Muchas películas se caracterizan por tener héroes y villanos. Actores principales, de reparto y extras. Nunca, difícilmente, un malo de la película se transforme en el héroe de la misma.
Pero en este Peñarol puede pasar de todo. Ser, durante meses, el más criticado, contar como único aliado –nada menos– con el técnico Diego Aguirre, quien siempre lo apoyó en todo momento y siguió creyendo en él pese a los silbidos de los propios hinchas y ni que hablar de los comentarios en ese mundo paralelo que existe en las redes sociales.
Franco González fue figura en la selección uruguaya sub 20 cuando ganó el Mundial 2023. Anotó goles, brindó asistencias y siempre fue titular con Marcelo Broli.
Cuando llegó a Peñarol, casi enseguida de terminada esa Copa del Mundo, en agosto de aquel año, era una de las grandes esperanzas de aquel presente y sobre todo, del futuro.
Darío Rodríguez lo hizo debutar en un pálido empate 2-2 ante La Luz ingresando por Lucas Hernández a los 66 minutos.
En su tercer partido, anotó su primer gol en un encuentro difícil contra Defensor Sporting al que le ganaron 2-1.
Franco González debutó en Yverdon de Suiza
Siguió en Peñarol hasta mediados de 2024 ya con Diego Aguirre, aunque no contaba con los minutos deseados, a la vez que su talento se había desvanecido. Se fue a Yverdon de la Primera división de Suiza con el que debutó en agosto de aquel año. De todas maneras, por todo lo que había jugado en el primer semestre de aquella temporada ganó el Campeonato Uruguayo.
Un retorno con pocas luces y muchas críticas
Volvió a Peñarol y solo jugó un partido en 2025, justo ante su exequipo, Danubio. No iba a ser tenido en cuenta por Aguirre –quien allí no lo apoyaba tanto como ahora– y emigró nuevamente, en esa ocasión, a La Equidad de Colombia en julio de 2025.
Cuando retornó al carbonero a principios de este año, no había demasiadas expectativas cifradas en lo que pudiera dar. Y era justificado, ya que no le había ido muy bien.
Lucas Hernández, Eric Remedi y Franco González
Foto: Dante Fernández/Focouy
No obstante, Aguirre de a poco volvió a confiar en él y ya lo colocó en la final de la Supercopa Uruguaya en enero, cuando le ganaron en definición por penales a Nacional.
De allí en adelante, en todos estos meses, alternó solamente en 12 partidos (y escasos minutos). Su verdadero nivel, siguió sin aparecer y las críticas arreciaron. Era el malo de la película.
Pero una noche en el Estadio Centenario ante Racing, le tocó pasar a ser el héroe. De actor de reparto a principal. Entró a los 88 minutos por Leonel Jaime, la figura del equipo que hace tres encuentros que no consigue su mejor juego.
Aguirre contó que le dijo que no se la diera a nadie y encarara para el arco. Y eso hizo en los poquísimos minutos que jugó. Desbordó a Guillermo Cotugno, le ganó la cuerda y metió el centro atrás preciso para que Matías Arezo definiera un partido clave en la hora.
Franco González puso el 1-0 en Progreso vs Peñarol en el Torneo Intermedio
FOTO: LEONARDO CARREÑO
El desahogo fue tremendo. Celebró a la carrera con todos los suplentes que estaban a metros, metió un pique a lo Usain Bolt en su mejor momento, y luego tuvo su premio de reconocimiento.
Hacía más de dos años que el Cepillo González no colaboraba con un gol de Peñarol. La última vez había sido el 22 de junio de 2024 cuando le había convertido a Progreso.
El fútbol es así, a diferencia de las películas, en las que casi nunca –o nunca–, el villano, el malo, pasa a ser el héroe. Y Peñarol lo disfruta.