10 de octubre de 2026 12:52 hs

Una investigación publicada en la revista científica Nature Medicine identificó las edades en las que aumenta con mayor rapidez la prevalencia de los dolores corporales.

El trabajo, liderado por Matt Fillingim, analizó datos de más de seis millones de personas de 118 países y encontró diferencias según la zona del cuerpo, el sexo y las condiciones socioeconómicas.

“Nuestros hallazgos demuestran que el dolor autoinformado sigue trayectorias vitales distintas que difieren notablemente de las estimaciones globales basadas en la afección, observándose la divergencia más pronunciada en las poblaciones menos representadas en la vigilancia actual”, señala el estudio.

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¿Qué descubrió la investigación sobre los dolores según la edad?

El trabajo, titulado "Global and regional reference curves for pain across the lifespan in 6.1 million individuals in 118 countries", reunió información de 902 fuentes de datos correspondientes a estudios y encuestas realizados entre 1990 y 2025. Los investigadores analizaron dolores en 11 zonas del cuerpo, entre ellas la cabeza, el rostro, el cuello, los hombros, las manos, el pecho, el abdomen, la espalda, las caderas, las rodillas y los pies.

La conclusión central fue que la prevalencia del dolor aumenta con mayor rapidez antes de los 55 años. Sin embargo, la evolución depende de la zona afectada: las molestias de cabeza y abdomen alcanzan sus niveles máximos a edades más tempranas, mientras que las de espalda, cadera y rodillas pueden seguir creciendo durante buena parte de la vida.

En los dolores de cabeza, por ejemplo, el pico de prevalencia se ubicó alrededor de los 34 años. En el abdomen apareció cerca de los 23, mientras que las molestias en el cuello y los hombros llegaron a su máximo aproximadamente a los 62 años. En las rodillas, la cadera y la espalda, en cambio, la tendencia fue diferente, con incrementos que se prolongan hasta edades avanzadas.

El análisis distinguió, además, entre experimentar algún dolor y padecer molestias intensas o generalizadas. La proporción de personas que reportó algún dolor corporal pasó de cerca del 30% a los cinco años a alrededor del 70% entre quienes tenían 100 años o más. En cambio, los episodios de mayor intensidad alcanzaron su punto máximo aproximadamente a los 50 años, mientras que el dolor generalizado lo hizo cerca de los 70.

La investigación también encontró diferencias entre hombres y mujeres. Ellas reportaron más molestias en las 11 zonas examinadas, con brechas especialmente marcadas en el rostro, la cabeza y el abdomen. Los autores advirtieron que estos resultados describen patrones de prevalencia según la edad, pero no permiten afirmar que cada persona vaya a experimentar necesariamente esa misma evolución a medida que envejece.

Los autores señalaron una limitación importante: la mayoría de los datos provino de estudios transversales, es decir, mediciones realizadas en grupos de personas en un momento determinado. Por eso, los resultados permiten comparar cómo varía el dolor entre distintas edades, pero no seguir los cambios que atraviesa un mismo individuo con el paso del tiempo.

"Las curvas de referencia y la infraestructura de evaluación comparativa presentadas aquí sientan las bases para una monitorización global del dolor más equitativa, sobre la cual se pueden construir futuros esfuerzos de vigilancia y prevención", cerró el análisis en su apartado conclusivo.

Link de acceso al estudio "Curvas de referencia globales y regionales para el dolor a lo largo de la vida en 6,1 millones de personas en 118 países"

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