La Justicia condenó a Kevin Alexis Roldán López a 22 años y seis meses de penitenciaría por el homicidio muy especialmente agravado de Ismael Alonso, un repartidor de 56 años asesinado durante una rapiña en Villa Española en octubre de 2025.
Entre los elementos centrales para la condena estuvieron los audios extraídos del celular de Roldán, enviados a través de Instagram a una persona apodada "Pajita". En ellos, según la sentencia, el acusado planteaba salir a robar una moto y hacía referencia a que estaba sin vehículo. En uno de los mensajes se escucha: "Ando a pata. Venite pa' acá y vamo' a salir pa' un lado, dale. Vamo' a buscar algo en la vuelta, de uan. Al primero que vemos flotando, lo bajamos; hay que rescatar una moto bien".
El juez consideró que esos mensajes demostraban que el acusado se había puesto de acuerdo con otra persona para salir a robar una moto, incluso si eso implicaba matar a quien la tuviera.
La sentencia, dictada el 27 de octubre, concluyó que Roldán actuó junto con otra persona para robarle la moto a la víctima. El juez aclaró que no había elementos suficientes para determinar cuál de los dos disparó el arma de fuego, pero dijo que "como mínimo es coautor".
El fallo también absolvió a Roldán de los cargos por porte y tenencia de arma de fuego en lugares públicos y porte de arma de fuego por reincidente, al entender que no quedó demostrado si fue él o su compañero quien portaba el arma.
El homicidio ocurrió el 18 de octubre de 2025, cerca de las 21:00, en la intersección de Capitán Villademoros y Fray Bentos, en el barrio Villa Española. Alonso había terminado de entregar un pedido cuando fue abordado por dos personas que se desplazaban en moto. Los delincuentes le robaron el vehículo y uno de ellos le disparó. El trabajador fue trasladado al Hospital Pasteur, donde murió.
Las pruebas de ADN y la moto recuperada
La investigación permitió localizar la moto robada y otros elementos en viviendas de la zona. En uno de los allanamientos se encontró una campera oscura con las llaves del vehículo en uno de sus bolsillos. También se incautaron prendas similares a las que aparecían en las cámaras de seguridad y el maletero naranja que utilizaba Alonso para trabajar.
Las pericias de ADN detectaron un perfil genético compatible con el del acusado en los puños de la moto. También se encontró allí ADN de la víctima.
El resultado fue relevante para el juez al analizar la hipótesis de la defensa de que Roldán únicamente había recibido el vehículo después del crimen. La sentencia destacó que "en los puños de la moto no solo se encontró ADN del acusado sino que también de la víctima".
El fallo también tomó en cuenta las imágenes de cámaras públicas y privadas, que permitieron reconstruir los desplazamientos de los dos involucrados antes y después del homicidio, así como el testimonio reservado que orientó los allanamientos.
La pena y los agravantes
La Fiscalía había solicitado una condena de 27 años de penitenciaría. El juez fijó la pena en 22 años y seis meses al considerar los agravantes del caso, los antecedentes del acusado y la ausencia de atenuantes.
Entre los elementos valorados estuvieron el uso de un arma de fuego para cometer el homicidio, la nocturnidad, el abuso de la superioridad de las armas y el aprovechamiento de la actividad laboral de la víctima, que estaba concentrada en entregar un pedido cuando fue abordada.