9 de mayo de 2026 5:00 hs
Embed - Filas llenas en la Intendencia y lectoras fieles: Inma Rubiales

La noche del miércoles 6 de mayo, la escritora española Inma Rubiales aparece en la Sala Azul de la Intendencia de Montevideo y casi 500 lectoras uruguayas que desbordan el recinto la reciben con una ovación, alaridos y una reacción propia de la aparición de cualquier estrella pop.

Lectoras que la están esperando desde la mañana, que se tomaron todo el día para hacer fila en el Palacio Municipal y asegurar su espacio para ver a una de las autoras de literatura juvenil en español más seguidas y populares de estos tiempos.

Porque aquello de que los jóvenes no leen resultó ser bastante mito. Sobre todo las jóvenes. Leen y bastante. Y muchas de las firmas más exitosas de estos tiempos vienen del mismo lugar: la plataforma Wattpad.

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Este sitio web es la fuente de buena parte de los best-sellers actuales, con autores y autoras que empezaron su camino publicando sus historias allí y generando una comunidad enorme y fiel, que luego les sigue cuando las editoriales los reclutan y los trasplantan al mundo literario tradicional.

Ese es el caso de Rubiales, que empezó publicando allí de niña, y ahora que tiene 24 años y ocho libros (en papel) circulando por el mundo. Aunque en realidad su primera “publicación” fue en una biblioteca local, a la que se escapaba mientras sus padres pensaban que estaba estudiando violín en un conservatorio.

Un día, la Inma de 7 años se quedó sin libros para leer. Entonces agarró el cuaderno pentagramado que tenía para sus clases de música y empezó a escribir. “Era una copia de los libros de Gerónimo Stilton, que eran los que me encantaba leer entonces. Estaba loca por esos libros. Había uno que se llamaba El reino de la fantasía, y el mío era El reino de los sueños. Pero la historia era mía”, recordó la autora que pasó esta semana por Montevideo y en el marco de esa visita, conversó con El Observador.

Sobre esa primera escritura, Rubiales contó: “Me enamoré de lo que escribí, entonces me acerqué a la mesa de la bibliotecaria, le puse el cuaderno encima del mostrador y le dije, ‘perdone, usted tiene que poner esto aquí, porque yo quiero que la gente lo lea’”.

¿Ya desde ese primer momento estaba la idea de escribir para otros?

Escribía para mí. Porque lo disfrutaba mucho, pero había una parte de mí que estaba tan entusiasmada con la historia que decía, “jo, si yo lo he disfrutado tantísimo y he vivido esto, que entusiasmo también compartirlo con otra gente”. A las primeras personas que les mostré la historia fue a mis padres. Mi madre me dijo “ah, que bien”, pero mi padre pensó que había copiado la historia de Internet. O sea, es cierto que yo me había inspirado un poco en Gerónimo Stilton, pero la historia la había escrito yo, de mi puño y letra. Mi padre vino a mi cuarto por la noche, súperserio, y me dijo “Inma, plagiar está muy mal”. Y yo recuerdo que lloré lo más grande, explicándole que no. Pero claro, en su cabeza no cabía que su hija, siendo tan pequeña, sin haber mostrado nunca ningún tipo de inquietud por la escritura, de pronto estuviera escribiendo un libro.

¿Y tus padres tampoco sabían que escribías en Wattpad cuando empezaste ahí?

No, tampoco. De hecho, se enteraron cuando mi primera novela alcanzó el medio millón de lecturas. Recuerdo esa conversación en la cocina con mi madre, cuando de pronto esto como que se me salió un poco de control. Yo tenía 10 años. Y mi madre me castigó, me dejó sin Wattpad, sin móvil, sin ordenador y sin nada, porque decía, “niña, ¿qué estás haciendo en Internet?” Y recuerdo también que lloré mucho y gracias a eso ella como que me levantó el castigo y por eso estoy aquí. Así que gracias, mamá (risas).

En tus redes sociales tu biografía dice “escribo para vencer miedos”. ¿Cuáles son esos miedos?

Los miedos han ido evolucionando conmigo a lo largo de los años. Al final llevo escribiendo desde muy pequeña y como todas las inquietudes y todas las inseguridades han ido cambiando. Por ejemplo, en Nuestro Lugar en el Mundo, esta esa cuestión del miedo a ser vista, a que te oigan. Yo siempre he sido una persona muy intensa, muy apasionada. Soy muy sensible también. Creo que uno para crear o para ser artista tiene que tener una sensibilidad especial que es muy buena a la hora de crear, pero puede llegar a ser negativa porque es como que lo vives todo de una manera como muy loca: el amor, el desamor, la amistad. Y siempre he sentido que tenía que hacerme pequeña para encajar en sitios, es algo que me ha perseguido durante toda la vida. Cuando era pequeñita pasaba mucho tiempo sola, era una niña muy incomprendida y muy tímida, no habría sido capaz de ponerme hoy aquí a hablar delante de una cámara contigo, ni habría podido subirme a un escenario a hacer una presentación, porque iba siempre como escondiéndome. Y en ese libro, por ejemplo, hablé de lo importante que es el entender que hemos venido al mundo también para ser vistos y que no tenemos por qué hacernos más pequeños para encajar en ningún sitio y que yo ahora mismo tengo una voz que creo que merece ser escuchada y es por lo que peleo día tras día. Y eso es un miedo que he tenido que superar de mí misma.

Pienso también en Un amigo gratis, que de alguna manera también trata esa cuestión de encontrar el valor en uno mismo, que los demás también te lo puedan indicar. Y esa es tu primera novela, así que es un tema que atraviesa tu obra.

Esa novela la escribí con 14 años, tres años después la publiqué con una editorial pequeñita y ahora, siete años después, he recuperado los derechos y salió una nueva edición con Planeta, para la que reescribí parte de la novela. Este momento de tener que reencontrarme con la Inma de 14 años y con las inquietudes que ella tenía, los pensamientos que ella tenía, los valores que transmitía y lo que pensaba sobre el mundo, la verdad es que ha sido una experiencia, sin duda. Ver todo este miedo que tenía, toda su timidez, la situación de bullying por la que estaba pasando en el instituto. En ese momento creo que utilizaba la escritura como refugio, para soltar todas esas emociones, porque con 14 años no entiendes lo que te está pasando cuando estás viviendo una situación así. Y me parece muy bonito el hecho de que yo la conozco a ella muy bien, y la he recordado, pero ella no me conoce a mí y no tiene ni idea de la de sueños que hemos cumplido, de la de miedos que hemos superado y de lo lejos como ya no a nivel profesional, sino a nivel personal que hemos llegado. O sea, creo que estaría muy orgullosa.

Inma Rubiales, escritora

La Inma de 24 tiene algo que la Inma de 14 no tenía, y es una mayor responsabilidad, sabiendo que sus historias llegan a mucha gente, que le va a prestar atención a la visión de mundo que tengas para plasmar en tus historias.

Yo escribo porque no me imagino mi vida sin escribir, y porque para mí escribir es una manera de entenderme, de vencer miedos, de poner en orden mis pensamientos. Soy una persona que pienso todo el rato. Admiro mucho a algunos amigos que tengo, que igual se pueden quedar cinco minutos mirando a la pared y yo les digo, “¿qué haces? ¿En qué piensas?” Me dicen, “en nada” y les pido que me enseñen (risas). Para mí escribir es como agarrar esos pensamientos y esa barulla y decir, “vale, esto es lo que está pasando”. Partiendo de esa base, soy muy consciente de que me lee un público muy joven. Y aunque no escribo para enseñar a nadie, no son libros de autoayuda, yo no soy nadie para educar a nadie, sí creo que cada obra artística que consumimos (no me gusta la palabra consumir, pero nos entendemos), deja un algo pequeño en nosotros. Y si mis libros tienen que dejar algo, me gustaría que fuera algo positivo. Por eso sí que soy muy cuidadosa a la hora de tratar temas complejos como pueden ser las adicciones, el suicidio, la salud mental, el bullying. Siempre recurro a profesionales que me van echando un cable, que van revisando, para yo sobre todo estar tranquila con los mensajes que mando y con el trasfondo.

Algo que está ahí también es la cuestión de la identificación, que quién está leyendo, si le está pasando algo parecido, puede encontrar una referencia en esas historias.

Para mí, como lectora, los libros han sido un refugio. Hay veces que tengo sentimientos y cosas dentro que no tengo ni idea de cómo poner en palabras y, de pronto, aparece una canción, un libro, una obra artística, una película, una serie, una obra de teatro, cualquier cosa, y resulta que plantea justo lo que estás sintiendo, justo como tú lo estás sintiendo y te ayuda a ordenarlo. Y resulta que eso que pensabas que a ti te hacía un bicho raro, por así decirlo, lo ha sentido mucha más gente y lo ha sentido con tanta intensidad que han escrito o hecho algo sobre ello. Y ese sentimiento de verse en un espejo, de incluso reconocer en una obra partes de ti que tú mismo no aceptas, me parece súper mágico. Mi objetivo siempre es que los lectores encuentren ese espejo, ese refugio en mis novelas. Por eso me parece tan bonito cuando luego vienen a las firmas las chicas o incluso sus padres y me dicen que se han identificado mucho con X personaje y es como “escribo para esto”.

¿Con qué libros te pasó eso?

Me gusta mucho, por ejemplo, con Los nombres propios de Marta Jiménez Serrano, que fue uno de los últimos con los que me sentí más identificada. Luego me ha gustado mucho también Hamnet por la vulnerabilidad y la sensibilidad con la que trata el tema del duelo. Paro ahí porque podría estar hablando de libros durante muchas horas (risas).

En 2019 te llaman desde una editorial y te dicen que te quieren publicar. ¿Te costó el salto de Wattpad al mundo editorial tradicional?

No me resultó complicado el salto, sí que me resultó como un poco abrumador, sobre todo en tema firmas y demás, porque claro, yo de alguna manera estaba acostumbrada a que había mucha gente que me seguía por internet, a subir una historia y que la gente me respondiera, a que hubiera muchos likes, muchos comentarios, pero cuando de pronto toda esa gente viene a una firma y resulta que tiene cara y ojos y boca y nariz, y que vienen y te cuentan cómo ha sido el libro para ellas, y que hacen cola durante horas, o vienen de otras ciudades, o cogen el tren o el metro, es como ¡guau!, hay un montón de gente empleando tiempo y esfuerzo en venir a decirme que mi libro les ha tocado el corazón, y ahí es cuando todo se vuelve real y se vuelve humano.

¿Tu forma de trabajo cambió en algo en ese proceso?

Ha cambiado mucho, pero no tanto por el cambio de Wattpad a físico, sino porque me he profesionalizado en el tema de la escritura. Cuando empecé escribía compaginando la escritura con los estudios y escribía en mis ratos libres hasta que llegó el momento en el que la escritura empezó a ser mi trabajo, e implica cosas como esta, como viajar y hacer giras de firmas y presentaciones. Eso hace que no tenga tanto tiempo para escribir como me gustaría. Y sí que planifico mucho más ahora. Antes era muy brújula. Escribía un capítulo y no tenía ni idea de lo que iba a pasar en el siguiente. Era problema de la Inma del futuro. Pero ahora soy mucho de llevar un cuaderno siempre, de organizar escenas, lleno de post-its mi habitación. Tengo un armario muy grande, blanco, en mi cuarto, y ahí tengo todo por colores: rosa para las románticas, verde para amistad, azul, amarillo. En los momentos de escritura entras a mi cuarto y parece una oficina del FBI en medio de una investigación, hay fotos, cosas conectadas. Soy muy visual.

¿Sos más metódica con la creación ahora?

Intento ponerme una cantidad de horas por la mañana. Forzar un poco la máquina. Aunque también creo mucho en la inspiración. Creo mucho que es necesario tener tiempo para aburrirse. Cuando estoy bloqueada con una novela, lo que hago es que me aburro a propósito. Me tumbo en la cama, me pongo a mirar el techo hasta que le veo las partículas y durante los primeros 10 minutos estoy pensando “qué narices estoy haciendo”, pero luego ya llega un momento en el que tu mente, al no tener ningún estímulo externo, empieza a buscar estímulos internos y empiezas a imaginar escenas, diálogos, y cuando quieres darte cuenta ya tienes toda la escena montada en la cabeza. Creo de verdad que las redes sociales nos dan mucho entretenimiento pero nos quitan muchos momentos de aburrimiento. Y estoy segura de que hay un montón de artistas o de posibles artistas ahí fuera que quizás están scrolleando en vez de estar creando. Si yo hubiera tenido TikTok con 8 años en esa biblioteca, quizá hoy no sería escritora.

Es una época en la que es difícil aburrirse a propósito.

Hay que planificar el aburrimiento porque el aburrimiento es muy importante.

También es una época donde el romance está muy presente en la literatura, sobre todo en la juvenil ¿Por qué sucede eso?

Bueno, yo creo que ha estado presente siempre. Shakespeare ya escribía sobre amor. La vida, el amor y la muerte han sido los temas universales de la literatura, del cine y de todo desde el principio de los tiempos. Son los temas que nos obsesionan y que obsesionaban a los que vinieron antes que nosotros. Sí que creo que ahora este auge de la literatura romántica entre la gente adolescente y joven se debe sobre todo a este tema de sentirse identificado con los personajes, porque no son historias simplemente de amor romántico. Yo en mis libros hablo del amor familiar, del amor de la amistad, de la autoestima. Es como que son más que novelas románticas, son novelas de sentimientos, sobre vínculos. Igual que yo, hay muchísimas autoras que lo hacen también y yo creo que lo que está buscando la gente no es tanto historia de “chico conoce a chica, se enamoran y son felices”, sino más de “¿qué le pasa a él? ¿Qué le pasa a ella? ¿Cómo van enfrentándose a los problemas de la vida? ¿Cómo están perdidos y se encuentran?” Todo ese entresijo creo que es lo que llama la atención.

¿Qué tiene que tener para vos una buena historia de amor?

Para mí es muy importante que la historia tenga un punto de humor, un punto de drama y a mí personalmente me gusta mucho que los personajes sean muy diferentes. Quizá es porque yo no tiendo a fijarme a nivel romántico en personas que son muy parecidas a mí, porque me resultan muy aburridas. No quiero salir con una persona que escriba. Para eso estoy yo. Y con las historias me pasa algo parecido, me gusta cuando los personajes se complementan. Creo que ahí, en ese punto intermedio, está la mezcla perfecta entre dos personas.

Hablábamos de que ahora tienes que estructurar el tiempo de escritura. ¿Y qué pasa con la lectura? ¿Hay tiempo para leer?

Mucho, mucho. Un buen escritor primero es un buen lector. Y además leo de todo. No leo solamente novela romántica o novela juvenil, sino que leo mucha novela contemporánea, leo muchos libros de no ficción. Nunca sabes si a lo mejor en un libro de cocina vas a leer una frase que va a provocar la chispa, que de pronto incendie la idea de tu próxima novela. Creo que en 2025 me leí 50 o 60 libros, sin contar la de veces que me he tenido que releer todos los libros que voy publicando y que, por tanto, tengo que corregir y editar y que, por lo menos, me releo 10 veces.

¿Tenés un objetivo de una cierta cantidad de páginas por día para leer?

No, no, soy mucho de cuando cojo un libro que me encanta, lo devoro en dos, tres días. Además, cuando voy a las librerías, tengo como norma no leer sinopsis. Sobre todo con literatura contemporánea. Con literatura juvenil sí que leo un poco más para saber, pero con literatura contemporánea cojo el libro que me interesa, por el título o la portada, leo la primera página, y si me engancha me lo compro. En realidad no leo ni la primera página entera, leo cuatro o cinco líneas. Si me gusta, tiro. Si no, no. Y no sé de lo que va, pero prefiero ir como así a ciegas. En esa primera página el autor te está diciendo, “mira lo bien o lo mal que se me da engancharte en una frase”. También te está contando cómo escribe, te está contando cuál va a ser el tono. Todo, todo se sabe en la primera página.

En tu mesa de luz, o donde estén tus libros pendientes, ¿cuántos libros hay ahora?

Uf. Tengo una estantería justo al lado, porque intento no tener demasiados libros en la mesilla de luz. Ahora debe haber cinco ahí, pero en la estantería por lo menos 30 o 40. Comprar libros y leer libros son dos hobbies muy distintos, y yo soy adicta a los dos (risas). Tengo muchos libros para leer, pero aún así sigo yendo a las librerías. Hoy fui a una aquí y me compré El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac. En la primera página escribiré que lo compré en Uruguay. Será uno de mis recuerdos.

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