Yamandú Orsi y Álvaro Delgado aprovecharon que la efervescencia electoral bajó y se fueron de vacaciones al exterior mientras que Andrés Ojeda eligió quedarse en Montevideo para poner en marcha su campaña hacia octubre.
El abogado penalista sumó a Gabriela Fossati a sus filas –llegó desde el Partido Nacional– y renovó la gráfica de su campaña con una estética “despartidizada” con la que aspira a captar votos “de afuera”.
Al anunciar a la exfiscal, el candidato del Partido Colorado dijo que se estaba inaugurando un “puente” que tenía como objetivo que la coalición retuviera el gobierno. Un concepto similar había expresado Delgado en varias entrevistas al decir que no le preocupaba perder algunos votos a manos de otros socios porque en noviembre tendrían que votar juntos para vencer al Frente Amplio.
La idea de que existen “votantes de coalición” ha sido manejada por el presidente Luis Lacalle Pou, que ha dicho que sus sucesores tienen el camino allanado porque la población ya vio que un gobierno con varios partidos como socios puede funcionar correctamente.
Y de hecho, ya desde la interna tanto Delgado como Ojeda han dado por descontado que conformarán una nueva alianza con Cabildo Abierto y el Partido Independiente a la que le sumarán mayores espacios de coordinación para que todos se sientan parte.
Los "votos perdidos" por ir separados
Pese a esto, que los partidos voten separados (cada uno con su lema) en octubre representa una “debilidad sistémica” –al decir de Óscar Bottinelli– con consecuencias negativas para la coalición si la votación es pareja.
El director de Factum calculó –a partir de los datos de octubre de 2019– que por haber votado separada, la coalición perdió de tener un senador y un diputado más. O dicho de otro modo, si hubieran ido en un solo lema –como sucederá en mayo de 2025 en las intendencias de tres departamentos– además de ganar en primera vuelta (obtuvieron el 54,05% sobre el 39,1% del Frente Amplio) los multicolores tendrían hoy 57 diputados –en lugar de 56– y 19 senadores –en lugar de 18–.
Esta “pérdida” de bancas se produjo porque el sistema electoral uruguayo se rige por el método ideado por el jurista belga Víctor d'Hondt en el siglo XIX.
“La adjudicación de bancas tiende a favorecer a los partidos más votados. Y la coalición, al tener cinco partidos, tiene el riesgo de muchas pérdidas porque un partido está por alcanzar la banca pero no lo logra, ni el otro…”, explicó Bottinelli, que fue profesor grado 5 de Sistema Electoral en la Universidad de la República (Udelar).
En TV Ciudad, el politólogo mencionó que para igualar las bancas al Senado (15 a 15 sin contar la vicepresidencia que se resuelve en el balotaje), la coalición –la suma de partidos– debía votar cinco puntos por encima del Frente Amplio.
A su vez, detalló que el Frente Amplio no necesitaba llegar al 50% –con el 47% o 46% le alcanza– para tener mayoría parlamentaria, uno de sus objetivos tras la votación de junio.
Más allá de esta debilidad, Bottinelli señaló una segunda cuestión “sociológica” que la coalición debe atender hacia noviembre: la pérdida de votos de los socios. Hace cinco años, Daniel Martínez subió de 39,1% a 47,36% en el balotaje mientras que Lacalle Pou cayó de 54,05% llegó al 48,8%. “El Frente Amplio es raro que tenga disidencia de votantes, pero los partidos (de la coalición) que quedan afuera (colorados, cabildantes e independientes) tienen que ser reconvocados”, dijo.
Para corregir esa debilidad –o fuga– la campaña de Delgado viene señalando desde la interna que la elección tiene tres instancias (junio, octubre y noviembre) y que la coalición debe permanecer unida. De hecho, anunció que recorrerá el país con la bandera uruguaya ya que esta tiene “dentro” la del Partido Nacional.
Los “muros bajos” en la coalición
La disposición de blancos a votar colorados o cabildantes y viceversa fue estudiada por el sociólogo Rafael Porzecanski para un capítulo del último libro sobre partidos y movimientos políticos en Uruguay coordinado por José Rilla y Jaime Yaffé.
En el artículo, recientemente publicado, Porzecanski dice que tras las alianzas blanqui-coloradas se fue consolidando un “electorado no solo con afinidades partidarias, sino también con afinidades de bloque”.
“El tránsito al interior del bloque fundacional se ha vuelto fluido. Asistimos así a un nuevo escenario, con porcentajes decrecientes tanto de blancos ‘como hueso de bagual’, que jamás votarían al PC, como de colorados con ‘sangre de toro’, que rechazarían migrar hacia el PN”, escribe.
A su vez, dice que cerca de 4 de cada 10 uruguayos “nunca o difícilmente votaría al FA”, un porcentaje muy superior al de ciudadanos que se identifican con “algún partido del bloque fundacional”.
Tomando datos de encuestas de Opción de 2021 y 2022, el sociólogo concluye que 84% de los que se identifican con el Partido Nacional y 82% de los que se identifican con el Partido Colorado “difícilmente o nunca votarían por el Frente Amplio”.
“A la inversa, es minoritario el rechazo de electores identificados como blancos o colorados hacia el otro partido fundacional. Solo el 30% de los electores identificados con el PN no votarían al PC y solo el 16% de electores identificados con el PC no votarían al PN”, sostiene.
El estudio también muestra que los “muros” con Cabildo Abierto son más altos pese a que forma parte de la coalición. 53% de electores blancos o colorados “difícilmente o nunca” votarían a los liderados por Guido Manini Ríos.
“Aunque la coalición es todavía una marca en construcción, hay claras señales de consolidación de un segmento del electorado coalicionista con una identidad cada vez menos partidaria y cada vez más bloquista, forjada en buena medida ‘por la negativa’, es decir, a través de una clara distancia afectiva (y en algunos casos fuerte rechazo) hacia el Frente Amplio”, dice Porzecanski, que cierra el artículo haciendo una “pregunta crucial” para los próximos ciclos electorales: “¿llegará el momento en que, de la mano de una identidad de bloque cada vez más potente, los partidos de la actual coalición oficialista compitan ante el Frente Amplio bajo un lema común, dando así paso a un nuevo bipartidismo?”.