29 de abril de 2025 5:00 hs

El PIT-CNT se prepara para tener el jueves 1° de mayo su primer acto del Día Internacional de los Trabajadores desde que el Frente Amplio retornó al poder con Yamandú Orsi como presidente de la República.

La cita es leída como el primer mojón de un “período nuevo” en el que la central sindical ya recibió algunas señales positivas que van desde la designación de Juan Castillo al frente del Ministerio de Trabajo hasta la simbólica autorización para usar la cadena nacional, algo que Luis Lacalle Pou había rechazado los últimos cinco años.

Una vez que superen el acto, los referentes del PIT-CNT pondrán sus energías en terminar de preparar el Congreso, que se realizará a fines de mayo, el cual renovará el programa y los órganos de dirección cotidiana como la Mesa Representativa y el Secretariado Ejecutivo.

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De cara a esta discusión, la Mesa Representativa aprobó –por mayoría– el martes 22 un documento elaborado por la comisión política que funcionará como “aporte” al Congreso.

“No menos del 95% de las fuerzas que actúan en el movimiento sindical confluimos en un documento político que es una base de acuerdo importante. Establece los conceptos claros aunque puede haber algún matiz”, dijo Marcelo Abdala a El Observador.

El presidente del PIT-CNT consideró que iban hacia un “Congreso de unidad” del que emergerá un “movimiento obrero fortalecido”. “Hay unanimidad en torno a las cuestiones del programa, el a dónde vamos”, agregó y reconoció que la diferencia obedecía al posicionamiento frente al “nuevo escenario político” con la izquierda en el poder.

En el documento base, al que accedió El Observador, la comisión política plantea que el gobierno del Frente Amplio que acaba de asumir representa un arco de fuerzas “bien diferente” a las del gobierno pasado que fue "sin dudas representante directo del bloque de poder del gran capital".

“Tiene otra composición de clase y de sectores involucrados. Ha aceptado la instalación de un diálogo social para construir una estrategia nacional de desarrollo, la implementación del diálogo en materia de seguridad social, a pesar de algunas discusiones públicas ha hecho el compromiso de concentrar esfuerzos en mejorar los salarios más sumergidos pero asegurando que los salarios del conjunto de nuestra clase no perderán poder de compra en la actual administración”, señala.

Dos arcos de fuerzas

Para la comisión política, el movimiento sindical debe plantearse contribuir con su capacidad de diálogo, propuestas, nivel de organización, conciencia y movilización a “desmontar la aplicación del modelo de la desigualdad en las políticas públicas” y luchar para “abrirle paso a una perspectiva diferente a favor de nuestro pueblo”.

En este sentido, destaca que hay dos arcos de fuerzas “objetivamente diferentes”.

De un lado, ubica a quienes “se benefician de la dependencia y el statu quo vigente, que excluye a las grandes mayorías del pueblo trabajador y que se está manifestando ahora cierre de empresas mediante, o dificultades para generar empleo de calidad”.

Habla de una “coalición de distintos partidos de derecha con componentes de ultraderecha y algunos elementos fascistizantes”, pero asegura que –en tanto bloque de poder– también comprende a empresas transnacionales y a determinadas organizaciones sociales como las cámaras de Industria y Comercio, el movimiento de masas Un solo Uruguay, la Federación Rural y la Asociación Rural del Uruguay.

“Ellos también actúan en el cuadro de un bloque político y social, del ajuste radical contra los intereses de las grandes mayorías”, cierra.

Respecto al otro bloque, el Congreso del PIT-CNT discutirá a partir de dos propuestas de redacción cuya principal diferencia está en determinar si el Frente Amplio puede estar dentro o no.

La primera fue elaborada por Javier Díaz de la corriente Gerardo Cuesta, Joselo López de En Lucha y Milton Castellano de Articulación. Plantea que en el otro hay un bloque histórico cuyas “organizaciones tienen distintos roles, contradicciones y diferencias, y la misma vida demuestra que el movimiento sindical no es furgón de cola de otros, sino que efectivamente es el que toma la iniciativa”.

“Concebimos nuestra acción en el cuadro de un bloque histórico que tiene dimensiones económicas, sociales, políticas, culturales, productivas, de valores en que se inscribe nuestra acción. Nos referimos a un bloque histórico alternativo del conjunto de las formas de organización de los sectores populares".

La segunda, en tanto, fue articulada por Sergio Sommaruga, exintegrante del Grupo de los Ocho y referente del Sintep. Señala que del otro lado hay un conjunto de fuerzas que representan de modo diverso al “campo popular y que impulsan visiones alternativas al mercadocentrismo que defienden las fuerzas del capital”.

“El movimiento sindical debe construir su política de alianzas y de acuerdos, con mucha amplitud y profundidad, pero siempre regida por el ejercicio de su independencia de clase, tanto sea para potenciar las coincidencias como para no subordinar sus posiciones de clase”, agrega.

Respecto a la “independencia de clase”, subraya que no significa ausencia de coincidencias programáticas o circunstanciales entre las organizaciones políticas y las organizaciones sociales ni que las personas “no puedan tener su militancia partidaria al mismo tiempo que la sindical”.

“Tampoco significa que sea lo mismo un gobierno progresista que uno encabezado por la derecha herrerista. Lo que significa la independencia de clase es que el movimiento sindical defiende y responde a sus intereses de clase y en consecuencia debe impulsar en su programa y objetivos, en todos los escenarios políticos”, sentencia.

Con esas dos posturas, los delegados en el Congreso buscarán laudar una redacción que contemple todas las sensibilidades o sino deberán votar por cuál prefieren incluir en el texto final.

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