El triunfo de Peñarol ante Nacional en el Gran Parque Central por la cuarta fecha del Torneo Apertura empezó a trazar un nuevo curso para la temporada 2026, diferente al que cerró el último año y marcado por la convicción de Diego Aguirre, el apagón futbolístico que sufrió Jadson Viera en Nacional, la preocupación de los tricolores y las certezas de los aurinegros.
En un mes, Peñarol le ganó a Nacional dos veces (una por penales en la Supercopa Uruguaya y otra en los 90 minutos este domingo), y esas señales muy fuertes rápidamente comienzan a marcar el rumbo para los dos equipos.
En la cancha quedó planteada la capacidad de Aguirre para resolver con una buena hoja de ruta un partido que se le podía presentar cuesta arriba en Gran Parque Central, y esas decisiones del entrenador aurinegro comienzan a trasladar dudas e incertidumbre para el camino que Jadson Viera comienza a recorrer como entrenador de Nacional.
Con el título de la Liga AUF Uruguaya 2025 aún latiendo, Nacional no debería empezar a ver fantasmas, en una temporada que recién comienza. Sin embargo, esas dos derrotas clásicas, las fragilidades que empieza a expresar el plan de Jadson Viera y las escasas respuestas individuales del equipo tricolor, comienzan a marcar una inestabilidad en la tribuna cuyo ruido es indisimulable.
Lo que devuelve el espejo de Nacional
Cuando los tricolores se miran al espejo, enfrentan una serie de problemas: no juegan bien, el plan no funciona, los futbolistas traicionan la propuesta del entrenador resolviendo con pelotazos lo que no consiguen manejar jugando al fútbol, pierden la paciencia y este domigno ante Peñarol terminaron otra vez arrastrados por la inoperancia de un equipo que no se siente cómodo.
Quedó claramente establecido que Nacional no está cómodo con el plan de Jadson Viera.
Cuando el entrenador llegó a Nacional se tendió sobre el fútbol de los tricolores una expectativa tremenda acerca de las prestaciones que podría tener el equipo con el DT, que había generado una revolución en Boston River.
Cuatro meses después de llegar a Los Céspedes, la realidad devuelve un apagón futbolístico, un vacío indisimulable, una ansiedad en el juego que se instala en la tribuna y que profundiza la falta de confirmaciones que exige Nacional.
Con esos problemas empieza a lidiar ahora Jadson Viera, quien se demoró en los cambios este domingo, y además empieza a sufrir el discurso del DT, quien luego de perder el clásico de local declara sin la autocrítica que exigía el trámite del partido y se planta en un lugar que al hincha le rechina.
Lo que devuelve el espejo de Peñarol
Aguirre aprovechó ese contexto de los tricolores para poner sus convicciones y la capacidad de su equipo desde un lugar de fútbol poco vistoso pero altamente efectivo y construyó la fórmula para iniciar este año en tono ganador, como ya le ocurrió en 2024.
Hasta hace unos días los rimbombantes rótulos de que Nacional tenía el mejor equipo, que había reforzado al plantel campeón y que venía a disfrutar esta nueva temporada, en la que buscará el bicampeonato, resonaban con insistencia.
Tras la cuarta fecha, las dudas se multiplican y le ganan terreno a las certezas de los tricolores.
El mejor jugador de 2025 de Nacional, Julián Millán, deja el club para seguir su carrera en Brasil.
Christian Oliva, figura del equipo campeón, también emigró al fútbol brasileño, y en dos semanas se le desarmó la columna vertebral al tricolor.
Entonces, aquellos vientos cálidos cambian en Nacional por estos aires fríos, en los que transitar por el torneo local ya no se ve tan placentero.
Mientras eso ocurre de un lado, Aguirre sigue con su habitual calma, dando forma al Peñarol que imagina cerrando un gran año, que ganó los dos primeros clásicos de 2026 en cinco fines de semana; que se reforzó con el Indio Roberto Fernández en el cierre del mercado de transferencias y que sabe lo que quiere construir en esta temporada.
El triunfo en el Gran Parque Central marca el año.
Refuerza el plan de Aguirre, porque fortalece las convicciones del entrenador y la forma en que conduce a su equipo, al que no le da vergüenza recostarse en su cancha para defender o salir con un pelotazo, si así lo plantea el juego.
Este domingo, Peñarol se plantó en su cancha con indisimulable plan conservador y salió claramente a ganar la mitad de la cancha en el GPC con Remedi, Trinidade, Umpiérrez y Leo Fernández.
Así, con un plan poco vistoso (y que le quitó brillo al clásico), construyó el éxito que necesitaba para dar un golpe al inicio de la temporada, dejar en evidencia las fragilidades de Jadson Viera y establecer un nuevo mapa para la temporada 2026. Porque aquel mercado de pases que parecía a la medida de Nacional, hoy se observa desde otro plano, con el equipo de Aguirre fortalecido y el de Jadson Viera lleno de interrogantes.
El año futbolístico recién arranca, pero Aguirre empezó a dibujar con buenas líneas, y ese no es un detalle menor para un entrenador hecho a la medida de los grandes éxitos de Peñarol en este siglo.