Es una de las tantas anécdotas que repasó Morena durante la charla con El Observador. Sus comienzos en Racing, las enseñanzas de Cascarilla Morales, de Juan Ramón Carrasco, el hecho que marcó su primer partido contra el Atlas dirigido por Marcelo Bielsa, su llegada a Nacional en lugar de Arsenio Luzardo, cuando le copiaba los exámenes en el curso de Entrenador a Jorge Seré, el enfrentamiento con Óscar Ruggeri y las vueltas de la vida, que lo llevaron a tomar decisiones drásticas tras ser estafado un par de veces.
No se quería jubilar en la Cuarta
Nació en el barrio Conciliación, lindero a Colón, en Montevideo. Comenzó a jugar al baby fútbol en el Garzón City, que tenía la cancha en Sayago, junto a la planta industrial de Philips, donde hoy se ubica un supermercado. Compartió equipo con Mauricio Larriera (ex técnico de Peñarol) y Mauricio Silvera.
Luego de un torneo interbarrial, lo invitaron a jugar en Racing. Se integró a la Quinta división y en 1988 fue campeón con la Cuarta.
Al año siguiente la General Motors capitalizó al club, que armó un equipo con figuras de renombre, como Venancio Ramos, Alberto Bica, Héctor Tuja, Rafael Villazán.
El técnico era Juan Martín Mujica. "No me olvido más, en el 89 viene Juan y me dice que iban a traer a Venancio y yo iba a jugar otra vez en la Cuarta. Le contesté: 'Me voy a jubilar en la Cuarta, me voy para otro lado'".
En Racing
Y se fue para River Plate, donde jugó en 1989 y 1990. Si bien había jugado un partido en el primer equipo de Racing en la B, en 1988, con Piazza de técnico, fue con Jesús Rodríguez en River que se estabilizó en Primera.
"Jesús era un fenómeno. Subimos con la Pocha Martins después de salir campeones en Tercera. En Primera había muy buenos compañeros, como Krasouski, Carrasco... Con Juan aprendí mucho. Yo lo copiaba y él me enseñaba, pegale así, pegale asá, te explicaba", recuerda Morena.
Agrega que a su hijo, que hoy tiene 13 años y juega en la sub 14 de la selección de Flores, le enseña cosas que aprendió de Carrasco: "Pegale en el medio de la panza a la pelota le digo, como me decía Juan. Con 13 años le saca jugo a eso. Es derecho, pero tiene buen golpeo".
En River fue dirigido por los técnicos Voltaire García, Mario Patrón y Jesús Rodríguez. En 1990 el darsenero descendió tras perder un partido decisivo en la cancha de Huracán Buceo.
Retornó a Racing, dueño de su pase, para jugar en 1991. Los técnicos eran Julio César Morales y Ladislao Mazurkiewicz, y Morena les sacó provecho: "Cascarilla nos ponía a todos contra una pared, atrás del arco, a pegarle a la pelota, derecha, izquierda, volea... yo me quedaba a patear, no me iba a bañar rápido, me quedaba a sumar".
Morena en la selección en 1992; el último de los agachados a la derecha
Cerró ese año con un gran rendimiento dirigido por Marcelo Barrutti y en agosto de 1992 lo compró Tecos.
La selección con Cubilla y el salto a México
"El Yeye (Nelson) Alaguich tenía a Robert Siboldi en el Atlas y le trajo una oferta a Racing por mi pase a Tecos. Yo le había hecho goles a Seré en Nacional, a Cerro, y Luis Cubilla me había citado a la selección", contó.
Con la selección jugó un amistoso contra Australia en el Centenario, el 21 de junio de 1992. Uruguay ganó 2-0 y jugó con Robert Siboldi; Cesilio de los Santos, Daniel Sánchez, Fernando Kanapkis, Nelson Cabrera, Marcelo Saralegui, Jorge Barrios, José Luis Zalazar, Adrián Paz, Alejandro Larrea y Morena.
En México jugó contra el Atlas dirigido por Marcelo Bielsa, actual entrenador de la selección uruguaya, y recuerda ese primer partido. "Yo venía haciendo goles en Tecos y Bielsa lo mandó a Juan Carlos Chávez, la Pájara Chávez, a marcarme hombre a hombre. No toqué dos pelotas y nos ganaron 2-0. Perdimos contra Atlas, que era un clásico para Tecos".
Morena en acción durante su pasaje por México
Sobre Bielsa, que en ese momento estaba acompañado por el profesor Esteban Gesto, agregó: "El Loco es un estudioso. En esa época llegó con Gesto y revolucionaron el Atlas, eran todos gurises, jóvenes que metían pata. El tipo sabe, anduvo por todos lados, sus equipos tienen velocidad, precisión y te sale a ganar siempre".
Después de jugar dos temporadas en Tecos, de coronarse campeón y marcar 35 goles, en 1994 regresó a Uruguay para jugar en Nacional.
El técnico tricolor era el argentino Eduardo Luján Manera, quien prefirió a Morena antes que a Arsenio Luzardo (campeón de América y del Mundo en 1980), porque quería un jugador zurdo. "A los argentinos los aprecio, porque tengo muy buenos amigos. A Nacional me trajo Manera, al Pachuca me llevó Andrés Fassi el que está en Talleres ahora. A Yucatán me recomendó otro argentino. Me han dado trabajo, aparte de tener buenos compañeros", comentó.
En el plantel tricolor estaban en ese momento Felipe Revelez, Álvaro Gutiérrez, Fabián O'Neill, Antonio Vidal González, Yubert Lemos, entre otros. Después de Manera, lo dirigió Héctor Cincunegui de forma interina y luego Hugo Fernández.
En 1994 Morena jugó en Nacional
"Me hubiera quedado en Nacional, pero era una etapa donde no cobrábamos, estaba difícil, el presidente era Ceferino Rodríguez, estuvimos como cinco meses sin cobrar. Una lástima porque había un grupo lindo. Yo tenía contrato con Nacional hasta junio de 1995, pero en diciembre de 1994 volví a Tecos. Tuve unas palabras con Hugo Fernández porque no jugaba y cuando el entrenador te hace la cruz, es difícil. Hablé con Ceferino y volví a Guadalajara".
Al Cabezón Ruggeri le saltaba la vena
Un día Tecos fue local en Guadalajara contra el América, donde jugaban Cesilio de los Santos, Óscar Ruggeri, Marcelo Barticciotto, Hugo Sánchez. "Antes del partido Cesilio me llamó y me dijo que después íbamos a salir a tomar algo. Resulta que durante el partido tuve un altercado con el Cabezón Ruggeri, casi me parte al medio y le hice frente. Me quería matar. La pelota quedó ahí, yo era un flaquito puro pelo, y le tiré un planchazo. Me llevó la carga, me paré al lado del juez y nos empujó a los dos. La vena del pescuezo le saltaba y me dijo: 'Uruguayo de mierda, mirá que los únicos uruguayos guapos que conozco son el Hormiga (Alzamendi), el Enzo (Francescoli) y el Tano (Gutiérrez). Así que dejate de hacerte el guapo'. Sabés lo que le contesté, 'andá cagón, vos y todos esos'".
Morena en Tecos, campeón de la temporada 1993/1994
Terminó el partido y Morena se fue a su casa. Como a la 1 de la madrugada lo llamó Cesilio, que lo estaban esperando en el hotel para salir. "Le pregunté quién iba y me nombró a Ruggeri. 'Nooo negro, el Cabezón me pica pa' leña con lo que pasó en el partido'. Cesilio se empezó a reir y me convenció que no iba a pasar nada. Fuí a buscarlos y cuando se acercó Ruggeri, que era más grande que en la cancha, me dijo: 'Guacho vení, ¿cuántos años tenés vos? No te cagaste, seguí así porque tenés futuro'. Me dio un abrazo y un beso". Morena tenía 21 años y Ruggeri, que había salido campeón del Mundo en 1986, tenía 31.
Al año siguiente se volvieron a encontrar en el Estadio Centenario, Morena en Nacional y Ruggeri en San Lorenzo. "Me preguntó qué estaba haciendo en Uruguay y me aconsejó que volviera a México: 'la plata está allá, mijo, usted es joven, vayase' Si será grande el Cabezón".
En 1996 Morena fue compañero de Fabián Coito en Pachuca, en 1997 jugó en Yucatán y en 1998 se fue a China. Luego jugó en Real España de Honduras.
"Con las ruedas para arriba"
"Julio Acuña invitó a cinco o seis compañeros de Racing para jugar en Juventud de Las Piedras y logramos el ascenso a la A. En el 2000 me puse a hacer el curso de Entrenador en el ISEF, ya no quería jugar más, y Luis Romero, aquel lateral de Wanderers y Nacional, me invitó a ir a Peñarol de Pando; salimos campeones en la liga Este de Canelones".
Contó que cuando hizo el curso de Entrenador, Jorge Seré y Mario Rebollo "eran los más bochos" y nosotros con "Carlos Soca, el Tito Goncálves, Tony Gómez, andábamos copiando". Un día, Seré le dijo: "Cuando te entreguen el diploma, poné chiquito abajo de tu nombre, el mío también. Otro que volaba era Juan Verzeri, hacía los exámenes en cinco minutos".
En una alineación con Tecos; al medio de los que están agachados
Ese fue un año difícil para Morena. Se vino bajó anímicamente porque lo estafaron con un campo que había comprado en Tacuarembó. "Cuando puedo aconsejo a los jugadores de fútbol, que se dediquen a jugar, que no confíe en poner una panadería a medias, en comprar un campo a medias... las medias son para los pies. El jugador no puede jugar, viajar, concentrar y administrar sus propiedades a la vez. Que lo haga a los 35 años, cuando deja de jugar y tiene 40 años por delante. Yo confié y cuando quise acordar estaba con las ruedas para arriba".
Antes de eso ya había tenido un problema grande con un contratista. "Mi madre era doméstica y mi viejo vendía medias puerta por puerta. Los invité a Guadalajara y era la primera vez que se subían a un avión. En esa época yo tenía US$ 25.000 ahorrados para comprarle una casa a mi madre, y había un allegado a Racing, el dueño de bolsas Limpitas, que me la iba a vender. Pero por miedo no le di la plata a mi madre para que se la llevara a Montevideo, se la di a un contratista que se la quedó y la usó para comprar un jugador", contó.
Ese fue uno de los motivos por los que volvió para jugar en Nacional en 1994, cobrar la deuda. "En Tecos yo ganaba US$ 20.000 con premios en 1993 y me vine a ganar US$ 5.000 en Nacional, pero me quería venir para cobrarla a éste y porque no quería ser más representado por él. Es verdad que lo fui a buscar a su casa con un revólver. Al final me la devolvió, me dio US$ 8.000, después US$ 5.000 y terminé cobrando con un par de cheques de un pase que hizo a Rampla Juniors".
Morena en Real España de Honduras, el penúltimo de los agachados a la derecha
"Yo estaba como loco, venía de abajo. Te cuento otra: de Racing a Guadalajara me fui con dos calzoncillos, uno roto y otro sano, y no me da vergüenza decirlo. ¡Qué va a venir de vivo conmigo! En ese momento era un platal, acá rendía en esos tiempos y siempre plata en mano hace una fuerza bárbara", señaló.
En noviembre de 2003 se instaló en un campo en Flores, cerca de Trinidad, que le puso de nombre "La pelota" en agradecimiento a lo que le dio el fútbol. Entre vacas, ovejas, gallinas y las tareas de campo, vive junto a su esposa y los dos hijos pequeños. Otros dos hijos más grandes, fruto del primer matrimonio, viven en Montevideo.
Tras retirarse como futbolista dirigió en Plaza Colonia, a la selección de Flores y fue campeón departamental con Independiente de Flores. No dirige desde 2020, pero tampoco cierra las puertas a una buena propuesta.
Mientras tanto, además de tocar el repique (otra de sus pasiones) acompaña a su hijo de 13 años que está dando los primeros pasos en el fútbol. Lo que más extraña de su carrera son los vestuarios, los amigos y los viajes.