9 de abril de 2026 5:00 hs

El comercio internacional como motor de inversión y crecimiento fue el eje central del encuentro Grow with Spain: la vía española, organizado por la Cámara Española de Comercio. Entre otros temas de relevancia empresarial, el foro abordó la importancia de las reformas microeconómicas para favorecer el clima de negocios en Uruguay y la importancia de que las empresas avancen en la internacionalización en el marco del acuerdo Mercosur- Unión Europea a través de España.

“Susto o muerte: internacionalizarse es susto, pero no hacerlo es la muerte”, definió en pocas palabras el presidente de la Cámara Española de Comercio, Alberto Charro en las palabras de apertura.

En este marco el Secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, afirmó ante los empresarios presentes en el Hyatt Centric Montevideo que, ante un mundo signado por la incertidumbre, urge “levantar la bandera de la paz” y aseveró que en ese contexto se inscribe el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que abre la oportunidad de un mercado de 750 millones de personas y la posibilidad de trabajar sobre valores comunes. “Uruguay se tiene que preparar para ese acuerdo”, enfatizó.

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Para Sánchez habrá, sí o sí, ganadores y perdedores en la competencia que se abra a raíz de este acuerdo, y por eso la clave estará en saber reconvertirse en el caso de los sectores más afectados y, por otro lado, impulsar a los beneficiados.

En este camino, Sánchez reconoció que es fundamental la inversión extranjera directa, pero también la apuesta de los propios uruguayos por invertir a nivel local.

Para eso el gobierno apuesta a simplificaciones que, estima, “darán ganancias al sector privado que estarán en el orden de los US$ 20 millones” y se refirió también a la Ley de Competitividad que aún está en las gateras y tiene en su espíritu “ver al privado como un aliado”.

La importancia de dejarse ayudar y el consenso político incierto por la OCDE

Los estándares internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se convirtieron en referencia global.

La organización compuesta por 38 países ofrece su sello y beneficios estratégicos a cambio del cumplimiento de rigurosas normas de transparencia, gobernanza y estabilidad que suponen, en la mayoría de los casos, que se implementen transformaciones regulatorias para poder cumplir con esos objetivos en caso de que se pretenda el ingreso como miembro pleno. El caso de Uruguay no es la excepción.

En la conversación moderada por el consultor Internacional de OCDE, Marcelo Scaglione; Juan Labraga Director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); Ignacio Munyo, director ejecutivo de Ceres y Carlos Loaiza-Keel, socio de Garrigues se refirieron a los puntos regulatorios que Uruguay debe tener en cuenta a la hora de potenciar su inserción internacional y, eventualmente, a la posibilidad de acceder a una membresía plena de OCDE.

No hay dudas en los especialistas acerca de la importancia de profundizar la salida de Uruguay al mundo. En este sentido, Munyo apuntó que es necesario "tener un poco de humildad y dejarse ayudar", por ejemplo, por los asesores de primer nivel de la OCDE que llevaron adelante con éxito reformas de este tipo en otros países para alinearse a los estándares y compromisos internacionales.

"La Unión Europea y la OCDE son primos hermanos porque el 80% de los países que están en la UE están en la OCDE", señaló el titular de Ceres e hizo hincapié en que, para tomar ese camino, Uruguay debe hacer más reformas microeconómicas que aporten a mejorar el ambiente en el que se hacen los negocios. A su vez, apuntó que mucho de lo que se debe hacer son “reformas del Estado”, transformaciones regulatorias para hacer más eficientes a las instituciones del Estado.

A su turno, Labraga detalló que esas medidas regulatorias en el siglo XX fueron implementadas como barreras no arancelarias. "Se usaban los aranceles y después que se bajaron los aranceles, las diferentes regulaciones se utilizaban para trabar el acceso".

"En Uruguay estamos en una tendencia de dejarnos ayudar a la velocidad uruguaya", respondió Labraga a Munyo y agregó que la apuesta no está en dejarse ayudar, sino en "crear una regulación más eficiente y más acorde al mundo".

Foros como la OCDE suponen un proceso de estandarización, de aprendizaje mutuo y de reconocimiento de ventajas reales que deriva en mejoras institucionales y regulatorias, "genera mayor inversión, productividad y competitividad de las empresas", precisó Loaiza-Keel.

El experto legal sostuvo que al momento de negociar "no es lo mismo para un país sentarse a negociar un acuerdo con un país que es miembro de la OCDE, que con uno que no lo es. Hay una cantidad de factores que están allanados, que ya no hay que discutir y genera ventajas importantes respecto de otras zonas de la región".

A propósito, Munyo insistió en que sería muy bueno que "Uruguay se animara a dar el paso hacia adelante y pidiera la membresía plena a la OCDE con todo lo que implica ese proceso y destacó que esto sería favorable para enriquecer la capacidad de ejecución de Uruguay que es un punto en el que el país suele fallar.

Labraga, por su parte, adelantó que la Ley de Competitividad que está en elaboración y recibiendo insumos desde el sector privado y la sociedad civil tendrá en especifico un capítulo sobre buenas prácticas internacionales

Sin embargo, el Director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas puso en duda si existe el consenso político en Uruguay para dar estos pasos que acercan al país a la OCDE.

"Todos queremos ir más rápido", reconoció Labraga y apuntó que en Uruguay la OCDE despierta pasiones y lo comparó con lo que sucede en Argentina con el Fondo Monetario Internacional, "o lo aman o lo odian".

Por lo pronto, desde el Ministerio de Economía y Finanzas se dio el primer paso con respecto a avanzar hacia la integración con esta organización. "Se solicitó que la OCDE nos haga un estudio económico", afirmó el asesor y explicó que “es la primera vez en la historia de Uruguay que se pide” esto especialmente a esa organización internacional—previamente se habían realizado estudios multidimensionales por parte del Centro de Desarrollo—.

"Ese estudio demora dos años, son los tiempos de la OCDE, y nos va a dar todas las brechas regulatorias y otras que tiene Uruguay. Después hay que hacer una hoja de ruta y un programa país para ver si Uruguay decide dar el paso a todas las reformas necesarias para incorporarse a la OCDE", detalló Labraga e hizo hincapié en que "es una discusión bien relevante que vamos a tener como sociedad y el sistema político uruguayo" de aquí a dos años.

Los otros tres miembros del Mercosur: Argentina, Brasil y Paraguay ya pidieron el ingreso pleno como miembros de la OCDE. "Somos los únicos del Mercosur que no nos animamos todavía a dar ese paso", finalizó Munyo.

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