Conviven hoy un precio récord de exportación de carne ovina con un incremento muy importante de los valores de la fibra.
Tras una nefasta década de los años 90, en la que Australia se deshizo de un enorme stock de intervención estatal, la lana ha oscilado entre precios ruinosos como los de la pandemia y valores interesantes cuando el Indicador de Mercados del Este (IME) australiano, que promedia todas las fibras, supera los US$ 12 por kilo base limpia.
Esa referencia permite a nivel local precios del orden de US$ 10 por kilo de Merino fino, la más emblemática de las lanas. Algo que solo ha pasado tres veces en este siglo. Y una de esas ocasiones se ha dado en este año.
Lo que nunca había pasado es que eso coincidiera con un precio récord de la carne ovina, que por primera vez se ha estabilizado por encima de los US$ 7.000 por tonelada.
“Es inusual un escenario de mercado tan favorable en simultáneo para la carne y para la lana”, afirmó Alfredo Fros, presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).
La institución celebra sus 60 años en una coyuntura de precios que se han consolidado y cambian el ánimo del sector luego de años de valores hundidos, con una fuerte reducción de la majada por la sequía de 2023 que acentuó la disminución del peso del lanar en los sistemas pastoriles.
Los precios de la lana están en máximos de siete años. Con esquilas preparto y pariciones en marcha, la expectativa para la zafra 2026/27 que acaba de comenzar es la mayor en mucho tiempo.
Los negocios de lana “en el lomo”, es decir la venta de lana antes de esquilar, son las mayores en varios años.
Aunque difícilmente haya un repunte fuerte de la población este año, lo bajo de la faena indica que hay retención de vientres, con productores buscando majadas de cría y poca oferta.
La expectativa del sector es que la caída se frene y que en la próxima encarnerada, con estos valores de carne y lana, se refleje un cambio de tendencia y empiece a subir el número de lanares en el próximo recuento, el de 2027.
“Después de tres o cuatro años complicados, con valores muy bajos, ya a principio de la zafra 2025, los precios empezaron a acomodarse y por suerte nunca pararon de subir”, describió Pablo Iramendi, quien asumió este mes la presidencia de la Unión de Consignatarios y Rematadores de Lanas del Uruguay (UCRLU).
Con buenos valores simultáneos de lana y carne, el productor tiene más incentivos para la cría y en un relevamiento del SUL entre productores se reflejó un aumento de 5,5% en la intención de encarnerada.
Majada de la raza Merilín.
Foto: Juan Samuelle
Piso histórico de la faena de ovinos
La faena de ovinos en los últimos 12 meses se redujo en casi 75 mil cabezas, desde 829 mil a 755 mil y es la menor para un año móvil en más de 20 años.
El mes pasado tocó piso con solo 16.238 lanares, 60% menos que un año atrás y solo por encima de un excepcionalmente inactivo mes de abril de 2016 cuando El Niño generó lluvias permanentes que impedían las cargas.
Las ovejas fueron solo 200 mil en los últimos 12 meses, el 26% del total con una caída interanual del 15,5%.
De todos modos, como porcentaje del total faenado no indican una retención muy fuerte: es importante, pero modesta.
“Dentro de la caída general de la faena, los vientres cayeron más, es una señal de retención”, afirmó Fros.
“En la zafra de reproductores se vendió absolutamente todo a buenos precios”, añadió.
El stock de vientres viene de una caída de 10% el año pasado.
Estabilizar este año para volver a crecer el año próximo sería fundamental para una industria lanera que depende cada vez más de fibras importadas para seguir funcionando.
Carne ovina con récord de valor
Varios factores están impulsando el precio de la carne ovina.
La habilitación de Israel para carne con hueso, la poca oferta internacional, el auge en general de las proteínas, el ascenso de una población de origen asiático y africano en Europa con más poder de compra que ha popularizado el Shawarma, esa carne asada en un pincho vertical que se va recortando para hacer algo parecido a un chivito.
El precio de la carne ovina exportada ha conquistado este mes los US$ 7.000 la tonelada.
Y el precio de los corderos va marcando récords semana a semana en el eje de US$ 6,20 por kilo, mientras que las ovejas ya cruzaron los US$ 5,10 por kilo.
Uruguay mejoró el posicionamiento de sus carnes ovinas exportadas.
Foto: Juan Samuelle
Zafra lanera de menos a más: los precios
La zafra lanera 2025/26 fue de menos a más. Desde finales de 2025 el mercado subió prácticamente sin parar hasta alcanzar un máximo superior a US$ 14 por kilo en el indicador IME de Australia, el valor más alto desde 2019.
Santiago Onandi, secretario y presidente de la UCRLU)hasta hace dos semanas, afirmó que la zafra fue muy ágil en la comercialización.
Ya en mayo y junio los negocios fueron puntuales por falta de stock.
Con demanda y buenos valores para las distintas finuras que se ponían a la venta, los stocks se fueron disolviendo a medida que los precios empezaron a trepar.
En los picos de enero y febrero se registraron valores de US$ 8 por kilo en lanas de 18 micras y US$ 7 en lotes de 20 micras, mientras que las lanas Corriedale tradicionales se comercializaban entre US$ 1,85 y US$ 2 por kilo, incluso sin acondicionar.
Hoy, en el comienzo de la zafra 2026/27 el Merino súper fino de 16 micras, con certificación, supera los US$ 12 por kilo.
Las lanas certificadas de 16 y 17 micras están entre US$ 2 y US$ 3 por encima del promedio de la zafra anterior.
Las de 18 y 18,5 micras —muy demandadas— alcanzan US$ 11 por kilo vellón certificada, y en julio de 2026 las lanas de 20 micras certificadas se ubican entre US$ 9 y US$ 10.
Las lanas medias y gruesas —Corriedale, Merilín, Ideal— que venían muy castigadas, acompañan la suba: las 28 micras operan a US$ 2 o más, y con grifa verde pueden conseguirse US$ 2,50 o US$ 2,60 dependiendo del rendimiento. Hace no mucho tiempo conseguir US$ 1 por kilo en lanas de 28 micras parecía una oportunidad de vender, apuntó Onandi.
Oferta de lana seguirá bajando
Los negocios de los primeros lotes de la nueva zafra se están concretando con buena demanda de exportadores y topistas, incluso los mencionados negocios de lana en el lomo para aprovechar un momento de precios favorable.
El stock en poder de los productores es prácticamente cero, explicó por su parte Iramendi.
Los compradores se están asegurando lotes en una temporada que tendrá una oferta todavía limitada.
El stock ovino en Australia que se sitúa en 67,1 millones de cabezas en 2026, se reduciría en 2027 hasta 66,4 millones de cabezas, con el efecto de El Niño que limita las lluvias en Australia y postergaría cualquier reconstrucción de majadas.
El número de fardos ofertados en los remates de Australia disminuyó 17% en las dos últimas temporadas y se espera que en 2026/27 vuelva a reducirse el volumen de oferta. Tanto en Australia como en Nueva Zelanda el descenso de stocks de materia prima debería sostener los valores al menos en los niveles actuales.
La producción uruguaya de lana ronda los 18 millones de kilos, frente a los 27 o 28 millones de hace una década y los 100 millones de los años de 1990.
Diferenciarse para crecer
El ovino es un rubro donde la diferenciación por separación de distintos tipos de lana, más los componentes ambientales y de bienestar animal son decisivos para Uruguay.
"Hemos aprendido qué es lo que pide el consumidor, identificarlo, generar las condiciones y certificar", señaló Fros.
El desafío inmediato es potenciar la máquina de producción que es la oveja, aprovechando la suba del cordero.
Uruguay tiene condiciones para recomponer la majada más rápido que otros países.
Hay demanda sostenida para exportar en pie que no se puede cumplir, lo que Fros valoró como una tracción que da seguridad a quien va a invertir.
La gran pregunta que permanece abierta es hasta cuando este momento favorable se sostiene.
Sin embargo, la competencia de un precio también récord del ternero es muy fuerte y hace difícil proyectar un crecimiento muy fuerte del ovino.
El vacuno es más simple, más difícil de robar, con menos depredadores y factura US$ 700 a US$ 800 por cabeza.
El trabajo de los productores de lanas finas y ultrafinas por un lado y las bondades de prolificidad de las razas carniceras por otro pueden generar distintos tipos de ovinocultura que antes no necesariamente estaban.
A la producción de siempre sobre campo natural pueden agregarse producciones de pequeña escala en la zona periférica de Montevideo o una cría de ovinos complementaria a la agricultura, ya que no compactan los suelos.
También el engorde a corral de ovinos, porque como en vacunos, con estos precios, el uso de grano en producción ovina también está aumentando.