El viaje de la selección uruguaya de Marcelo Bielsa desde su búnker de Playa del Carmen, pasando por el aeropuerto de Cancún para tomar un avión hacia Estados Unidos para debutar en el Mundial 2026 ante Arabia Saudita este lunes 15 a la hora 19 en el Hard Rock Stadium de Miami, sufrió un imprevisto tan insólito como desgastante en la tarde de este domingo.
Como informó Referí, hubo problemas con el avión que envió la propia FIFA, ya que dicha aeronave no estaba habilitada para aterrizar en dicha ciudad, por lo que los celestes debieron esperar la llegada de otro, con la correspondiente espera.
Por un insólito error de logística responsabilidad exclusiva de la FIFA, la delegación uruguaya quedó varada durante más de tres horas en el aeropuerto de Cancún.
La situación prácticamente similar a la ocurrida en el Mundial Sudáfrica 2010
Mientras los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) gestionaban contrarreloj una solución para destrabar el traslado del plantel dirigido por Marcelo Bielsa, las redes sociales y el entorno del fútbol celeste no tardaron en activar la memoria.
Es que este percance, lejos de encender las alarmas de la preocupación, conectó de inmediato con una de las páginas más gloriosas del fútbol uruguayo moderno: el Mundial Sudáfrica 2010.
En aquella inolvidable cita africana, Uruguay vivió una odisea prácticamente idéntica. Apenas un día antes del debut oficial, el vuelo chárter programado sufrió un retraso que alteró los planes del cuerpo técnico de Óscar Tabárez.
Aquel contratiempo del 10 de junio de aquel año, provocó la reacción de Diego Forlán, quien en su cuenta de Twitter descargó su asombro con un mensaje que quedó grabado en la historia: "Increíble, a un día de empezar el mundial, y el charter se retraso 1 hr, por el momento..... Culpables....???? Arriba Uruguay !!!".
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Aquella pequeña crisis logística de 2010 terminó siendo el prólogo de un cuento lindo de recordar. Uruguay terminó rompiendo todos los pronósticos al alcanzar el cuarto puesto del mundo, y el propio Forlán se consagró como el Mejor Jugador del torneo, llevándose el prestigioso Balón de Oro.
Dieciseis años después, el destino vuelve a poner piedras burocráticas en el despegue de la celeste. Aunque el plantón en Cancún generó fastidio en el momento por alterar el descanso de los futbolistas, el folclore del hincha uruguayo ya lo adoptó como un amuleto. Si los errores de la FIFA son el precio a pagar para repetir una campaña histórica, la celeste ya sabe cómo transformar el caos en gloria.