La Barra: de la travesía en barca por el arroyo Maldonado al lujo y las playas exclusivas de Punta del Este
En esta entrega de Punta del Este iconic, la historia de un paraje que solo se alcanzaba en bote o por caminos de tierra, y que tras la llegada del puente de La Barra, se transformó en un lugar clave del veraneo puntaesteño
Punta del Este no siempre fue tan grande. No siempre abarcó los kilómetros entre el Aeropuerto de Laguna del Sauce y José Ignacio. No siempre se demoró más de una hora en cruzar la ciudad de punta a punta. No siempre fue tan larga y tan ancha como lo es ahora.
La urbanización empezó a conocer los barrios que aparecen desde La Barra hacia el este, más o menos, por la década del ’60. Antes de eso, el enfoque turístico, la temporada, las playas más concurridas y la vida nocturna más prendida estaba en la Península y sus alrededores, sumando la Playa Mansa y la Playa Brava.
Y, aunque el ojo se puso por esos años, La Barra y los barrios contiguos no surgen en los ’60. “Son producto de varios fraccionamientos que se hacen a comienzos del siglo XX”, dice Gastón Goicochea, docente e historiador especializado en historia local y militar, a El Observador.
La barra surge aproximadamente en 1915, en el margen del Arroyo Maldonado. Los primeros terrenos de la zona se le fueron concedidos a la familia Píriz, de la ciudad de San Carlos, por la Corona Española muchísimos años antes. Pero a comienzos del siglo XX, las adquiere un agrimensor llamado Salvador Pallas Gómez, que se ocupa del fraccionamiento de las tierras.
Puente de la barra
Puente de La Barra
Jimmy Baikovicius (Foto original: https://www.flickr.com/photos/jikatu/50898904828)
En aquel entonces, era un lugar de veraneo más bien “secundario”, más conectado con San Carlos que con Punta del Este. Lo que sucedía para ese entonces tenía más bien que ver con la pesca deportiva, o con los pescadores de San Carlos que solían visitar el área, y puntualmente algún turista argentino.
Hasta 1912, de hecho, para llegar a La Barra se podían hacer dos caminos. Uno, a través de San Carlos, recorriendo el Camino Eguzquiza y, el otro, cruzando el Arroyo Maldonado en bote.
Los ‘60, el boom de crecimiento de La Barra
¿Por qué La Barra crece en los '60? Por la extrema urbanización de Punta del Este hacia la Mansa, la Brava y dentro de la Península. Eso logró que La Barra se convirtiera en una buena opción, sobre todo para los turistas argentinos, que buscaban más tranquilidad y privacidad.
Por eso, el turismo extranjero empezó a mirar más al este todavía, desde La Barra hasta José Ignacio.
“Ahí empieza el desarrollo de esos balnearios, por eso no es una casualidad que haya otro momento icónico, en 1965, que refleja esa expansión de Punta del Este, que es la inauguración del famoso puente La Barra”, dice Goicochea.
El famoso puente ondulado de Leonel Viera, considerado una maravilla de ingeniería, refleja ese interés turístico y, de la mano, el desarrollo de un balneario que mientras que Punta del Este explotaba, no tenía luz y estaba más bien aislado.
Recién en 1947 fue que apareció el primer puente, que era de madera, de una sola mano de circulación y que, según los relatos de la época, temblaba cuando se lo cruzaba.
El puente de La Barra: el camino hacia la urbanización
“Tenías un Punta del Este hasta el Arroyo Maldonado y otro Punta del Este después del Arroyo Maldonado que, justamente, tiene que ver con el balneario de La Barra y el desarrollo ya en la década del 60 a nivel turístico y en diferentes estructuras de esa zona”, dice el Goicochea.
Lo clave en todo ese desarrollo turístico y urbanístico fue el puente de La Barra. Ninguno de los caminos previstos para llegar a La Barra previamente (Camino Eguzquiza y el cruce del Arroyo Maldonado) era práctico para el desarrollo del turismo en la zona, hasta que lo fue.
Antes de eso, “la gente de la época se acuerda del famoso puente de madera que había construido la Intendencia de Maldonado, que era en un solo tránsito, es decir, los vehículos podían cruzar por ese puente, pero en un tránsito solo, y alguien que venía del otro lado tenía que esperar para cruzar”, relata Goicochea.
Las historias del recuerdo popular son varias: desde los temblores cuando cruzaban autos, hasta los pasajeros bajándose del ómnibus para que cruzara para quitarle peso.
Con el tiempo se concedió ese puente a la Intendencia de Maldonado y se construyó un puente de hormigón. “Los pilares estuvieron mal construidos, ya en el ’57 la estructura no servía”, cuenta Goicochea. Así que ese puente fue demolido. “Se trajo personal militar, ingenieros del ejército y fue demolido por explosivos, y quedó solamente el puente de madera”, dice.
En ese contexto es que en la década del ’60 un estudiante de arquitectura avanzado, Leonel Viera, construye el famoso puente ondulante de hormigón. Un estudiante que ya se había vuelto reconocido por diseñar el techo del Cilindro Municipal en Montevideo.
Por 1963 ya estaba operativo, aunque hubo una inauguración oficial en el ‘65. Fue un puente que, además de cumplir una función estética y urbanística, también cumplía una función técnica que es reducir la velocidad del tránsito del puente.
Hoy hay un segundo puente al lado del original, “que es el famoso puente de los problemas”, dice Goicochea. Se construyó a 20 metros del de Viera, realizado por otro ingeniero en 1999. “Ese puente enseguida mostró signos de deterioro. Ya hay antecedentes que en el 2005 se tuvieron que hacer reparaciones”, agrega el historiador y resalta que en 2022 presentó riesgo de derrumbe y tuvo que ser reconstruido.
Sin embargo, los puentes ondulados de La Barra, el Leonel Viera de 1965, y su gemelo de 1999, fueron ratificados como Monumento Histórico Nacional a finales de 2025.
“El Puente de la Barra marcó otras construcciones en la zona de Punta del Este que también le dan relevancia nacional e internacional a, al balneario. Por ejemplo: el Punta Shopping, el Aeropuerto de Laguna del Sauce o el MACA, que fue hecho por Carlos Ott”, dice Goicochea.
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Reinaguración definitva de puente 2 de La Barra
Intendencia de Maldonado
Los 2000 y el turismo neorrural
A partir del 2000 se agrega “una opción más, no solo veraniega, sino que de oferta turística que tiene que ver con el desarrollo de un turismo rural o neorural”, dice Goicochea. Y se refiere puntualmente a chacras, casas y hoteles de campo que empezaron a construirse llegado el siglo XXI.
Pero, además, junto con este tipo de desarrollo turístico entra “otra marca de la zona de Punta del Este, que es la cultura y el arte” porque comienzan a surgir galerías de arte como el MACA o el Museo del Mar.
Y, de la mano de todo ello: “una importante oferta gastronómica en esa zona, una zona comercial a lo largo de la Ruta 10 que se empieza a diversificar”, dice Goicochea porque todo eso comienza a estar en diálogo, y cada vez más, con emprendimientos gastronómicos y locales comerciales de la zona.