21 de abril de 2026 15:24 hs

A sabiendas de que hay resistencias en el Frente Amplio respecto al megaproyecto de viviendas proyectado desde el anterior gobierno para Médanos de Solymar, la Intendencia de Canelones pidió a los desarrolladores de la iniciativa que reduzcan las alturas de las torres más altas sobre la avenida Giannattasio.

“La idea de este gobierno departamental, en un tiempo normal y acotado mientras la Junta Departamental se entrevista con los responsables, es estudiarlo en mayor profundidad y sin ningún tipo de duda plantear modificaciones para que sean revisadas algunas alturas”, declaró a El Observador el secretario general de la comuna, Pedro Irigoin.

El dirigente del MPP adelantó que también requerirán “estudios de impacto” que, si bien podrían “pedirlos más adelante”, van a “adelantarlo en el tiempo”. “Precisamos mejores datos sobre los impactos en el tránsito; la intendencia va a hacer con la Udelar un estudio para ver los impactos económicos en la zona y queremos especificar un poco más la obra de saneamiento que van a hacer para el entorno”, explicó Irigoin.

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El megaproyecto de 21 edificios desarrollado por los arquitectos Carlos Ott y Carlos Ponce De León –y cuya construcción estará a cargo de Cujó y HMR Desarrollos– concentra sobre la avenida Giannattasio las torres más altas de entre 12 y 13 pisos.

La bancada de ediles frenteamplistas manifestó dudas en la interna sobre levantar estructuras tan grandes en un balneario que no tiene construcciones en altura. Si bien la primera versión del proyecto presentado a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) implicaba que casi todos los edificios fueran de nueve pisos, los desarrolladores introdujeron modificaciones para “distribuir la altura” con las construcciones más bajas al fondo –sobre el complejo de viviendas Pinasol– y las torres más altas hacia la avenida.

El arquitecto Ponce De León describió en la Junta Departamental a fines de enero que había sido el propio Yamandú Orsi en calidad de intendente canario quien “entendió en ese momento que podía ser viable” permitirles “más altura”, aunque tendrían que “estudiarlo” más adelante en el marco del debate con los ediles.

En este sentido, la intención de la Intendencia es que no haya edificios que superen los diez pisos.

La coordinadora del Frente Amplio en la Ciudad de la Costa comenzó de hecho una ronda de consultas a ediles del oficialismo y a colectivos de la zona.

“Queremos que el proyecto se haga”, remarcó el número dos de la Intendencia de Canelones al ser consultado sobre las posibles modificaciones a una iniciativa avalada por Orsi. “Nuestra idea no es para nada llenar de edificios Giannattasio y la rambla, pero hay proyectos específicos en algunos lugares especiales que está bueno contemplarlos. En este caso se estira la mancha urbana a una zona que ya estaba planificada para el crecimiento urbano, que no se va para suelo rural”, argumentó Irigoin y estimó que “seguramente” lleve un año “ver liquidada la primera etapa”.

“No podemos pensar que por habilitar esto se van a hacer 200 edificios, no es la intención y tampoco hay un mercado para eso. Si tuviésemos dos o tres de estos en la zona de Atlántida estaría buenísimo, es buscar ese tipo de inversiones que están dentro de la planificación que han hecho gobiernos de los últimos 20 años”, defendió el secretario general.

Irigoin reconoció que en la Junta “se empieza a complicar un poco” a partir de la solicitud de mayor altura y del cambio de autoridades nacionales y departamentales que cayó en el medio. “Es uno de los trámites grandes que sufre un poco lo natural de que se terminaba un período, que faltaban datos y se quería analizar bien”, admitió.

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El “esqueleto de un elefante muerto”

El secretario general de la administración de Francisco Legnani aseguró que no quieren apresurar a los ediles y que respetarán el trabajo de la comisión de la Junta que estudia las excepciones. “Estamos en un predio donde hay un esqueleto de un elefante muerto porque no hubo una buena toma de decisión y ejecución de los gobiernos en aquel momento para que no quede como quedó”, sentenció.

El campo de más de siete hectáreas está brotado de esqueletos inconclusos desde hace más de 20 años. El terreno fue durante años un monte inundable, hasta que en 2001 el Banco Hipotecario lo cedió a la constructora Fernando Barboni SA para levantar un complejo habitacional de 76 viviendas. La crisis de 2002 precipitó dificultades en el transcurso de las obras y, tras un largo tire y afloje, culminó en la rescisión definitiva de los contratos en abril de 2005.

Hoy las propiedades están bajo la órbita de la ANV, cuyo anterior directorio firmó en febrero del 2025 el Acuerdo Marco para la compraventa del terreno por 21,3 millones de unidades indexadas –equivalente a unos US$ 3,4 millones a valor actual– y la entrega a futuro de 27 apartamentos a favor de la ANV por parte del Consorcio Giannattasio.

El megaproyecto para esa zona conllevará una inversión estimada de US$ 100 millones y se calcula que la construcción completa de todas las etapas de la obra puede llegar a extenderse por hasta nueve años.

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