Lo que sigue es un resumen de la entrevista que concedió a Café y Negocios:
¿En qué momento estaba Foccuz antes de diciembre de 2025?
Foccuz arrancó en abril de 2024. Fuimos pivoteando y a fines de 2024 empezamos a trabajar en un producto para el cálculo de comisiones en Latam. En 2025, empezamos a escalar, nos empezamos a meter mucho en la industria automotora, donde nos fue muy bien, tanto en México como en Chile, y en algunas otras industrias como la financiera. Todos los meses íbamos viendo cómo aumentaban los clientes y la facturación, y estábamos camino a buscar la rentabilidad. Veíamos a la empresa muy bien, estábamos muy enfocados en la parte de producto, de tecnología, y captando clientes con un ticket promedio más alto. Estábamos terminando el año con la sensación de que había sido el año de product market fit y de hecho estábamos en conversaciones para crecer más rápido, a través de captar capital o incluso a partir de plata que se suponía que teníamos en el banco, que nos dejaba tener un runway interesante.
¿Qué pasó entre ese momento y febrero, cuando anuncian el cierre de la startup?
Sufrimos una administración desleal de una persona importante en la empresa. La administración desleal implica reportes financieros, de ingresos, facturación y cobranza que no son reales.
Descubrimos inconsistencia entre la información financiera reportada y la situación real de caja e ingresos, por ende se suponía que teníamos una base financiera en el banco que terminó no siendo real.
A finales de noviembre teníamos que recibir los salarios y el equipo me escribió que no les había llegado. Le pregunté a esta persona que se encargaba de la parte de finanzas, y hubo una excusa por tema de plataformas y de sistemas. En la noche seguían sin llegar los salarios, y ahí fue la primera vez que sentí una sensación extraña en el estómago de decir ´acá hay algo mal´. No obtuve mucha respuesta de esta persona el fin de semana y el lunes siguiente ya no se conectó a trabajar y los salarios seguían sin aparecer. Al día siguiente me pidió para hablar, reconoció una mala gestión y dijo que no había fondos.
¿Cómo actuaste frente a esa situación?
Esta persona dejó de estar rápidamente en la administración, pusimos abogados para llevar el tema. Mi primera reacción fue acercarme al equipo y ser super transparente, les dije que había sucedido esto y tomé la decisión personal de priorizar al equipo y asegurarme el cumplimiento de esas obligaciones salariales en noviembre.Hablé con los inversores enseguida y les comenté la situación, hubo distintos tipos de reacciones. El momento del año no ayudó. El equipo me apoyó, nos pusimos a pensar cómo podíamos achicar aún más los gastos e intentamos empezar a enfocarnos en activar ciertos clientes que no estaban activos.
También empezamos a tener reuniones con los clientes, porque esta persona aparte de la parte financiera se encargaba mucho de la relación con clientes. Ahí nos dimos cuenta que había muchos clientes que no estaban facturados, hubo muchas cosas de fondo que hicieron que esta situación se pudiese estirar tanto. Cuando me enteré que no estaba la plata que tenía que haber fue un golpazo, pero en mi cabeza pensé ´esto lo saco adelante igual´. Sin embargo, nos dimos cuenta que la situación era más compleja. Empecé a hablar con inversores, tuve mucha gente intentando ayudarme, pero había cosas legales atrás, necesitaba la firma de esta persona que era dueña de un porcentaje alto de la empresa para poder levantar capital. Hice todo lo que pude para salvar la situación, intenté vender parte de la empresa, parte del código, y conseguí distintas opciones, pero siempre caíamos en que dependía de firmas de esa persona. La gota que rebasó el vaso y terminó haciendo más inviable todo fue cuando indagando con contadores e investigando con abogados empezamos a encontrar deudas.
¿Por qué tomas la decisión de cerrar?
Vimos que esa deuda escalaba, no había respuesta de los inversores. Llegamos a enero, teníamos la deuda de los salarios de diciembre y no teníamos plata para despidos.
Al final no pudimos salvar la empresa y estamos en un proceso de insolvencia, tratando de lograr que ingrese dinero de los activos que tiene la empresa para poder pagar la gran mayoría de las deudas. Sigo en contacto con muchos de los acreedores, con los inversores y me enfoqué en ayudar a los exFoccuz a conseguir trabajo. El proceso de cierre sigue y está en manos de abogados.
¿Cómo te impactó a nivel personal la situación ?
Cuando pasan estas cosas uno no está preparado, no se las espera. Pero cuando suceden es importantísimo el sistema de soporte que uno tiene. Mi señora y mi hija fueron claves, mi hermano, mis padres, el equipo de Foccuz.
Me sentía un fracaso y me daba mucho miedo que esto cambiara mi esencia.
Es un duelo que hay que vivir y que todavía lo estoy viviendo. Pero hay formas de vivirlo, como yo había elegido vivirlo al principio había sido encerrarme en mi, mi familia y no hacer más nada que estar enfocado en la situación, que no era lo más sano. Hasta que me di cuenta que tenía que empezar a pensar en mi futuro.
Entonces, tomé una decisión rara, postear en LinkedIn para contar la situación. Pensé que me estaba exponiendo a lo típico que uno puede esperar, que te señalen, que te hagan sentir más fracasado aún, que te digan que sos un desastre.
Pero en base a ese post hubo muchos acercamientos de empresas en Uruguay, en Chile y México, entre ellos Nowports, también startups.
¿Cómo se da tu vuelta a Nowports y cuáles son tus objetivos en este nuevo periodo?
Al final opté por volver a Nowports, porque si hay algun lugar donde yo me siento como en casa es acá, estoy desde los inicios y aunque nunca fui founder siempre me hicieron sentir parte. Se encontraron los caminos en un momento que creo que ambos lo necesitábamos. Yo necesitaba un lugar donde me sintiera valorado y cuidado y Nowports también necesitaba una persona que llegue con la energía y los aprendizajes que traía, con una mirada emprendedora y tecnológica.
El puesto implica apoyar a la empresa a crecer todo lo que es la parte de adquisición, la rentabilidad de los proyectos, el desarrollo de los clientes, la retención, el posicionamiento de marca, la expansión.
Estoy muy contento de haber tomado esta decisión.
¿Qué consejo le darías a un emprendedor para evitar vivir una situación de este tipo?
Es fácil decir las cosas con el diario del lunes. Pero la realidad es que el emprendedor cuando emprende está haciendo muchísimas cosas a la vez, ser founder de una startup es uno de los momentos donde te sentís más solo y no hay una receta del éxito.
Pero sí puedo decir que es importante lo que uno crea al principio, cómo establece el estatuto societario, asegurarse de que haya doble control de firmas entre los socios, que todos los socios estén al tanto de las transferencias, de ingresos, de salidos de dinero, que haya un mayor control de la parte financiera.
Creo que los founders nos enfocamos tanto en la parte de crecimiento, de tecnología, pero la realidad es que si no tenes dinero para pagar el sueldo no tenes empresa.
Después de lo que me pasó con Foccuz hablé con muchas startups y les pregunté a los founders si estaban accediendo al banco y muchos me decían que no, es algo que suele pasar más de lo que uno cree. Muchos founders dejan de acceder al banco durante un tiempo porque automatizan la reportería financiera.
También creo que por más cercanas que sean las relaciones cuando se emprende, está bueno para ambas partes que hayan procesos de contralor, transparencia, a pesar de que uno puede tener miedo de plantearlo
¿Te quedaron ganas de emprender?
Si, en diciembre creí que esto me había matado mis ganas de emprender, pero sigo vinculado al ecosistema y me di cuenta que el bichito emprendedor va a estar adentro mío. No se si ahora, en 10 años, pero no hay nada como emprender, nada te hace sentir como eso, sea un kiosco en la esquina de tu casa o una startup.
Es una experiencia que al que tenga el bichito de la duda le recomiendo que lo intente. Ojalá no cometa errores, aunque errores cometemos todos, pero ojalá no les duela tanto la caída y el error como a mí.
Este ha sido el mayor fracaso que he tenido, sin dudas, pero no creo que sea el último.
En Latinoamérica todavía tenemos ese estigma y nos cuesta hablar del fracaso, lo tomamos como algo muy duro, pero fracasar es parte del proceso de tener éxito, en lo que sea en la vida. Tenemos que empezar como ecosistema a convivir más con eso y tendrían que salir más historias de fracaso a la luz.