Sudamericano, bien parecido, agresivo en la pista y carismático afuera, material fuerte para la prensa rosa. Incluso algunos se encargan de encontrarles un parecido físico. Las similitudes entre el actual piloto de Fórmula 1 argentino Franco Colapinto y el brasileño Ayrton Senna están ahí para quien elija verlas, y ambos corredores, a su manera, acercaron a la región a esa competencia de automovilismo.
La curiosidad que genera el debutante argentino entre los fanáticos y no tanto de la F1 en la región se da en un momento en el que la competencia está además “de moda”, o al menos ha logrado hacer crecer a su audiencia de una forma notoria en los últimos años gracias a que supo ajustarse a los tiempos de las redes sociales y a una asociación clave con Netflix.
En esa plataforma fue que se estrenó la serie Senna, que cuenta la vida del piloto brasileño en seis episodios que, haciéndole honor a su protagonista, avanzan rapidísimo por los 34 años que vivió hasta que un choque contra un muro en plena carrera en Ímola, Italia, lo mató.
Embed - Senna | Avance oficial | Netflix
Son seis episodios que sobrevuelan apenas los aspectos no profesionales de la vida del corredor, picando brevemente entre sus romances, incluso el que mantuvo con Xuxa; sus preocupaciones extra automovilísticas (como su activismo por la seguridad de los pilotos en tiempos que la Fórmula 1 era considerablemente más peligrosa, o su faceta filantrópica), o sus motivaciones.
Esto hace que tome la forma de, por momentos, una página de Wikipedia actuada, es decir, el máximo pecado de las ficciones biográficas porque la hace caer en la misma evolución que la gigantesca mayoría de sus congéneres.
Eso sí, la serie despega al momento de retratar las carreras. Las hace dinámicas, tensas, energéticas.
A la pista con Ayrton Senna
Todo lo que pasa en la pista brilla: desde los inicios en el karting con su apellido paterno, da Silva, que cambiaría por el de origen italiano de su madre al saltar a la máxima categoría del automovilismo, hasta sus míticas carreras en la F1; también su primer llamado de atención como piloto bajo la lluvia en el histórico circuito callejero de Mónaco, cuando con un auto inferior llegó a pelear la punta, e incluso su primer triunfo en casa en el gran premio de San Pablo o las épicas definiciones de los tres títulos del mundo que logró.
Estas secuecias están bien rodeadas por las recreaciones de las rivalidades de Senna, sobre todo con el francés Alain Prost, que dan el eje narrativo más sólido a la serie, así como los ocasionales cruces del piloto con los jerarcas de la FIA (la FIFA del automovilismo) y la resistencia que generaba como sudamericano en una competencia dominada por europeos.
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Hay además un gran trabajo de efectos especiales, así como en la ambientación de arte y vestuario, para una serie que se grabó en parte en Montevideo y sus alrededores.
Uno no sale del vendaval que es esta serie entendiendo más o menos al Senna humano, pero sí se va con un cabal entendimiento de que más allá de dramatizaciones o ajustes para hacer una narrativa más contundente, el brasileño era un genio al volante y un piloto que se ganó el estatus que tuvo, más allá de lo que pueda haber empujado la tragedia de su final.
Por suerte, si eso es lo que se busca, no hay que buscar tanto más lejos. La propia Netflix tiene en su catálogo el documental también llamado Senna, que se estrenó en 2010 y está firmado por el británico Asif Kapadia, que empezó con este una serie de películas sobre figuras que se han convertido casi en una marca de autor. A través de entrevistas y una gran curaduría de material de archivo, el retrato que allí se genera sobre el piloto brasileño es más completo y capaz de emocionar.
Embed - SENNA Trailer Subtitulado Español.
La exitosa colaboración entre Netflix y la Fórmula 1
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Las dos obras sobre Ayrton Senna no son el único contenido que Netflix ofrece sobre la Fórmula 1, sino que son parte de una estrategia más extensa vinculada a esa disciplina. Al punto que la serie, más allá de que se produjo en la región, fue un encargo de la casa central, y hasta tiene una apertura propia, con la N roja apareciendo sobre las luces de un auto de carreras.
Es que la sociedad entre la F1 y Netflix ya abarca unos cuantos años, y ha sido una simbiosis mutuamente beneficiosa. El punto central es la serie documental Drive to survive (de hecho, producida por Kapadia), que ya lleva seis temporadas y tiene otra en camino. Cada una de esas temporadas resume, a su vez, una temporada de la competencia, ofreciendo un acceso íntimo a todas las partes y logrando algo que antes, salvo las excepciones de las grandes figuras, no era tan habitual: humanizó a los pilotos.
En esta época donde estamos sobreexpuestos a la ficción, donde cada uno puede comunicar y contar desde sus plataformas personales, y donde ya conocemos aunque no lo sepamos todas las reglas de las historias, lo que logró Drive to survive fue oro en polvo: crear una narrativa en torno a cada uno de los corredores y la competencia en sí. Ya no son solo autos circulando rápido por una pista, sino que hay “un cuentito” atrás.
Sumada a la estrategia de redes sociales de la competencia y las escuderías, y a un impulso por hacerla más internacional y no tan europea, la F1 incrementó su alcance y logró penetrar en territorios que le eran esquivos, como el siempre codiciado mercado estadounidense. Para muestra, las tres carreras que se desarrollaron allí esta temporada, en Austin, Miami y Las Vegas, el anuncio de que Cadillac será uno de los constructores para 2026, y según el New York Times, un incremento del 28% en los ratings de las carreras en los últimos años, algo que se achaca en parte a Drive to survive.
A eso se suma una película, titulada F1, que estará protagonizada por Brad Pitt como un veterano piloto. Se viene filmando en las carreras de este año, y tiene su estreno en Uruguay previsto para junio del 2025. Tan oficial es la película, que el tráiler lo difundió la propia Fórmula 1.
Embed - F1 | Official Teaser
El modelo ha sido tan exitoso, que se han generado productos similares sobre otras competencias con esa misma intención: hay sobre el Tour de France, el PGA Tour de golf, y hace poco se sumó la NBA, con la serie El 5 inicial, que reclutó a figuras como LeBron James, Jimmy Butler y Jayson Tatum para su primera temporada. Todo parece indicar que para vencer, hay que narrar.