Miércoles 26 a la noche. Frío intenso en pleno Pocitos. Varios dirigentes blancos hablan en ronda antes de escuchar el cierre de campaña de Álvaro Delgado. Están seguros que ganan la interna, pero no se ponen de acuerdo con la distancia. Destacan la paz interna, la estabilidad y enuncian alguna mueca de preocupación para cumplir uno de los objetivos del candidato: seguir siendo los más votados en las internas.
Domingo 30 a la madrugada. Frío intenso en la Ciudad Vieja. Las conversaciones breves se suceden. Algunos dan ánimo, defienden la jugada arriesgada del candidato pero la mayoría está preocupada. Hay tristeza y algo de rabia. Saben que el objetivo no se cumplió (el FA les sacó 90 mil votos), algunos están enfurecidos y muchísimos sorprendidos con el “acto de fe” de Delgado. Tratan de asimilar el “cambio de paradigma” y dicen –sienten– que no fueron preparados para comprender el riesgo asumido. Es tarde, ya la madrugada, y el calor que se vivió en la Huella de Seregni y la casa del Partido Colorado no llegó.
La semana que termina este domingo fue una montaña rusa de emociones para los blancos, que con el paso de las horas debieron comenzar a asimilar la decisión de Delgado de nominar a Valeria Ripoll –una exsindicalista con militancia previa en el Partido Comunista y recién llegada al partido de Oribe– como su compañera de fórmula.
A su vez, empezaron a aceptar que tienen que darle una "carta de crédito" –como pidió Delgado– porque la resolución fue meditada y estuvo basada en "datos y olfato".
En diversas reuniones, desde una última de la 404 realizada el jueves a la noche en avenida Brasil y la rambla –a la que Delgado pasó a saludar antes de irse de vacaciones– los dirigentes pidieron pasar la página sabiendo que, al menos por un tiempo, deberán luchar con el "archivo" de Ripoll, mientras ella va "convenciendo" a la militancia principalmente con sus críticas al Frente Amplio.
Y aunque no prendió las alarmas en la cúpula –porque creen que restó más de lo que aportó–, los nacionalistas amanecieron el viernes sabiendo que Gabriela Fossati, la exfiscal del caso Astesiano que Laura Raffo había sumado como un activo hace menos de un año, los dejó para incorporarse al Partido Colorado en un pase definido por Andrés Ojeda como la inauguración de un "puente".
Pero en el medio, tras saber que habían votado menos, los escrutinios departamentales confirmaron varias sorpresas que dejaron a dirigentes del interior "caídos" –al decir de una autoridad partidaria– que deberán levantarse para octubre ya que –como dijo el candidato– los blancos necesitan a todos, incluido Luis Lacalle Pou, aportando al equipo para "retener el gobierno".
Los caídos
Si bien la designación de la fórmula fue lo que se llevó la mayor atención, con el avance del escrutinio departamental también quedó definido un nuevo mapa partidario –con varios caídos– que tendrá repercusiones en las candidaturas a las intendencias y las diputaciones.
Los blancos perdieron 123 mil votos respecto a 2019 ya que pasaron de tener 448 mil adhesiones a 324 mil. La votación cayó en todos los departamentos, aunque Montevideo y Canelones representaron el 55% de las pérdidas.
Al igual que ocurrió en 2019, buena parte de los departamentos del interior –principalmente los que tienen competencia en las candidaturas a intendente– registraron mejor votación de las listas departamentales que las nacionales, ya que las convenciones locales son las que definen los nombres de los competidores en mayo.
En Maldonado, por ejemplo, las listas nacionales obtuvieron 32.041 votos y las departamentales 34.011. El gran ganador fue el sublema “Todos por Maldonado” que llevaba a los dirigentes que apoyan al intendente Enrique Antía y que luchaban por transformarse en el candidato único del sector en mayo del año que viene.
El vencedor –sorpresivamente– terminó siendo Miguel Abella, que superó al diputado Diego Echeverría por 2.150 votos. Las listas del actual director de Recursos Humanos obtuvieron 7.935 sufragios y el legislador 5.785.
En Flores también hubo otro “batacazo”. El sublema que postula a Diego Irazabal como intendente terminó superando por más de 200 votos (3.236 contra 2.955) al del exintendente Armando Castaingdebat, hoy ministro de Defensa. A nivel nacional, la lista 40 de Andrés Grezzi fue la más votada por encima de la 8 del actual intendente Fernando Echeverría.
En Río Negro, la principal novedad fue que el Frente Amplio fue el más votado, pero también hubo sorpresas en la interna blanca. La lista 58 del intendente Omar Lafluf perdió con la 400 liderada por Mercedes Long.
En Lavalleja, la diputada Alexandra Inzaurralde también sufrió un revés. Su lista, la 59, obtuvo 522 votos, aunque acumuló con la 58 del intendente Mario García (1.743 votos) y el sublema terminó obteniendo la mayoría (2.332 votos). La lista más votada fue la 51 de la exintendenta Adriana Peña, quien dejó abierta la posibilidad de volver a presentarse para el sillón municipal.
Por último, en Durazno, la unión de los “cuarentones” llevó a que el candidato designado por Carmelo Vidalín, Domingo Rielli, terminara segundo en la votación. El sublema de "Juntos por Durazno" tuvo 5.632 votos sobre 3.455 de "Durazno entre todos". Entre los “cuarentones” –el nombre que dieron a la unión de varios dirigentes– el candidato a la intendencia será el diputado Felipe Algorta.
Las “fronteras sin aduana”
Con los blancos aún asimilando los resultados y la elección de Ripoll, Gabriela Fossati –otra de las recién llegadas– sorprendió al dar el portazo y renunciar para apoyar a Andrés Ojeda.
“Acabo de renunciar al Partido Nacional. No todo vale. Los principios por sobre todo. Conozco muy bien las estrategias de los comunistas y gremialistas. Se infiltran y destruyen. Conquistan con facilidad”, escribió en Twitter el jueves. Y menos de 24 horas después, este viernes se incorporó al Partido Colorado.
Los colorados la recibieron citando a Luis Batlle Berres, que solía decir que quería en el partido a todos los que tuvieran sentimientos de algún tipo (izquierda, derecha o centro) porque “juntos construiremos el país”.
Al anunciarla, Ojeda se mostró “particularmente orgulloso”, aseguró que el pase inauguraba “el puente” de blancos a colorados y demostraba que la coalición “tiene una identidad más allá de los partidos”.
La victoria del penalista –y la forma en que se resolvió la fórmula blanca– es interpretada como una oportunidad de crecimiento por los colorados, que ven renovadas sus esperanzas con la candidatura de Ojeda y Robert Silva como compañero de fórmula.
La existencia de un “puente” entre los partidos de la coalición es una hipótesis que han desarrollado los politólogos y que se observa en algunas mediciones de opinión pública.
En una entrevista con Búsqueda publicada este jueves, el sociólogo Rafael Porzecanski reiteró su concepto de “frontera sin aduanas muy porosa” entre ambos partidos.
Señaló que el “15% de los votos de la interna colorada fueron votantes del Partido Nacional” y dijo que “en ninguna otra interna hubo un porcentaje tan grande de un elector externo”. “O sea que puede haber idas y venidas entre el Partido Colorado y el Nacional. También lo opuesto puede pasar, ¿no?”.