El Mundial 2026 en Estados Unidos no da respiro y la selección uruguaya está en el centro de todas las miradas, pero esta vez no es solo por lo estrictamente futbolístico. Tras el inesperado empate 1-1 en el debut contra Arabia Saudita en Miami, un llamativo detalle en la previa del partido crucial de este domingo ante Cabo Verde encendió las alarmas y desató una catarata de teorías entre los hinchas: el misterioso "despido" de los trajes oficiales de la delegación.
Para la cita máxima de 2026, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) pateó el tablero de la moda al presentar una colaboración exclusiva con la prestigiosa diseñadora uruguaya radicada en el exterior, Gabriela Hearst.
La modista confeccionó trajes formales a medida, elegantes y de altísima calidad, elaborados con lana merino fina para exportar la identidad del país. El plantel lució con orgullo estas prendas de élite en su estreno en Miami en el 1-1 ante Arabia Saudita.
Un cambio de look radical
Sin embargo, para el segundo choque del Grupo H de este domingo ante Cabo Verde, los trajes desaparecieron por completo del mapa.
La selección uruguaya de Marcelo Bielsa llegó al mismo estadio vestida de una manera totalmente distinta, rompiendo el protocolo estético que tanto revuelo había causado.
Santiago Mele con traje en el primero de los partidos de Uruguay en el Mundial 2026
Enzo Santos / FocoUy
Las razones detrás de este drástico cambio en el vestuario abren paso a la especulación. Por un lado, la lógica apunta al agobiante clima caribeño de Miami, donde el calor y la humedad transforman cualquier prenda formal en una tortura antes de salir a la cancha y este domingo hacía 34 grados.
Por el otro, en un país tan futbolero y cabulero como Uruguay, el peso de la superstición es gigantesco.
Al no poder ganarle a Arabia Saudita en la primera fecha, el cuerpo técnico y los jugadores saben que frente a Cabo Verde la victoria es una obligación absoluta si no quieren comprometer su futuro en el torneo.
¿Fue una decisión térmica o el primer intento de Bielsa por espantar la mala suerte y cambiar la energía del plantel? La elegancia quedó a un lado y ahora solo importa ganar.