29 de julio de 2026 17:15 hs

Primero, hay que imaginarse una ciudad. Cualquier ciudad. Podría ser un pequeño pueblo costero, una enorme urbe que aloja millones en constante movimiento o una capital de tamaño mediano. Una vez establecida esta ciudad imaginaria, hay que visualizar aquellas líneas invisibles que trazan las personas: sus movimientos, pero, también, las cosas que dejan atrás; los desechos.

A lo largo del tiempo se han enumerado muchas soluciones para ordenar el caos de la basura que produce una ciudad. La organización de la limpieza es un tema de discusión para muchas de las localidades actuales del mundo.

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Una solución posible a ambos problemas parece ser esbozada por el Plan Departamental de Limpieza y Gestión de Residuos de Montevideo 2026–2027, la reforma del sistema de limpieza urbana que lidera Leonardo Herou, director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo (IM).

Entre sus líneas de acción, el plan contempla la implementación de contenedores intraprediales e intradomiciliarios y contenedores de acceso limitado. Ambas propuestas están pensadas con la idea de reducir, de a poco, los contenedores en la vía pública y mejorar la frecuencia con la que se levantan los residuos. El primer tipo de contenedor ya está siendo implementado en algunas zonas de la ciudad, con una visión favorable de parte de los vecinos.

El otro modelo llegará a algunos barrios de los municipios B, C y CH. Estos generan especial curiosidad por su forma de apertura: desde la intendencia adelantaron que solo será posible abrirlos con una tarjeta o llave digital, que será dada a vecinos o residentes de la zona.

Semanas atrás, consultado sobre este tema, el director de Desarrollo Ambiental había planteado que Montevideo iba a cambiar, y que ya estaba cambiando. La apuesta: pasar de 11.800 a menos de 4 mil contenedores públicos.

La pregunta: ¿Cómo podría lucir la ciudad? ¿Y qué otras ciudades imaginaron lo mismo?

Buenos Aires, Argentina: el caso que no funcionó

En el primer semestre de 2019, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires colocó 18 contenedores cerrados a lo largo de seis cuadras de la calle Corrientes.

El sistema de estos contenedores funcionaba así: un vecino presionaba un botón y, una vez activada la pantalla, acercaba su tarjeta para destrabar la tapa. Luego, abría el contenedor para depositar la basura. Al cerrar, la tapa se bloqueaba de nuevo.

Estos contenedores podían abrirse con estas tarjetas magnéticas —que se distribuyeron a vecinos, comerciantes y encargados de edificios— y solo entre las 20 y las 21 horas.

"Antes no se puede porque, como cada tarjeta tiene identificación con un número, te pueden multar", contó, en su momento, a La Nación una encargada de edificio de la zona.

En conversación con El Observador sobre estos contenedores, Sol Cocuzza —parte del equipo de Gabriel Sánchez Zinny, actual Jefe de Gabinete de Ministros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— contó que este prototipo “ya no se encuentra en funcionamiento”. Una de las razones por qué no funcionó, según Cocuzza, es porque los contenedores fueron vandalizados, a pesar de estar bloqueados.

“Entiendo que fue por cuestiones de vandalismo. Se vulneraban los tachos y se terminaban rompiendo los magnetos”, contó Cocuzza a El Observador.

Florencia, Italia: el caso que sí funcionó

Florencia no es la única ciudad de Italia que implementó, en los últimos años, un sistema de recolección de residuos con acceso limitado, pero es una de las primeras.

En 2020, el municipio de Florencia comenzó a incorporar líneas de acción para convertirse en una ciudad circular. El plan, denominado Firenze Città Circolare, puso el foco en la recolección de basura puerta a puerta en algunas áreas con poca urbanización y, en el resto de la ciudad, colocó contenedores inteligentes que solo pueden abrirse con una llave digital.

Este sistema funciona de una manera similar al de Buenos Aires, con una pequeña modificación: el acceso a los contenedores es mediante una tarjeta digital pero también puede accederse a través de una aplicación gratuita. Para abrirlo, hay que acercar el celular al contenedor, con Bluetooth activado, y escanear un símbolo que habilita su desbloqueo.

El sistema abarca todo tipo de residuos (orgánicos, plásticos, metales, poliestireno, envases Tetra Pak, papel, cartón y residuos no separables), con la excepción del vidrio.

A pesar de que los contenedores siguen funcionando en varias ciudades italianas —Verona, Pisa, Vicenza, entre otras— en Florencia ya han reportado casos de vandalización a estos contenedores. En 2022, el diario italiano La Repubblica informó que 130 contenedores digitales en Piazza Vieusseux habían sido taladrados en la placa de circuito que contiene la llave para abrirlos.

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