26 de mayo de 2026 10:21 hs

Inés Miralles, la anestesista a la que la ministra de Salud Cristina Lustemberg le rebajó una sanción por mala praxis, rompió el silencio este martes y aseguró que no fue ella la responsable de la muerte de la pediatra Soledad Barrera, fallecida tras sufrir un paro cardíaco durante una cirugía de vesícula en 2023.

"Creo que no fui yo y que varios tenemos identificados a los responsables, pero no hay pruebas; así como no hay pruebas para inculparme a mí", afirmó en entrevista con Informativo Carve.

Miralles también negó haber tenido vínculos con la ministra de Salud Pública. "Yo no tengo ningún tipo de contacto con la ministra y mi hermana tampoco", sostuvo.

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La anestesista comenzó cuestionando algunos de los puntos centrales de la investigación y aseguró que la intervención realizada a Barrera era una cirugía de "riesgo intermedio" y no de "bajo riesgo".

"Si bien es un hecho bastante cotidiano y en el 90% de los casos no pasa nada, hay condiciones propias de la cirugía que pueden llevar a un paro cardiorrespiratorio u otro tipo de complicaciones", señaló.

"No hubo hipoxia"

Consultada sobre el procedimiento realizado el día de la operación, Miralles relató que la cirugía se desarrollaba con normalidad y aseguró que el equipo de anestesia funcionaba correctamente.

"El mito de que el carro de anestesia no estaba prendido... Si eso no hubiese estado prendido, a los cinco minutos ya hubiera entrado en paro y la cirugía nunca hubiera empezado", afirmó.

Según contó, llevaba trabajando desde las 7:00 y cerca de las 20:15 pidió relevo porque no se sentía bien, aunque la compañera que debía sustituirla tuvo que asistir a una cesárea de emergencia.

"Le avisé al ayudante de anestesia que me iba un segundo al baño a mojarme la cara. Voy al baño, dos o tres minutos, me mojo la cara y cuando llego lo veo al ayudante sentado frente al monitor", relató.

Luego explicó que, tras regresar, notó una alteración en los signos vitales de la paciente. "Cuando volví, me quedé hablando con los cirujanos, lo que hacemos siempre, hasta que en un momento miro el monitor y veo que hizo una bradicardia. Ahí empiezo con la medicación. Cuando veo que no revirtió y se convirtió en un paro, se sacó todo y se empezó a reanimar", sostuvo.

Miralles insistió en que "no hubo hipoxia" y cuestionó las conclusiones de la Comisión Honoraria de Salud Pública, que vinculó el paro sufrido por la pediatra con una falta de oxígeno.

"Es la misma que describió la cirugía como de bajo riesgo. La misma que no hizo una investigación y que se basó en la del SMI. Esa misma comisión es la que dice eso", afirmó.

La extubación y el traslado a recuperación

La anestesista también defendió la decisión de extubar a la paciente luego de reanimarla y explicó que esa resolución quedó bajo criterio médico.

"La pericia del profesor de Anestesia dice que en un paro de corta duración en el que no hay repercusión hemodinámica, la decisión de la extubación está en el anestesista", indicó.

"Hemos extubado cientos de paros cortos en este tipo de cirugías y nunca ha pasado nada", agregó.

Sobre el cuestionamiento de por qué Barrera fue derivada a recuperación y no a CTI, Miralles aseguró que había solicitado cama en cuidados intensivos. "Yo pedí CTI, pero nunca me avisaron que la cama estaba pronta", sostuvo.

Consultada sobre versiones médicas que apuntaban a un daño cerebral severo incompatible con una reanimación rápida y exitosa, Miralles negó haber cambiado su relato sobre los tiempos del procedimiento. "Yo empecé la reanimación porque fui la que diagnosticó el paro", afirmó. Además, agregó que "una reanimación nunca te lleva dos minutos".

"No tengo un problema de consumo"

Miralles también respondió a los rumores sobre un supuesto consumo problemático de fentanilo y aseguró que la Comisión Honoraria "desestimó" esa posibilidad. "Para nada tengo un problema", dijo.

Según relató, incluso se puso a disposición para realizarse controles aleatorios. "Fui con dirección técnica a explicar lo que estaba pasando y me puse a disposición para hacer exámenes de orina aleatorios", afirmó.

Además, negó haber confeccionado recetas vinculadas a ampollas de fentanilo cuyo destino fue cuestionado durante la investigación. "La receta no tenía mi letra, sí mi firma, y no había sido hecha por mí", sostuvo.

La condena y la reducción de la sanción

Miralles fue condenada en diciembre del año pasado, mediante un proceso abreviado, por el delito de homicidio culposo tras la muerte de la pediatra Soledad Barrera. La profesional recibió una pena de 24 meses de prisión, bajo régimen de arresto domiciliario nocturno y otras medidas de control.

Además, la Comisión Honoraria de Salud Pública resolvió inhabilitarla por cinco años para ejercer la profesión. Sin embargo, semanas atrás, la ministra Cristina Lustemberg decidió rebajar esa sanción, lo que provocó la renuncia de varios integrantes del órgano asesor.

En la resolución, la ministra sostuvo que el trabajo de la comisión fue "preciso, ajustado, adecuado y correcto", aunque consideró que el “quantum sancionatorio” aplicado resultaba "desproporcionado".

La decisión generó fuertes cuestionamientos dentro del ámbito médico y derivó en que la familia de Barrera denunciara tanto a Miralles como a Lustemberg ante el Tribunal de Ética del Colegio Médico.

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