El Templo San Buenaventura de Yaguarón, una construcción religiosa del siglo XVIII ubicada en Paraguay, avanza con un proceso de restauración integral mientras busca convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El edificio, situado en la ciudad de Yaguarón, en el departamento de Paraguarí y a unos 60 kilómetros de Asunción, forma parte de la Lista Indicativa de Patrimonio Mundial de Paraguay desde 2022.
Templo San Buenaventura de Yaguarón
Las obras apuntan a conservar tanto la estructura del templo como los elementos artísticos que forman parte de uno de los principales ejemplos del barroco guaraní. El proyecto reúne distintas áreas de trabajo y profesionales especializados en conservación, arquitectura, arqueología, historia y restauración, con intervenciones que buscan recuperar el edificio sin alterar sus características originales.
La candidatura ante la UNESCO se sostiene en el valor histórico, arquitectónico y cultural del templo, considerado un ejemplo particularmente bien conservado de las antiguas reducciones franciscanas de Paraguay.
La propuesta destaca además su relación con la tradición artística desarrollada por las comunidades indígenas y los religiosos franciscanos en la región guaranítica.
¿Cómo es el Templo San Buenaventura de Yaguarón?
La reducción de Yaguarón fue fundada entre 1586 y 1587 por el fraile Luis de Bolaños, con población indígena trasladada desde Acahay. Junto con las reducciones de Altos e Itá, se convirtió en uno de los principales centros misioneros de la región y desarrolló importantes talleres artesanales. La iglesia ocupaba el lugar central dentro de la organización urbana del poblado.
El templo que permanece en pie es uno de los principales ejemplos de arquitectura franciscana colonial de Paraguay. Su estructura combina madera y adobe, con paredes que alcanzan entre 1,20 y 2,20 metros de espesor. Las galerías exteriores rodean el edificio y cumplen una función de protección frente a las lluvias y el calor, además de conectar el interior con el espacio exterior.
La fachada exterior presenta una apariencia sencilla, mientras que el interior concentra una decoración mucho más elaborada. El techo, las columnas y los retablos están ornamentados con motivos inspirados en la flora local. El retablo mayor, realizado en madera, es uno de los elementos más destacados y reúne pinturas y esculturas religiosas vinculadas con el barroco guaraní.
La UNESCO considera que expresa el intercambio cultural producido entre los franciscanos y las comunidades guaraníes. A la arquitectura de tradición europea se incorporaron materiales, técnicas y formas de representación desarrolladas en el ámbito local, dando lugar a una expresión particular del arte colonial de la región.
Las actuales obras de restauración integral comenzaron una nueva etapa en diciembre de 2025. La primera fase contempla intervenciones en la sacristía, el antepresbiterio y sectores de las galerías exteriores norte y oeste. Los trabajos incluyen consolidación estructural, recuperación artística y la incorporación de instalaciones necesarias para preservar el monumento.
La intervención en la sacristía tiene una importancia particular porque es el único sector del templo que originalmente contaba con una bóveda. Esa estructura fue desmontada durante trabajos realizados en 2016 y ahora forma parte de las tareas de recuperación. En una etapa reciente, un equipo multidisciplinario retiró piezas de la sacristía para analizarlas y definir los procedimientos adecuados para su conservación.
Los arcos de madera, algunos bastante deteriorados por la acción de los kupi’i, serán reparados y vueltos a colocar.
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El proyecto también contempla estudios históricos, arqueológicos, arquitectónicos y estructurales para determinar las distintas etapas por las que atravesó el edificio. La información obtenida permite establecer criterios de intervención y definir qué elementos pueden ser restaurados, consolidados o recuperados.
Las tareas forman parte del programa Tekorenda, de Salvaguarda Urgente del Patrimonio Cultural Material del Paraguay, y cuentan con la participación de la Secretaría Nacional de Cultura, la Oficina de la Primera Dama y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, además de profesionales y equipos especializados.
Templo San Buenaventura de Yaguarón
El proceso también busca incorporar a la comunidad de Yaguarón a las tareas de conservación mediante instancias de capacitación. La intención es que el conocimiento sobre las técnicas y materiales utilizados en el templo pueda permanecer en la localidad y contribuir a su mantenimiento.
La primera etapa de la restauración tiene un plazo estimado de 13 meses y está prevista para finalizar a comienzos de 2027.