El Consorcio Internacional del Ascensor Espacial (ISEC, por sus siglas en inglés) prepara un anuncio que podría marcar un nuevo paso en el desarrollo del primer ascensor espacial: la organización prevé presentar al grafeno policristalino como el material con mayores posibilidades para fabricar el cable que conectaría la Tierra con el espacio.
El proyecto, impulsado internacionalmente desde 2008, enfrenta como principal desafío la construcción de una estructura capaz de extenderse decenas de miles de kilómetros sin romperse bajo su propio peso. Por eso, la investigación se concentra ahora en la identificación de materiales que combinen una resistencia extraordinaria con un peso reducido.
Grafeno, el "super material" con el que se podría construir el Ascensor espacial impulsado por el ISEC
¿Cómo funcionaría el ascensor espacial?
Según se detalla en el sitio oficial de ISEC, el concepto consiste en instalar una plataforma cerca del ecuador y extender desde allí un cable hasta una órbita geosincrónica y más allá. En el extremo exterior habría un contrapeso que mantendría tensionada la estructura gracias a la rotación terrestre.
En lugar de utilizar cohetes para transportar cargas, unos vehículos llamados climbers subirían por el cable mediante energía eléctrica. La estación ubicada en órbita geoestacionaria se encontraría a unos 36.000 kilómetros de altura, mientras que el cable completo debería alcanzar aproximadamente 100.000 kilómetros.
El presidente del consorcio Dennis Wright, explicó que el principal problema continúa siendo encontrar un material capaz de combinar resistencia y bajo peso. "El cable requiere un material lo suficientemente fuerte y liviano para soportar su propio peso y el de la carga", señaló el organismo en su documentación técnica.
La elección del grafeno policristalino responde también a una cuestión de fabricación. El ISEC explica que este material puede producirse actualmente en longitudes de kilómetros y a velocidades industriales, mientras que los nanotubos de carbono todavía presentan dificultades para alcanzar simultáneamente la longitud, resistencia y volumen necesarios.
La organización trabaja con diferentes configuraciones del grafeno. El objetivo final es desarrollar un Graphene Super Laminate, compuesto por numerosas capas que puedan alcanzar la resistencia necesaria para funcionar como cable.
En publicaciones anteriores, el ISEC ya había planteado que las versiones policristalinas podrían ser suficientemente resistentes si sus límites entre cristales presentan pocos defectos y están correctamente unidos.
El proyecto todavía enfrenta obstáculos importantes. La producción del material debe ampliarse enormemente, mientras que también deben resolverse cuestiones vinculadas con la energía necesaria para impulsar los vehículos, la exposición a radiación, los residuos orbitales y la supervivencia del cable frente a impactos.
Japón también desarrolló su propia propuesta. La constructora Obayashi Corporation mantiene un concepto de ascensor espacial para 2050, con un cable de nanotubos de carbono de unos 96.000 kilómetros, vehículos capaces de transportar hasta 100 toneladas y una estación ubicada en órbita geoestacionaria.