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15 de enero 2026 - 5:00hs

“Ser residente fiscal uruguayo hoy tiene un valor que no tenía hace 15 años”, aseguró esta semana en Punta Tech el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. Este es el principal argumento con el que el gobierno defiende los cambios definidos en la Ley de Presupuesto para el régimen de Tax Holiday.

A partir del 1° de enero de 2026 para obtener la residencia fiscal en Uruguay y su correspondiente exoneración impositiva sobre ingresos en el exterior se deberán invertir US$ 2 millones en real estate en lugar de los US$ 559.000 que se requerían hasta ahora en la compra de, al menos, una propiedad.

El ministro argumentó que, a pesar del cambio, la política del tax holiday sigue siendo atractiva y abierta para personas de alto patrimonio, “pero que al mismo tiempo los hace contribuir más de lo que lo venían haciendo porque hasta ahora el régimen de Tax Holiday era absolutamente gratis”.

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En este escenario, Café y Negocios consultó a tres expertos del área Tributaria para conocer sus opiniones ante este aumento del ticket para obtener la residencia fiscal en Uruguay.

Para Claudia Cerrutti, directora de Impuestos en RSM Uruguay esta barrera de entrada más alta "evidentemente va a frenar la decisión de extranjeros de elegir Uruguay". "Consideramos que no es una medida adecuada porque esto estaba funcionando bien", dijo en relación a la gran cantidad de argentinos y brasileños que entre 2019 y 2024 decidieron fijar residencia fiscal en Uruguay. De hecho, en ese periodo, los activos en el exterior de residentes fiscales uruguayos se triplicaron.

"Dejamos de ser competitivos para otros vecinos, porque si nos empiezan a comparar, obviamente que perdemos. Y también está generando incertidumbre, porque generalmente tenemos reglas de juego que se mantienen en el tiempo, y lo que hacen es como mejorar para atraer inversiones y residentes fiscales, Y esto sumado a todos los cambios de la ley de Presupuesto que solamente tienen foco en la recaudación va a generar incertidumbre para los inversores en general", opinó Cerrutti.

Por su parte, Matías Ruvira, socio fundador de Residencias Uy y el estudio RVA, asevera que al extranjero que realmente pensaba en mudar su vida a Uruguay “no le afecta mayormente porque puede seguir accediendo a la residencia fiscal y con 183 días de permanencia- en lugar de 80, como era en el régimen anterior-“.

En el mismo sentido opina Juan Manuel Mora, gerente senior del departamento de Asesoramiento Tributario y Legal de KPMG. Desde su óptica si bien el monto de inversión requerido es muy importante y apunta a personas con alto poder adquisitivo, no es algo “totalmente determinante para quien tiene la oportunidad de hacerlo”. De acuerdo con su experiencia “en el régimen anterior -que preveía un desembolso menor- las inversiones eran también bastante importantes y muchas veces superaban los mínimos”.

En la actualización de esta ley se dispone, además, una extensión del Tax Holiday para los residentes que suma a los 10 años de beneficios la posibilidad de una ampliación por cinco años más a una tasa del 50%. Para Cerrutti de RSM el incremento en el monto de inversión necesario para obtener la residencia fiscal es determinante y si bien es atractivo el régimen, y también lo es su expansión, el alto volumen de inversión limita el acceso a un público más selecto, de muy alto poder adquisitivo.

Este foco en residentes con mayor capacidad de inversión puede priorizar la residencia fiscal en Uruguay de europeos en contraposición con lo que venía sucediendo en los últimos años en los que se vio un predominio de argentinos y brasileños. “Si lo vemos por nacionalidad, la mayoría de quienes se ampararon en el Tax Holiday fueron argentinos. Eso es una realidad. También muchos brasileros, y eran en menor medida de otros países como Estados Unidos a Europa. Ahora ha habido un incremento de esos países. No es algo exponencial, pero sí lo hemos notado”, remarcó Mora.

El perfil de los residentes fiscales en Uruguay y los países que compiten por ellos

Actualmente, el perfil de los residentes que llegan a Uruguay es, sobre todo, el de personas retiradas o en edad de retiro y que tienen el grueso de su patrimonio fuera del país. “Es un lindo desafío para Uruguay también lograr captar parte de esos patrimonios que sin duda potenciarían mucho al país”, opinó el socio de RVA.

Mora destacó también que están aquellos residentes fiscales que viven y trabajan en Uruguay en un régimen de impatriado, usualmente enviados por una empresa basada en el extranjero. Y, por otro lado, un perfil más inversor que busca “establecerse como residente fiscal en aquellos países que le ofrezcan un régimen tributario más atractivo”.

Estos residentes suelen tomar uno de dos caminos. El primero es aquel que quiere tener su casa propia, su chacra, y lo busca sobre todo en Punta del Este, también en José Ignacio o Pueblo Garzón. Otro tipo de residente fiscal es aquel que busca diversificar parte de su patrimonio y empezar a generar renta en Uruguay. Este es el tipo de inversor extranjero que adquiere apartamentos en Montevideo o inversiones financieras a través de un bróker o banco uruguayo.

Pero, ¿a dónde van los residentes fiscales si no eligen Uruguay? Para Ruvira hay una competencia fiscal muy grande entre estados que buscan atraer capital extranjero. “Paraguay es uno de los principales competidores. Muchos brasileños, europeos y argentinos lo elijen. Y si mirás un poco más allá, en Europa, hay varios países que tienen regímenes fiscales atractivos para nuevos residentes, como Portugal e Italia”, apuntó. A estos se suman otros países centroamericanos como Puerto Rico o islas del Caribe que tienen también marcos de residencia fiscal muy atractivos, aunque con peor reputación.

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