El gobierno entiende que en la situación actual no corresponde la aplicación de un decreto de esencialidad en el puerto y decidió este martes –a propuesta de los ministros de Trabajo y de Transporte– avanzar en una resolución del Poder Ejecutivo para instrumentar “servicios mínimos” en la terminal de contenedores.
“El gobierno tomó la definición, ha firmado la resolución y hoy se trabajó a los efectos de llegar a esos servicios mínimos”, declaró el martes por la noche la ministra Lucía Etcheverry. “Esperemos que mañana (por el miércoles) podamos cerrarlo. Y sino será el gobierno el que avance en la reglamentación”, afirmó.
Fuentes del Poder Ejecutivo acotaron a El Observador que es un régimen “parecido” al de las “guardias mínimas” que estableció días atrás el sindicato portuario y que Katoen Natie ha denunciado que son insuficientes para garantizar la correcta operativa.
La diferencia es que esas guardias son determinadas de forma unilateral por el sindicato y en el caso de los “servicios mínimos” la propuesta proviene de una decisión de las autoridades con la que pueden acordar –o no– el gremio y la empresa.
A partir de este formato, Etcheverry y el ministro de Trabajo, Juan Castillo, dictaron el martes una resolución para convocar a las partes a que contribuyan a determinar esos “servicios mínimos” en caso de medidas gremiales. La propuesta aún no tuvo acuerdo total y Castillo informó que abrieron un compás de espera de 72 horas, mientras este miércoles continúan las reuniones en el Ministerio de Trabajo.
El tema es seguido de cerca en la Torre Ejecutiva y motivó una ronda de consultas informales a expertos en derecho laboral de distintas ideologías, con el trasfondo de que Terminal Cuenca del Plata –que tiene a Katoen Natie como principal accionista– anunció este martes que dio “instrucciones para solicitar formalmente a las autoridades competentes la declaración de esencialidad de los servicios portuarios vinculados a la carga contenerizada”.
Juan Castillo ministro de Trabajo en entrevista con El Observador
Foto: Gastón Britos/FocoUy
Castillo sostuvo al cierre de la reunión del martes que la compañía aún no había presentado su solicitud formal de emitir el decreto.
Hasta el momento la empresa había declinado solicitar ese extremo y fue la primera vez que lo hizo, en la antesala a la tripartita en el Ministerio de Trabajo. Minutos después, el Directorio del Partido Nacional emitió un comunicado en el que reclamó al gobierno hacer “cumplir cabalmente la Ley de Puertos” y pidió la “declaración de esencialidad”.
A partir de la ronda de consultas a docentes, en Presidencia manejan el criterio de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no acepta como servicios esenciales a los servicios portuarios y que sí admite una resolución de servicios mínimos. La posición fue parte de intercambios de los que están al tanto el presidente Yamandú Orsi, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, el prosecretario Jorge Díaz y los ministros Castillo y Etcheverry, según reconstruyó El Observador.
La referencia a la OIT
El Comité de Libertad Sindical de la OIT establece una larga lista de actividades que “no constituyen servicios esenciales en el sentido estricto del término”, y entre ellos se incluyen los puertos.
Otra decisión de dicho organismo establece que “aún cuando las huelgas y otras acciones conexas tienen repercusiones perjudiciales para el comercio y los intercambios, tales consecuencias no convierten de por sí al sector afectado en un servicio “esencial”, y por ende debería mantenerse el derecho de huelga en el mismo”.
El Comité de Libertad Sindical de la OIT –al que se atañe el gobierno– reserva la esencialidad exclusivamente para la interrupción de servicios que ponen en peligro la vida, la salud o la seguridad de la población y no a las afectaciones al comercio.
Esa ha sido hasta ahora la premisa del Ministerio de Trabajo ante las críticas de la oposición, defendida en especial por el subsecretario Hugo Barretto, quien es a su vez grado 5 del Derecho del Trabajo: que se apegan a lo que dice la OIT –a la que consideran como “equidistante” por ser un organismo tripartito– y que eso no impide considerar “alternativas” como las de los “servicios mínimos”.
A nivel político, la respuesta del gobierno a los embates de la oposición y de algunos sectores empresariales venían siendo que la propia Terminal Cuenca del Plata no había solicitado la esencialidad. Es una “cosa que no nos pide la empresa, la pide el sistema político”, contestó el lunes el secretario de Presidencia en ese sentido.
Otro de los argumentos del gobierno –expresados en julio por el ministro de Economía, Gabriel Oddone– es que las posibilidades de un decreto de esencialidad “son muy acotadas y específicas para circunstancias extremas” mientras que el conflicto “no se trata de un tema en la totalidad del puerto”. El jerarca también marcó que “no hay condiciones de configuración de causales, de riesgos” previstos en el marco legal.
La postura de los blancos, en tanto, es que la reiteración permanente de las medidas gremiales que interrumpen la actividad genera importantes consecuencias en la cadena portuaria, lo que la convierte en una actividad esencial. Por otro lado, argumentan que el artículo 1 de la ley de Puertos establece que los servicios “se prestarán en los puertos comerciales de la República durante las 24 horas del día y durante todos los días del año”.
Por su parte, causaron malestar en Katoen Natie las declaraciones del ministro Castillo y del subsecretario Barretto en el Parlamento. El primero afirmó que “no hay conflicto en el puerto sino una negociación colectiva entre la empresa y su gremio” y el segundo, en el marco de una explicación sobre el derecho a la huelga, habló de que “hay que tomar con naturalidad esto de la perturbación que genera la huelga”.
El gerente de Relaciones Institucionales de Katoen Natie consideró el martes en Informativo Carve que el ministerio "perdió objetividad" y arremetió contra las expresiones de Barretto: "Son preocupantes, llamativas y la verdad que vamos a tener que tener una conversación con las autoridades, porque hay como un aliento a querer profundizar el conflicto".