18 de junio de 2026 12:39 hs

El programa se estrenó en enero de 2025 en la pantalla de Univisión, donde se convirtió en un fenómeno del prime-time. Los amantes de las telenovelas vieron con la misma atención el desarrollo de una historia real: la historia de algunos de los crímenes más intrigantes de su época. Y fue un éxito.

(C.D.I) Código de Investigación retoma esas preguntas que quedaron pendientes y las analiza con el rigor de un plantel de especialistas: expertos en criminología, ciencias forenses, legislación, psicología, forenses. Un encuentro del género de crímenes reales con el dinamismo del talk-show basado en el análisis y demostraciones de armamento, escenas del crimen, científicos expertos, laboratorios, maquetas a escala y en tamaño real. Todo, llegando a contactar con los testimonios de quienes aportan una mirada humana, cercana y familiar sobre el caso.

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En 2025 Canal 4 adquirió derechos de emisión de la primera temporada, que se vio en la pantalla todos los domingos a las 22:00. Ahora, la señal uruguaya adquirió la segunda temporada; que no solo se enfocará en complejos homicidios sino también en desapariciones, sectas, cibercrímenes digitales y grandes desastres colectivos.

Los casos que abordará esta nueva temporada son varios y variados: desde la investigación de Lola Chomnalez, un episodio para el que trabajaron en conjunto con Canal 4 que envió a uno de sus periodistas así como el material de archivo, hasta crímenes internacionales, como el esquema vinculado al rapero Sean "Diddy" Combs, el millonario robo de de joyas del museo Louvre o la muerte del cantante Liam Payne en un hotel de Buenos Aires.

Uruguay es el primer país que compró el programa, o lo que se conoce como la “lata” (el programa como se emitió en origen). Le siguieron República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua, Puerto Rico y Guatemala. Y actualmente, según aseguró el creador del show Jaime Acero, el formato fue comprado por Polonia, Hungría y España para desarrollar sus propias versiones locales.

“Todavía no conocí quién asumirá mi rol en esos programas, pero en España ya está en preproducción y me han soltado algunos nombres que digo qué curioso. La verdad me gustaría hacerlo a mí en mi país, en España, pero no me puedo dividir. Dejaré que otros también disfruten del formato”, dice Borja Voces, conductor del ciclo televisivo, a El Observador en una sala de Canal 4, en la que también está presente Acero.

Voces es uno de los rostros más reconocidos de la cadena Univisión. Nacido en Madrid –y con una formación artística con la que ha participado de grupos infantiles, series de televisión y hasta Operación Triunfo–, optó por una trayectoria en el periodismo y la comunicación que lo ha llevado a presentar las noticias en una de las cadenas hispanas más importantes de los Estados Unidos. Y, claro, desentrañar crímenes reales.

"Más allá de contar la historia de principio a fin también siento que le estamos educando al espectador en algún aspecto, le estamos dando información de cómo funcionan estas bandas criminales, de cómo es el modus operandi de un asesino. Y yo creo que eso es importante para que no vuelva a suceder", valora el conductor.

En su primer visita a Uruguay, el conductor y el creador del show hablaron con El Observador sobre el fenómeno del género, la reacción del público uruguayo y la oportunidad de representar a la comunidad hispana en Estados Unidos en la actualidad.

El true crime es un género que despierta una fascinación mundial, no solo en la televisión sino en series, películas, libros o podcasts. ¿Qué crees que es lo nos genera esa fascinación?

Borja Voces: Soy consumidor de true crime desde que tengo uso de razón. En España hemos hecho muy buenos true crime. Me acuerdo de ¿Quién sabe dónde? de Paco Lobatón. Era un programa que buscaba a gente que se había perdido. Y era una pasión absoluta. España se paralizaba para ver la resolución de los casos. Otro tema que también me impactó muchísimo fue el tema de Las niñas de Alcàsser. Eran tres niñas que habían desaparecido de pronto, 17 años, muy jóvenes, en una zona muy segura. Así me fui enamorando poco a poco del true crime. Pero me pasaba algo, y Jaime Acero, el creador del formato, creo que dio en el clavo: en muchas ocasiones, cuando acabas un true crime, buscas más información. Te vas a otro documental de ese mismo caso, donde hay una entrevista con un experto que fue el que hizo la resolución, el que ayudó a resolver este caso, y lo vuelves a ver. Y aquí llega Código de investigación. Es un programa de true crime, pero que da un giro de 180 grados porque también es un talk show. Introduce un género tan comercial como es el talk show con un género de nicho y sienta en la mesa a profesionales que te van a contestar la pregunta que tú tenías en tu mente y que el documental no te había resuelto. En muchas ocasiones tratamos de hacerlo de una manera didáctica, con las maquetas, tratamos de hacerlo con el contenido que hacemos de inteligencia artificial. Todo lo que recreamos es importantísimo para entender el caso en profundidad y más con el aporte de todos estos expertos que dan una visión realista de qué es lo que sucede.

Hacer visual un fenómeno que es bien complejo es parte de la buena televisión, imagino que ese es uno de sus desafíos.

BV: Es un desafío diario y constante. También, para mí, un desafío muy importante es no glorificar al criminal y darle voz a la víctima. En algunos casos los familiares de las víctimas son personas que han fallecido. Pero para nosotros era muy importante siempre mirar desde un punto de vista humano y alejándonos del amarillismo, del sensacionalismo.

Para nosotros era muy importante siempre mirar desde un punto de vista humano y alejándonos del amarillismo, del sensacionalismo. Para nosotros era muy importante siempre mirar desde un punto de vista humano y alejándonos del amarillismo, del sensacionalismo.

Justamente, hacer entretenimiento con estas historias tiene sus límites éticos y humanos. ¿Dónde están esos límites desde tu perspectiva?

BV: Pues siempre poniéndonos en la empatía. No vale todo. Y eso creo que es importantísimo. Pero también creo que las personas merecen saber qué es lo que pasó. A las víctimas en algunas ocasiones no se les ha dado la voz que se merecen. Y entonces creo que eso todos lo tenemos muy claro. ¿Dónde están los límites? Por eso huimos del amarillismo, del sensacionalismo, porque tratamos de contar las historias siempre desde un punto de vista humano. Volviendo a la empatía, creo que es importante pensar cómo se sentirá la familia cuando vea este reportaje. Algo que me enorgullece muchísimo y que llevamos siempre en nuestro corazón es cuando invitamos a familias que han perdido a sus familiares. Vienen agradecidos de haberle dado una voz a su familiar y de haber contado la historia con tanto respeto.

Esta va a ser la segunda temporada en Canal 4. ¿Con qué casos nos vamos a encontrar?

BV: El de Lola Chomnalez es el más cercano para el espectador uruguayo. Ustedes van a comenzar a ver los episodios de la segunda temporada, nosotros ya estamos preparando la tercera y tenemos clarísimo que vamos a tocar más temas del true crime de Uruguay, porque estamos muy agradecidos con el público uruguayo que ha cogido contacto con tanto fervor y con tanta pasión a Código de Investigación. De todos los países, Uruguay es uno de los que se lleva la bandera no solamente en éxito de audiencia sino también en la cantidad de mensajes que nos llegan, la cantidad de personas que nos siguen en las redes, que nos dicen que les gusta lo que hacemos. Y creo que le debemos también que tenga más casos de su comunidad, yo creo que es importante.

Hay un dato muy interesante que es que la mayor parte de las personas que consumen contenido vinculado al true crime son mujeres. ¿Es algo que ustedes reconocen en su audiencia?

BV: Sí, mujeres entre 40 y 50, es nuestro público objetivo. Pero el género, pese a que es de nicho, también es cada vez más popular. Código de Investigación también ha conseguido, y es otra de las cosas que nos sentimos más orgullosos, reunir a diferentes generaciones frente al televisor. Y eso es importante para nosotros. Hace 50 años la televisión era un motivo de reunión, era el lugar de encuentro de diferentes generaciones de la casa, todos nos sentábamos alrededor para ver algo y creo que con Código hemos conseguido, salvando las distancias y con toda la humildad del mundo, unir eso.

La televisión en este momento compite con grandes plataformas on demand y con mucha inversión. En ese panorama, ¿cuál es la fortaleza de la televisión en vivo?

Jaime Acero: Nuestro oficio es la tele. Nosotros hacemos televisión y es nuestro trabajo. Cuando quisimos hacer true crime, que tú dices que está muy de moda, lo está. Es un producto extremadamente sofisticado en las grandes plataformas con unos documentales extraordinarios. Y nosotros, evidentemente, tenemos unos presupuestos mucho más bajos. Y tenemos también un consumo más popular y menos exquisito para el producto. Nosotros abrazamos el debate, el análisis, el talk show. Y fue lo que más nos emocionó, porque nosotros andamos por los pasillos de Univisión, como muchos profesionales de la tele andan esos pasillos, y muchos de ellos están apagados, porque evidentemente la crisis en los medios de comunicación existe. Y decimos, ¿por qué no encendemos este estudio y hacemos un programa de true crime? ¿Cómo podemos hacer uno que nos quepa aquí y que llegue a la gente? Pues vamos a no disfrazarlo, vamos a dotarlo de lo que mejor sabe hacer la tele, que es debatir y analizar. Y pusimos, como dice Borja, a estos cuatro expertos, a simplemente contarnos cómo se llevó a cabo la investigación. Y no es más que una mesa con bonita decoración. Lo que pasa es que evidentemente tenemos unas coreografías alrededor de esa mesa, Borja se levanta cada dos minutos, va a hablar con un experto balístico y le enseña la pistola, vuelve a la mesa, va a una pantalla, enseña un mapa, lo tira a la mesa, la mesa analiza, se va del estudio, va al parking, hemos alquilado el mismo carro que conducía la víctima, traemos la forense, volvemos y hay una maqueta del hospital o de donde ocurrió el crimen. Ha sido una experiencia formidable desde el punto de vista de la creación, de la televisión, de la comunicación. Y no hay que inventar la rueda. Ya todo existe. Es simplemente aplicar ese conocimiento. Nos salió muy bien y por eso estamos muy satisfechos del resultado.

Tenías una trayectoria artística antes de conducir este programa y el informativo del mediodía en Univisión. Desde muy niño, te has formado en diferentes vertientes artísticas, ¿qué traés de esa trayectoria a este rol?

BV: Siempre he sido una persona bien curiosa. Siempre he tenido mucho olfato para interesarme y he sido siempre muy empático. Siempre me han interesado mucho los problemas de los demás, a veces sin razón, desde muy joven. Siempre he tenido esa visión. Y algo que me gusta y me siento muy orgulloso también de mi trayectoria es que siento que no he perdido nada de eso. Y siempre he tratado de ponerme del lado de la víctima. He tratado siempre de darles esa voz, desde mi círculo, desde que era pequeño, en el colegio, la escuela, después la universidad. He sido un profesional que ha tocado muchos palos, pero que a lo largo de todos estos años lo que más me he dado cuenta es que lo que ese niño quería era comunicar. Y probé interpretar, probé como cantante, grabé un disco, hice programas de televisión de reality en los que competía para ser el mejor cantante de mi país. Pero en el fondo, después, cuando uno ya se va haciendo un poco más mayor trata de afinar un poco y convertirse en un profesional. Al final, lo que siempre me había apetecido es ser profesional de algo. Yo creo que eso es importantísimo. Y nunca lo pude escenificar tan bien hasta que descubrí el periodismo y me pude dedicar al periodismo. Ahí me di cuenta que ese era el sentido que daba mi trabajo. El poder conectar a alguien que necesita la ayuda con alguien que quiere ayudar. Y que tú seas parte de esa conexión. O que tú seas el espectador. O que tú hayas generado ese movimiento de generosidad y de empatía.

¿Cómo conviven vos el presentador de noticias y el conductor de un programa de true crime?

BV: Conviven muy bien, se dan la mano, se preguntan el uno al otro. De todos los trabajos siempre he aprendido cosas que a día de hoy, con mis 41 años, siento que utilizo. Cada uno de los trabajos que he hecho en mi vida me han enseñado cosas. Incluso los que no me han gustado también me han enseñado algo, que es lo que no quiero volver a hacer. Pero yo creo que esa es la lección de la vida: que de todas las oportunidades que tengas siempre trates de sacar lo mejor y siempre descubres que tiene una parte positiva.

JA: Me gustaría agregar que nuestro director de contenido del programa es Martín Pietruszka y él nos ha dado una visión muy distinta, porque el programa se produce en Miami, pero nosotros quisimos que la redacción del programa estuviese formada por periodistas, o por lo menos que tuviesen una carga de periodismo. Martín es uno de ellos. No hay que olvidar también el trabajo que también está haciendo Powwow, que es nuestra productora encargada, que también ha ayudado en llegar a Código de Investigación el nivel que tiene. Es como ir como en un coche de Fórmula 1.

¿Cuáles son los casos que más te han conmovido?

BV: Todos los casos siempre se llevan un trocito de ti. Trato siempre de ponerme mucho en los zapatos de las víctimas, pero definitivamente cuando tenemos la oportunidad de escuchar a los familiares de las víctimas, cuando escuchas a una madre contándote cómo es su vida sin tener a su hija, cómo fueron los últimos momentos de vida de su hija, qué fue lo que no se dijeron, qué fue lo último que le dijo. Esos casos siempre para mí son especiales y sobre todo agradezco mucho siempre que vienen al estudio, siempre dedico mucho tiempo a estar antes pero también después. Antes para darles la confianza y que se sientan tranquilos, porque, evidentemente, nosotros estamos acostumbrados a un estudio. Pero una persona que viene de otro estado, de otro país, y le vuelan hasta un estudio de televisión para hablar de la muerte de un ser querido, tú te pones en sus zapatos y tiene que ser muy difícil. Entonces, siempre tratamos de apapacharles mucho desde el principio hasta el final. El principio para que se tranquilicen y al final, porque siempre normalmente, como te decía, te dan las gracias y eso es impresionante. Que te den las gracias por recordar de esa manera a su familiar o que te den las gracias por haberles dado un hueco o una voz a alguien que no la tuvo, yo creo que eso es lo más bonito. Todos son importantes, pero cuando tienes la oportunidad de conocer personalmente y escuchar el sentir de una madre, de un padre, de un hermano, eso siempre te toca un poquito más.

¿Cómo te vas de ese set?

Lamentablemente nuestra profesión nos obliga a generarnos una carcasa. Yo soy sensible. Trato de decir este es el Borja de la tele y cuando salgo por la puerta del estudio no llevarme ese dolor, pero a veces es imposible. Lo trato, lo hago, lo pienso y al final acabo la noche pensando en esa madre, en ese dolor, en ese sentir. Pero también creo que eso es importante, porque no perdemos la humanidad. Ese es nuestro trabajo también, y cuando te das cuenta que estás haciendo un programa en el que después el familiar te agradece que le has dado voz a su víctima, a su familiar, a su hija o a su hijo, pues eso da un poco de sentido a nuestro trabajo. Eso es lo mágico y eso es lo bonito, porque eso también va a hacer que te impliques un poco más y que des esa milla extra. Esa emoción por hacer nuestro trabajo, por enamorarnos de historias y poder perseguirlas hasta el final, eso es lo que después hace la excelencia del periodista.

Borja, te has posicionado como una figura importante en una cadena que de peso para los latinoamericanos en Estados Unidos, en un momento bastante incierto para esta comunidad. ¿Cómo te sentís en ese lugar?

Muy honrado, extremadamente. Me emociona mucho porque nunca pensé que saliendo de mi país iba a tener la oportunidad que me ha dado la comunidad latina en Estados Unidos y solamente tengo palabras de agradecimiento. Cuando salí de mi país con una mano delante y otra detrás tratando de buscar un hueco, un hueco que en mi país no encontraba, de pronto llegué a un canal como Univision, una cadena tan prestigiosa y un público tan numeroso, y me dieron las alas para poder hacer lo que me gusta. Evidentemente mi compromiso con la comunidad se multiplica por diez cada día. Justamente en un momento en el que nuestra comunidad se está viendo tan atacada por parte de algunas corrientes de pensamiento, pues ahora más que nunca tenemos que estar unidos. Ahora más que nunca me siento muy orgulloso de ser un pequeño representante de los hispanos en Estados Unidos y de poder informarles a mediodía, entretenerlos en la noche y estar dispuesto a lo que ellos quieran, cuándo quieran y cómo quieran. Porque al fin y al cabo me siento un servidor público, me siento con una responsabilidad muy grande todos los días y con una misión. Eso hay que agradecer también, porque no creo que todo el mundo haya encontrado su misión en la vida y a mí la comunidad hispana en Estados Unidos me la dio. Aquí estoy hasta que ellos quieran.

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