Un estudiante se pone un microauricular en la oreja, casi imperceptible. Entre los botones de su camisa se coloca una cámara espía minúscula que registra con detalle el examen en papel que tiene en frente. A distancia, hay una persona que le sopla absolutamente todas las respuestas de las preguntas.
Esta tendencia ya sucedió en Argentina y Colombia en pruebas de residentes médicos. En Uruguay, el Colegio Médico quiere prevenir que pase con un plan que le plantea a la Facultad de Medicina.
La propuesta apunta a la Prueba Única de noviembre de 2026, que va a reunir a unos 1.700 postulantes en el Local Alpargatas, y fue elevada a la Comisión de Residentes y a la Facultad de Medicina. El documento aclara que no responde a la presunción de irregularidades, sino a una estrategia de mejora continua.
Qué pasó en Argentina y Colombia
El caso más reciente es colombiano. 42 médicos fueron sorprendidos haciendo trampa en el examen de admisión a especialidades de la Universidad de Antioquia, una prueba a la que se presentaron cerca de 3.700 aspirantes.
Según los reportes de la universidad y del Ministerio de Educación, los implicados usaron lentes con cámara, relojes inteligentes y micrófonos inalámbricos. Fotografiaban las preguntas dentro del aula, las enviaban a cómplices externos y recibían las respuestas por microaudífonos conectados por Bluetooth.
"Hay médicos expertos encargados de responder los cuestionarios desde el exterior de las aulas", confirmó a La FM Pablo Patiño, decano de la Facultad de Medicina de la UdeA. La universidad anuló el examen a los involucrados y les prohibió presentarse durante diez semestres; el Ministerio evalúa sanciones adicionales y acciones legales.
El ministro de Educación colombiano, Daniel Rojas, lo planteó en términos de sistema: "Con el avance tecnológico ya no resulta eficiente la vigilancia tradicional en un salón de clases; ahora las instituciones deben extremar medidas".
En Argentina el episodio llegó a la justicia. El 5 de agosto de 2025 el Ministerio de Salud de la Nación denunció penalmente por defraudación a la administración pública a un médico identificado y a otros posibles implicados en el Examen Único de Ingreso al Sistema Nacional de Residencias, rendido el 1° de julio.
La maniobra, según la denuncia, combinaba anteojos con cámara y audífonos para filmar las preguntas y un agente externo que enviaba las respuestas correctas por grupos pagos de Telegram y WhatsApp. El disparador fue un video en redes donde se ve al principal denunciado filmando la prueba con un dispositivo oculto.
Pero la primera alerta fue estadística: un alto porcentaje de aspirantes superó los 85 puntos frente a la media histórica, con notas que no se correspondían con su rendimiento en exámenes previos de dificultad similar. El médico que filmó el examen había obtenido 69/100 en una prueba anterior y 92/100 en el examen único.
Cómo funciona el plan, paso a paso
La idea de fondo del Colegio Médico es simple: ningún control es infalible, pero varios controles juntos son difíciles de esquivar. "La iniciativa se fundamenta en un modelo de gestión preventiva del riesgo basado en múltiples capas de protección, con el objetivo de fortalecer la transparencia, la equidad y la confianza institucional", indicó.
Paso 1: avisar antes. A todos los postulantes se les comunica con anticipación qué se puede y qué no se puede llevar. Quedan prohibidas mochilas, bolsos y carteras, y se habilita una guardarropía para dejar todo eso afuera del salón.
Paso 2: chequear quién es quién. Se controla el documento de cada persona, se confirma la lista de asistencia y a cada uno se le asigna un lugar fijo para rendir.
Paso 3: revisar en la puerta. Se instalan entre 10 y 20 puestos de control con detectores de metales manuales, esos aparatos que se pasan por el cuerpo. Además se mira el pelo, las orejas y lo que esté a la vista, "respetando en todo momento la privacidad y dignidad de los postulantes", dice el documento.
Paso 4: armar bien el salón. Los postulantes se distribuyen con espacio entre uno y otro, y se reparten versiones distintas pero equivalentes del examen, intercaladas. Así, mirar la hoja del de al lado no sirve de nada.
Paso 5: mirar todo el tiempo. Supervisores capacitados vigilan el salón de punta a punta durante toda la prueba y anotan cualquier incidente con el mismo criterio. Acá entra la parte tecnológica: el Colegio propone estudiar el uso de equipos que detectan señales de radio en el aire, para pescar transmisiones desde adentro del salón.
Paso 6: controlar las idas al baño. Se registra quién sale y quién vuelve, y para reingresar hay que pasar otra vez por el detector de metales.
Paso 7: revisar después. Terminado el examen se repasan todos los incidentes anotados y se hace un análisis estadístico de las notas: se comparan los puntajes para ver si alguno se sale demasiado de lo esperable, porque un resultado muy por encima del rendimiento previo de esa persona es una señal para mirar más de cerca. Con eso se arma un informe técnico con recomendaciones.
Costos y cronograma del piloto
En el reparto de aportes, el Consejo Nacional del Colegio Médico pone los operadores de control, la capacitación, la coordinación técnica, un asesor especializado en seguridad electrónica y el informe final: estima $ 40.800 más impuestos para 10 puestos, con el resto a cotizar. La Facultad de Medicina aportaría guardarropía, un docente por puesto de control, supervisores y la logística del local.
El cronograma propone la aprobación del proyecto en setiembre, capacitación y simulacro operativo en octubre, la implementación en noviembre y la evaluación con informe final en diciembre. La propuesta suma además un Observatorio de Integridad integrado por la Comisión de Residentes, la Facultad de Medicina y el Colegio Médico.