean tres desafíos: (i) avanzar hacia una visión de la educación que contribuya a forjar un nuevo orden civilizatorio y que visualice las cuatro disrupciones planetarias mencionadas como ventanas de oportunidades para forjar más y mejor educación; (ii) repensar los sentidos, ruteros y contenidos de la educación en su integralidad, transversalidad y unicidad con énfasis en las alfabetizaciones fundacionales; y (iii) apuntalar la transformación de la educación priorizando el fortalecimiento de las bases democráticas, de inclusión y convivencia, así como la transversalidad de la educación verde y azul y de la transformación digital como palancas de aprendizajes más relevantes así como de futuros más sostenibles para las nuevas generaciones.

Este conjunto de desafíos requiere indefectiblemente de más y mejor estado bien direccionado que garantice el derecho a la educación en una acepción amplia – que implica el derecho a aprender, al conocimiento, a la información y a la conectividad gratuita en educación - y que convoque a diversidad de actores e instituciones para su concreción.

Se busca fortalecer la educación en su condición de: (a) política ciudadana que cimenta democracia, convivencia y pluralidad asentado en referencias y bases comunes; (b) política comunitaria que cimenta sentidos de pertenencia y de apropiación de conocimientos locales y globales entrelazados; (c) política cultural que cimenta valores y a aprender a vivir con los diferentes y las diferencias; (d) política social que cimenta justicia, equidad y oportunidades; (e) política de familias que estimula y apoya su involucramiento e incidencia en la educación; y (f) política económica que cimenta calidad, excelencia y competitividad de los recursos humanos.

Sobre ocho ideas fuerza

A efectos de encarar los tres desafíos mencionados, sugerimos ocho ideas fuerza.

  • Educación unitaria de 3 a 18 años de impronta socio-comunitaria

Combinar una política de infancia desde cero en adelante con una educación unitaria, diversa y flexible de 3 a 18 años articulada en torno a centros de educación básica (3 - 14 años) y de la adolescencia y la juventud (15-18) de impronta socio-comunitaria. Un antecedente a tener en cuenta es el “Libro Abierto: Propuestas para apoyar el acuerdo educativo”, producido por EDUY21 en el 2018, donde se propone una educación unitaria de 3 a 18 años.

El foco de esta educación unitaria consistiría en: (i) universalizar aprendizajes de calidad en las alfabetizaciones fundacionales – lengua, matemáticas y ciencia –; (ii) fortalecer los aprendizajes socioemocionales (empatía, colaboración, confianza en sí mismo, entre otros) en educadores y alumnos; (iii) contrarrestar las vulnerabilidades y exclusiones al interior y exterior de la educación por medio de políticas intersectoriales e interinstitucionales asentadas en las familias y las comunidades; y (iv) garantizar la fluidez en los procesos de aprendizaje y su completitud removiendo barreras institucionales, curriculares, pedagógicas y docentes entre los niveles educativos así como entre las ofertas educativas y los ambientes de aprendizaje. Se apelaría a diversidad de estrategias curriculares y pedagógicas sustentada en la extensión del tiempo pedagógico bajo diferentes formatos y alineado al enfoque socio-comunitario perseguido.

Para ello se sugiere integrar la educación inicial y primaria con la media básica bajo una educación básica de 3 a 14 años, así como la educación secundaria y técnico-profesional bajo una educación de la adolescencia y la juventud de 15 a 18, con el objetivo de fortalecer una formación ciudadana comprehensiva que contemple la diversidad de experiencias de vida y de aprendizajes incluyendo, entre otras fundamentales, el trabajo, la producción, las tecnologías, las artes, la música, las culturas, la recreación y los deportes.

Bajo este marco de educación unitaria, se fortalecería la educación técnico profesional como espacio de formación universal en la educación de 3 a 14 años así como espacio común y troncal de formación en la educación de 15 a 18 años, y, asimismo, con foco en apuntalar la formación en áreas que el país requiere formar masa crítica para repensar la sostenibilidad de sus modos de desarrollo, producción, consumo y distribución.

  • Pasteur Pedagógico y Docente con foco en las alfabetizaciones fundacionales

Realizar una fuerte y sostenida inversión pedagógica (estrategias de enseñanza y aprendizaje) y docente en lograr que la mayoría absoluta de los alumnos desarrollen y evidencien competencias en las alfabetizaciones fundacionales --- lengua, matemáticas y ciencia -, y con un foco prioritario en apuntalar los aprendizajes de la lectura y de la escritura en los sectores más vulnerables.

Se trata de poner a trabajar colaborativamente, entre otros, a educadores, pedagogos, psicólogos, neurocientistas, filósofos, cientistas sociales, estadígrafos, programadores y especialistas en inteligencia artificial (IA) en investigar y evidenciar cuales son las maneras más efectivas de enseñar, aprender y evaluar para lograr resultados de calidad en los aprendizajes fundacionales en el conjunto del alumnado y contemplando la diversidad de perfiles. Nos imaginamos un Laboratorio Pasteur Pedagógico y Docente que hermanado con Ceibal y en estrecha coordinación con el INEEd, funcione como una usina de ideas, estrategias y prácticas para el sistema educativo en su conjunto, y cuyos hallazgos tengan carácter vinculante a efectos de implementar intervenciones con impactos en los aprendizajes. Formaría parte del ecosistema nacional en ciencia, tecnología e innovación.

Asimismo, el Pasteur Pedagógico y Docente contribuiría a establecer, dar seguimiento y reportar en objetivos y metas de aprendizaje orientadas a lograr que la mayoría absoluta de los alumnos logren niveles de suficiencia en los aprendizajes en lengua, matemáticas y ciencia en los diferentes niveles y tramos educativos. El mismo trabajaría estrechamente con los centros educativos a efectos de promover prácticas efectivas de aprendizajes en las alfabetizaciones fundacionales involucrando educadores y alumnos, y, a la vez, familias y comunidades, y haciendo un uso proactivo y combinado de las tecnologías tradicionales y modernas para llegar a diferentes perfiles de poblaciones.

  • Educación verde y azul desde la infancia

Transversalizar la formación en educación verde – vinculada esencialmente al cambio climático y a la biodiversidad - y azul – vinculada esencialmente a los recursos hídricos, y a la alfabetización en océanos - como uno de los ejes fundamentales para profundizar en enfoques sobre sostenibilidad que permeen al sistema educativo desde el nivel de educación inicial en adelante, e inscripto en la Asociación para la Educación Ecológica liderada por la UNESCO a escala global.

Se sugieren cuatro dimensiones interconectadas para transversalizar dicha formación: (i) modos inclusivos y participativos que supongan el involucramiento activo de los alumnos en los asuntos vinculados a la sostenibilidad que impactan en sus presentes y futuros; (ii) prácticas de enseñanza, aprendizaje y evaluación orientadas a transformar estilos de vida hacia modos más sostenibles, inclusivos y justos; (iii) ambientes de aprendizaje comunitarios a lo largo y ancho de la vida que integren los espacios de aprendizaje formales, no formales e informales; y (iv) infraestructura sostenible localmente pertinente.

  • Fortalecer la libertad y la autonomía de pensamiento desde la infancia

Incentivar la formación en pensamiento autónomo, crítico, creativo y solidario desde la educación en infancia en adelante a través de enfoques inter y transdisciplinares que conecten las humanidades, las ciencias y la ética. Esto implica que, desde edades muy tempranas, los infantes puedan participar de talleres para pensar que sean entendidos como espacios de formación ciudadana democrática donde niñas y niños formulan preguntas, reflexionan y discuten sobre múltiples temas e ideas.

La filosofía es un vector fundamental de estimulación del espíritu crítico que puede permear la diversidad de experiencias de aprendizaje a lo largo y ancho de toda la formación del alumno. Se puede recurrir a los relatos – por ejemplo, en la literatura y en el cine – como mediaciones culturales que les ayudan a reflexionar y comprender mejor lo real. Desde edades muy tempranas se busca incentivar que los alumnos puedan desarrollar su pensamiento propio y asumir estrategias preventivas frente a los sesgos cognitivos y riesgos de (i) cancelar y prohibir a quien piensa diferente así como a ideas y enfoques que no serían de su previo agrado; (ii) negar verdades científicas comprobables; y (iii) relativizar al extremo de que todo es construido y que no existe ninguna verdad sobre la cual se puede construir colectivamente.

  • Universalizar la educación híbrida (presencialidad y virtualidad) en las edades de 6 a 18

Universalizar modos educativos híbridos, con foco en las edades de 6 a 18, a través de la complementariedad entre presencialidad y virtualidad con el objetivo de expandir, democratizar y sostener las oportunidades de aprendizaje de todos los alumnos atendiendo de manera personalizada sus expectativas y necesidades.

Se requiere encontrar las maneras más efectivas, sostenidas por la triangulación de evidencias, de saber sopesar y usar presencialidad y virtualidad para que cada alumno, cualesquiera sean sus circunstancias, contextos, localización, capacidades y preferencias, pueda desarrollar todo su potencial de aprendizaje sin barreras ni umbrales. En efecto, los modos híbridos pueden constituir una palanca potente de democratización de la educación.

Ceibal y el propuesto Laboratorio Pasteur Pedagógico y Docente trabajarían codo a codo para universalizar los modos híbridos con fuerte sostén en la inteligencia artificial generativa (IAG), direccionada por la inteligencia humana, y sustentada en que el estado garantice el derecho a la conectividad gratuita en educación, en los centros educativos y fuera de los mismos.

  • Centros educativos como comunidades de aprendizaje a lo largo y ancho de toda la vida

Los centros educativos podrían ampliar su radio de acción en la definiciones de contenidos y estrategias educativas así como en relación a la priorización y gestión de los recursos humanos y financieros requeridos para poder cumplir con los objetivos y las metas de aprendizajes definidos a nivel nacional. Se podría avanzar en la implementación de marcos normativos que faciliten a los centros educativos desarrollar su propio traje y vestido a medida educativo, curricular y pedagógico en el marco de orientaciones nacionales claras, potentes y vinculantes para todos por igual.

Asimismo, los centros educativos podrían cumplir un rol clave en ampliar las oportunidades de formación a lo largo y ancho de toda vida en cada uno de los territorios con un claro sentido de equidad social y de acceso democrático al conocimiento, y con apoyo en las tecnologías digitales. Cada centro podría ser fortalecido en su rol como irradiador de las diversas expresiones de la cultura y de la historia, de apreciación de los conocimientos nativos, y sus conexiones con otros conocimientos locales y globales, así como trabajar estrechamente con las familias y las comunidades en la estimulación temprana de los infantes así como en la promoción y la accesibilidad a la lectura por diversos medios.

  • Una educación orientada hacia los alumnos y sustentada en los educadores

Tomando como referencia el informe elaborado por el “Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre la Profesión Docente del Secretario General de las Naciones Unidas” (2024), se propone avanzar en cuatro aspectos, a saber:

  • conformar un marco de competencias y conocimientos docentes que sirva de sustento al desarrollo de una educación unitaria de 3 a 18 años poniendo el foco en el desarrollo de un perfil de educador versátil, flexible, abierto e integrador de saberes;

  • fortalecer la carrera profesional del educador asentada en estimular la formación y el desarrollo profesional docente, así como la capacidad de iniciativa y las prácticas de aula, orientadas a fomentar la innovación en los aprendizajes y al logro de mejoras en los procesos y resultados, y a jerarquizar su rol de líder y de principal tomador de decisiones del sistema educativo en las aulas;

  • asumir el compromiso de avanzar en mejoras significativas en las condiciones de trabajo docente, y en tal sentido, tomar como referencia lo señalado por el informe mencionado de Naciones Unidas, en cuanto a que “los docentes deberían recibir salarios y prestaciones al mismo nivel que otras profesiones con requisitos educativos similares”; y

  • orientar y apoyar a los educadores para que juntamente con los alumnos, puedan apropiarse de las tecnologías digitales, y en particular de los sistemas de inteligencia artificial, para personalizar las oportunidades y los procesos de aprendizaje así como colaborar en la producción, discusión y validación de recursos y contenidos educativos.

Asimismo, en relación a los alumnos, se propone que en el marco de la educación unitaria de 3 a 18 años, se les involucre activamente en los centros educativos como ejercicio democrático, de convivencia y de apreciación de las diferencias, así como se garantice y vele por el cumplimiento de su derecho a conocer en profundidad los temas a través de la integración y pluralidad de saberes y enfoques. Asimismo, se propone que de manera progresiva los alumnos puedan tener la posibilidad de elegir contenidos educativos de acuerdo a sus intereses, conectando las ciencias, las tecnologías, las humanidades y la ética, y a través del uso intensivo de metodologías activas de aprendizaje. Resulta esencial que el sistema educativo posibilite la libertad de elección curricular del alumno.

  • Gobernanza, gestión y financiamiento de un sistema educativo repensado

Es necesario impulsar, en el 2025, una nueva ley de educación sustentada en, por lo menos, cinco aspectos que entendemos como fundamentales: (i) una serie de lineamientos fundamentales en torno al para qué y qué de educar, aprender y evaluar que se vinculen fluidamente con el cómo, cuándo y de dónde hacerlo; (ii) un modo de gobierno unitario y ejecutivo que congenie conducción de la política educativa con capacidad de ejecución involucrando diversidad de instituciones y actores, en particular a los educadores, en su legitimidad y sostenibilidad; (iii) compromiso claro y evidenciable con metas de cobertura, egreso y aprendizaje; (iv) régimen de autonomía responsable de los centros educativos; y (v) batería de instrumentos para apuntalar las oportunidades, la gestión y la concreción de los aprendizajes sustentado en la jerarquización del rol y las responsabilidades de educadores y alumnos.

Asimismo, resulta clave aumentar el gasto y la inversión en educación así como mejorar su calidad, orientada al logro de una agenda programática potente e integral, que sea evaluable en sus impactos y con foco en la mejora de los aprendizajes fundacionales en su conjunto, y en garantizar las oportunidades de aprendizaje de los sectores más vulnerables.

Resulta necesario plantearse un esfuerzo país que sea equivalente, en una primera etapa, a por lo menos un 1% adicional del PBI enfocado en implementar la agenda programática que se acuerde, y que no siga una lógica de asignar recursos a las “bolsas” de las instituciones.

Sobre la responsabilidad ética de acordar

Como señala el educador Pablo Cayota, nos parece perentorio avanzar en un acuerdo político y social por la justicia educativa. Proponemos cinco enfoques interconectados para su consecución, a saber:

  • inter e intra generacionales que propendan a establecer bases comunes de convivencia, desarrollo y bienestar sustentado en compartir responsabilidades y compromisos vinculantes;

  • intersectorial ya que se entiende que progresar hacia efectivizar el derecho a la educación bajo una acepción amplia requiere del fortalecimiento de la educación como política cultural, social, económica, de familias, ciudadana y comunitaria, y sus correlatos de invertir más, mejor y estratégicamente en educación;

  • interinstitucional que coadyuve a tender puentes entre diversas formas de entender y gestionar la educación, y de poner el foco en apreciar y apuntalar la diversidad de perfiles de alumnos;

  • interseccional que combata frontalmente prejuicios y discriminaciones, así como los discursos y las prácticas clasistas, racistas, de odio y de cancelación; e

  • intercomunitario que valorice los aportes de las comunidades locales en forjar saberes relevantes y sostenibles a efectos de formar a las nuevas generaciones en visiones y prácticas comprensivas y respetuosas de las relaciones mutuamente vinculantes entre los seres humanos y la naturaleza.

Temas:

Educación

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